29 dic. 2011

De lo divino y de lo humano

Mi particular visión del Universo


Los últimos días del año son propicios para reflexionar, para emborracharse de alcohol y/o de buenos propósitos y para dejarse llevar por la nostalgia. Confieso que, de todo lo anterior, lo único que no he hecho es pillar una cogorza, aunque nunca se sabe lo que puede pasar tras tomar las 12 uvas... Achisparse un poquillo para recibir el nuevo año es una sana costumbre, buena para agilizar la mente y los latidos del corazón, más aún en tiempos difíciles como los que estamos viviendo.

Hoy, desde la paz de mis montañas, serena en una noche gélida, con las mangas de mi cálida bata casi rozándome la punta de los dedos, me dispongo a plasmar por escrito algunas reflexiones que se han paseado por mi mente estos días navideños.

En mis palabras se mezclan la ironía, el humor y la filosofía de andar por la calle, o mejor diría, por plácidos senderos, refiriéndome a esta zona rural y agreste donde vivo.



- El hombre ha creado a Dios a su imagen y semejanza; por eso le cuesta tanto creer en Él.

- Dios lo sabe todo, absolutamente todo, hasta aquello que ni Él mismo es capaz de remediar.

- Hombre, a los ojos de tu Creador eres tan pequeño como tu posible odio y tan inmenso como Su irrefutable amor.

- Si no puedes ver a Dios en la sonrisa de un niño, no lo encontrarás nunca en tu corazón.

- Eso que le pides a Dios que haga por ti..., ¿no estará esperando Dios que lo hagas tú mismo?

- No sé quién asombra más a quién: si Dios al hombre con Su creación o el hombre a Dios destruyéndola.

- Dios estaba huérfano y quiso meterse en la piel del hombre para sentir las caricias de una madre.

- Me hace reír quien se cree capaz de emular a Dios cuando un único rayo puede partirlo en dos en
  un instante.

- Dios nos va quitando vista poquito a poco porque es compasivo: no quiere que distingamos bien nuestras 
  arrugas.

- El Cielo es el caramelo que nuestro buen Padre nos tiene preparado si somos buenos.

- No utilices a tu Dios como una excusa para excluír a los que no piensan como tú: Dios es mucho más
  grande que tu intolerancia.

- La Fe son esas gafas graduadas por la divinidad.

- Amar a Dios es amarte a ti mismo en los demás.

- Cuando la divinidad se nos manifieste sin barreras humanas, todo lo material y finito se disipará y    
   percibiremos lo intangible, lo invisible, lo inaudible, lo inaudito, lo intacto, lo inmensamente infinito.
   La nada será todo y todo será sin nada.
   Nos embriagaremos del suave perfume de las almas celestiales.
   Escucharemos sin nuestros oídos la sinfonía de la perfecta armonía.
   Sentiremos en nuestro espíritu el cálido beso del aliento divino.
   Veremos sin nuestros ojos paisajes jamás soñados allende el más remoto Universo.
   Libaremos el néctar de la gracia.

- En fin, Dios me ha dicho que no celebra la Nochevieja porque en el más allá no tiene tiempo...



20 dic. 2011

Recordando a mi padre


Navidad es tiempo de celebraciones y también de recordar a esos seres queridos que ya no las pueden celebrar con nosotros.
Hoy dedico este espacio a mi padre.

Se llamaba como Jesús, sí, se llamaba Emmanuel, un nombre de origen hebreo, עִמָּנוּאֵל  ʻImmānûʼēl, que significa Dios con nosotros. Hermoso nombre.
Mi padre se llamaba Manuel y celebraba su onomástica el día 1 de Enero, el mismo día que mi madre, cuyo nombre es Manuela. En la familia los conocían como "Los Manolos" mucho antes de que apareciera ese grupo de rumba catalana del mismo nombre.

Era un hombre bueno y de pocas palabras, un autodidacta que sabía dibujar muy bien y que tocaba el piano de oido, tal vez con muy poca técnica, pero con mucho más sentimiento que muchos pianistas de carrera.
Me contó que una vez, creyendo que estaba solo en la iglesia de su pueblo, subió al coro y se puso a tocar el pasodoble “Francisco Alegre” en el órgano. Resultó que el párroco estaba en la sacristía y salió lanzando improperios contra aquel desacato; le dijo a mi progenitor que lo iba a excomulgar y lo echó de la iglesia, que está dedicada a San Francisco.

Contaba también que, estando un sábado en un bar con bastante gente, vio un piano en un rincón y, sin pedir permiso a nadie, se puso a tocar. Algunas parejas se animaron y salieron a bailar. El dueño, en vez de enfadarse, se le acercó y le dijo que fuera allí a tocar siempre que quisiera, ¡iba a tener más clientela!

Tocaba muy bien la guitarra. Me parece escuchar aún esas notas monótonas cuando la afinaba...
De joven había tocado la bandurria en un grupo llamado "Interrogación".
Solíamos cantar juntos en casa y mi abuela bromeaba diciendo que nos podíamos ganar la vida así.
Todas las Navidades animaba las reuniones familiares con su guitarra tras hacerse algo de rogar.

- Manolo, venga, coge tu guitarra y toca algo.


Me gustaba sobre todo escucharle  cantando a dúo con mi madre una canción que les traía hermosos recuerdos. Mi padre hacía la voz baja.  Se trata de la mazurca chilena "Niña hechicera" y ahora sólo me vienen a la cabeza estas líneas:

Niña hechicera, de rostro agraciado,
dime si has amado alguna vez, por caridad.

Ven, ven, ven, ven, ven hechicera mujer.
Sí, sí, sí, sí, te adoro con frenesí.
Ven, ven, ven, ven, ven adorada a mis brazos,
que yo me muero, que yo me muero de amor por ti, !sí!

De pequeña, cuando me compraba cromos, se iba sacando los sobres de los bolsillos de cinco en cinco. Cuando me decía sonriendo que ya se habían acabado, yo me quedaba esperando porque sabía que había más, y así era.



Mi padre me enseñó a bailar el vals, un-dos-tres, ♫♫♫ un-dos-tres ♪ , cuando apenas le llegaba a la cintura. Una tarde, solos en una de las habitaciones del enorme caserón donde vivíamos, me dijo que me descalzara y que me subiera a sus zapatos, algo que hice encantada, ¡qué divertido! A veces uno de mis pequeños pies se salía de su sitio, pero rápidamente lo volvía a poner sobre su pie. Cuando ya había cogido el ritmo, lo intenté bajándome al suelo y me salió de maravilla. Muchas más veces bailé con él a lo largo de los años. En las bodas familiares me sacaba orgulloso a bailar con él. Había una conexión especial entre nosotros que no pasaba desapercibida a los que nos conocían.

Me pintó varias veces a carboncillo, técnica que dominaba a las mil maravillas. Aún tengo su caja de madera con los difuminos y los carboncillos de distinta dureza. Le gustaba hacer sombras con los dedos y conseguía los brillos con el borde de una goma de borrar.
Yo posaba encantada, muy quietecita, hasta que me daba un descanso o terminaba su obra.

- No hables ahora, que te estoy pintando la boca.
- Levanta un poquito más la cabeza, eso es.
- Sonríe, que estás muy seria y va a parecer que estás enfadada.
- A ver..., mira hacia la ventana.
- Bueno, ya está bien por hoy, que estarás cansada.

- Papá, ¡que voy a estornudar!
- ¡Ay!, se me ha metido algo en este ojo, espera...
- Déjame verlo aunque no hayas terminado, ¡anda!

Cuando terminaba, me lo enseñaba y esperaba escuchar mi opinión.

- Me has sacado más guapa de lo que soy, papá.
- Mira, este ojo está más grande que el otro.
- Se lo voy a enseñar a mamá.
- ¿Me dejas que te pinte yo a ti?

Cubría los dibujos con una fina lámina de papel cebolla para protegerlo y lo guardaba en una enorme carpeta con más dibujos.

El día que cumplí 12 años, me dijo que me sentara en el salón y que le esperara, que tenía algo para mí. Al rato, apareció con un enorme tocadiscos Telefunken - todavía lo conservo - y con un disco cuyo contenido no me dejó ver. Le gustaba sorprenderme y casi siempre lo conseguía.
Puso el disco en el plato con mucho cuidado y vi cómo la aguja caía lentamente sobre el vinilo. Se sentó a mi lado y me dijo, “Escucha”.
No hablamos nada mientras la música llenaba la estancia, una música preciosa que me hacía vibrar, ¡qué bien sonaba!
De vez en cuando me miraba y yo le sonreía. Cualquier palabra hubiera roto el hechizo de esos momentos mágicos.
Cuando el disco se paró con el típico click de los reproductores antiguos, me preguntó, “¿Te ha gustado?” Yo le respondí que mucho, muchísimo, que era una música preciosa y que quería saber qué era.

 - Es la Sinfonía Patética de Tchaikovsky, hija.

Era la primera vez en mi vida que escuchaba una sinfonía completa. Era la primera vez en mi vida que oía hablar de ese compositor.

Desde aquel día, escuché con él muchas más obras clásicas y entre las que recuerdo con más cariño están “Poeta y Aldeano” de Suppé, “El Moldava” de Smetana, la Novena de Beethoven y “Peer Gynt” de Grieg.

Pasaron tres años y una mañana mi padre me dijo que me iba a llevar a un sitio especial y que me pusiera elegante. Me puse un bonito vestido blanco de piqué bordado con una cinta de terciopelo azul marino en la cintura, unos zapatos negros de charol y unos calcetines calados de perlé blancos.
¿Dónde me iba a llevar…?
Cogimos un taxi hasta la Plaza de Oriente y, cogida de su mano, me llevó hasta el Teatro Real. Subimos a un palco desde donde se veía la orquesta de maravilla.

- A ver si recuerdas lo que van a tocar.

El fagot sonaba profundo, como salido de lo más profundo de la tierra.
El maravilloso sonido de una viola después…
Sí recordaba, ¿cómo no iba a recordar…? Era la Patética de Tchaikovsky.
Mi corazón parecía que iba a saltar en el Tercer Movimiento. Me resulta imposible describir con palabras lo que sentía mientras escuchaba esa música trepidante.
Me di cuenta de que estaba llorando en el Adagio, esa cadencia tan hermosísima, la más hermosa que jamás haya escuchado.
Aquello era para mí una manifestación de la divinidad, era algo más allá de lo humano: tanta belleza me llenaba, me conmovía, me sentía como flotando.
La música cesó. Unos segundos de silencio y… los aplausos me devolvieron a la realidad.
Mi padre y yo nos miramos y nuestros ojos se hablaron.

El recuerdo más vivo que conservo de mi padre fue una conversación que mantuve con él en su dormitorio pocos días antes de que dejara este mundo. Estaba a solas con él. Ya no se levantaba de la cama y su cuerpo, muy consumido por la enfermedad, estaba pidiendo calladamente descansar para siempre...
Terminaba de arreglarle las manos y de afeitarle cuando, con un hilo de voz apenas perceptible, mis manos entre las suyas, me dijo con una dulce sonrisa:
- Hija, en estos momentos, cuando ya apenas me queda vida, me doy cuenta de que ambicionamos cosas que no tienen importancia y que sólo deberíamos vivir para llevarnos bien y ayudarnos los unos a los otros, sin peleas...
... sólo me funciona bien el corazón y la cabeza...
...te estoy mirando y tu rostro es todavía como el de una niña; eres un milagro...
...sabes, me gustaría tener tu fe, pero Dios nunca me ha dado señales de Su existencia, a pesar de que se lo he pedido...

- Papá, pedirle a Dios tener fe ya es señal de que crees en Él. Dios siempre escucha aunque a veces no nos responda... No temas.

- No, ya no tengo miedo a nada.

Nació un 21 de octubre de 1910 en Viveiro, un precioso pueblecito de la costa lucense. Bromeaba diciendo que él era de "Lujo".
Dios lo recibió amorosamente un 17 de agosto de 2004.

- Emmanuel, ahora tocarás para mí.


Jamás escuché a mi padre hablar mal de nadie y sus penas se las tragaba. En multitud de ocasiones le escuché reír y sólo una vez lo vi llorar silenciosamente.
Mi madre dice que yo era la única persona que lo entendía y que me quería más que a nada en este mundo.
Ese día que me volvió a ver como a su niña pequeña no era yo el milagro, no, sino que Dios quiso que me viera así por última vez.


Dejó este mundo sin enterarse, como yo le había pedido a Dios. No lloré porque cuando una pena es muy honda, las lágrimas se quedan como congeladas en el alma...

Cada vez que escucho la Sinfonía Patética sé que mi padre la está escuchando conmigo desde el Cielo.


12 nov. 2011

Carta de Navidad



He unido dos cuadros preciosos con tema infantil, los he modificado algo digitalmente y luego he añadido un sencillo texto.


                      

El primer cuadro, "Jouets", es del pintor francés Timoleon Lobrichon.
El segundo, "For the Squire", es del pintor británico Sir John Everett Millais.

 
 

17 oct. 2011

Castilla



Castilla,
la de Machado,
la austera, la augusta llana,
son tus sendas escenarios
de innumerables andanzas.
Son tus campos, tus paisajes,
tan recios como tu raza.
Los rayos del sol con fuerza
tus horizontes abrasan;
trigo, maíz, girasoles,
olivares, robles, parras.
Tus huertas, tus castillos
y tus silos te engalanan;
son en tu llano elegante
como tenues pinceladas.


¿Recuerdas esas sandalias
tan gastadas de tu Santa?
Pies benditos que en su andar
amorosos te besaban,
¡qué agotados y dolientes
por tu piel se arrastraban!


Son tus pequeñas aldeas
como cuentas de un rosario
que una luna de nácar
cariñosamente engarza.
¡Qué derroche de fragancias
en tu paleta dorada!,
¡qué despliegue de cantueso,
de romero, espliego y jara!,
¡qué aroma sutil desprenden
esas tus cepas y matas!
Las alegres amapolas
bordan tu traje de gala.


Tus cañadas,
rutas de rudos pastores,
parecen de oro labradas.
Tu rebaño trashumante
se recoge en las majadas.


¡Cuántas noches tu Teresa
entre tus noches velaba!
Oigo el eco de sus pasos
por tus vetustas calzadas...



* Este poema ganó el 3r premio en la XIX Competición Internacional  Féile Filíochta de 2007.

26 sept. 2011

Eran enormes dinosaurios blancos...


Eran enormes dinosaurios blancos elevando sus largos cuellos hacia el cielo.
Era una manada de dinosaurios fantasmagóricos.
Dormían en lo más profundo del valle y al despertar comenzaron a estirarse, elásticos, como si fueran de goma; doblaban y triplicaban su colosal envergadura una y otra vez, ¡qué espectáculo!
Sus colas cimbreantes se elevaban majestuosas para luego fundirse con el azul del cielo. Sus cuerpos creaban figuras imposibles; contorsionistas deshuesados de piel vaporosa, desmembrándose voluptuosamente entre aromas bucólicos y cálidas sombras.
Sus fauces desdentadas arrojaban húmedas bocanadas al aire a las tierras recién segadas. Se bebían los arroyos, el rocío, el cauce del río y hasta el aliento de las vacas.
Sus cerebros se desmelenaban en coquetas filigranas.
Parecían salidos del pincel de un Goya delirante, de la pluma esperpéntica de Valle Inclán, del Infierno del Dante, de un grabado apocalíptico de Durero, de un cuento ebrio de Poe o de un relato fantástico de H. G. Wells.
Se iban apoderando del valle, subían y subían más en una lentísima escalada, con elegancia, en una orquestada  multiplicación, como movidos por una música imperceptible.






Sus patas robustas se hacían frágiles por momentos, se agitaban ondulantes, sus crestas describían elegantes espirales, sus torsos se hinchaban, sus vientres se unían; era una danza pausada, a cámara lenta, muy, muy lenta..., a ritmo de pavana.
Algunos se desintegraban en extrañas aves amorfas, casi transparentes, dejando entrever el verde manto de las laderas. Tras un efímero aleteo, volvían a su origen para engordar esos miembros descoyuntados en una especie de transformación o transfiguración mimética, camuflados en una masa compacta de espeso algodón.
Sobre sus cabezas se abrió un resquicio circular y una luz sesgada los deslumbró; algunos la desafiaron agitando sus garras, lanzando aullidos mudos, revolviéndose como heridos por el súbito resplandor; otros se rindieron a su fulgurante esplendor, al mágico reflejo esmeralda que descubría su vaporosa desnudez, su pálida silueta, su ondulado perfil.


Duró poco el milagro.


¿Dónde estaban los árboles, las peñas, los picos, los curvos caminos...?
El tiempo viajaba al ralentí, casi estático; era la hora de manecillas perezosas, de relojes de Einstein, de manzanas flotantes desafiando a Newton, de duendes invisibles bailando en corro al son del amanecer.
De norte a sur, fundiéndose los unos con los otros, penetrando e intercambiando su descomunal corpulencia, lo llenaron todo hasta que todo se hizo blanco.
El gran dinosaurio se había adueñado del horizonte hasta hacerlo desaparecer.
El gran dinosaurio blanco era ahora el señor de los prados, del paisaje ante mis ojos.
Su gran boca se abría como queriendo engullir también el aire, los pájaros y el alma de la gran montaña.
¡Qué espectacular banquete!






Una vuelta completa de reloj y todo alrededor ha vuelto a su ser...
Eran inofensivos, puros, engendrados por la madre naturaleza para morir como nacieron; una prole sumisa, hijos embebidos y embobados por ella, la hermosa hechicera, la dama dorada del amanecer.
El gran dinosaurio blanco se diluyó y el verde terciopelo fue llenando el paisaje con suave cadencia.
Mis nublados dinos han regresado a las profundidades.


Blanco, perla, gris, musgo y serrín.
Los murciélagos y los grillos no se han enterado de nada.



El pastor recorre el entorno con su mirada. Se acomoda en el lecho de hierba y saca de su viejo zurrón una hogaza y un buen pedazo de queso; antes de hincarle el diente, bebe un chorro del tinto que guarda su odre. Ya puede ver a sus cabras en los riscos.
 
No ha sido un espejismo.
No ha sido una jugarreta de mi imaginación.
Esta madrugada, al salir al porche, juro que lo vi: una manada de dinosaurios blancos elevándose al infinito...


Habían invadido el despertar del día, el dulce saludo de Dios.



11 sept. 2011

Regalos de amor



Anoche cocí 3 huevos duros para mi marido y para mí.
Me comí uno y cuando dejé los otros dos sobre la mesa, muy juntitos, vi una cabeza y un tronco, así que decidí pintar la cara con boli y añadir las extremidades, ¿cómo...? Miré a mi alrededor y el papel de la cocina parecía estarme diciendo, "yo te sirvo para lo que buscas", y así fue.
El pelo con las dos coletas salió del mismo material.
¿Y por qué no añadirle un toque de humor mezclado con algún detallito de  inocente erotismo?, jejeje, sí, había que ponerle unas provocadoras domingas a la dama de blanco. El ombligo tampoco podía faltar, ese puntito mágico de unión materna.
Quedé contenta con mi "escultura".
Coloqué todo dentro de una taza y dejé mi creación cerca de la vitrocerámica para sorprender a mi marido cuando bajara a preparar su café, ¿qué pensaría...? Me entraba la risa sólo de pensarlo, ¡me había quedado tan sexy su desayuno!


Esta mañana me despertó el sonido de la cafetera, como de costumbre, y una carcajada, ¡ya había visto mi regalo!
Cuando bajé a preparar mi desayuno, me recibió con una sonrisa de oreja a oreja y un beso especial.


Por la tarde se puso a cortar el césped.
Salí a hacerle compañía y cuál no sería mi sorpresa cuando veo que ha hecho un enorme corazón con la hierba no cortada; seguramente pensaría que no me iba a dar cuenta: dice que no suelo fijarme en lo que me rodea.
Esta vez se equivocó.



- ¡Qué chulo te ha quedado el corazón!, me encanta, cariño.
- Lo he hecho para que veas que pienso en ti siempre, hasta cuando estoy cortando la XXX  (bip-bip- bip) hierba. 

(todo lo anterior dicho en el idioma de Shakespeare porque mi poeta americano todavía no entiende bien el de Cervantes)


Y eso es todo por hoy, mis queridas y queridos lectores.
Un día especial con dos bonitos regalos de amor.
¡Es tan fácil hacer felices a los que queremos!
Se me olvidaba decir que bauticé a mi muñequita sexy con el nombre de "Huevina".

Así se ha quedado la pobre después del desayuno...


... pero su corazón sigue ahí...


26 jul. 2011

Huellas en la Arena



Una antigua alumna me envió ayer un email que me hizo recordar esta hermosísima lectura cristiana:

Una noche tuve un sueño...

Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor
y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba,
percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena:
unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó ante nosotros
miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena,
y noté que muchas veces en el camino de mi vida
quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía
en los momentos más difíciles de mi vida.
Eso realmente me perturbó
y pregunté entonces al Señor:

"Señor, cuando decidí seguirte
tú me dijiste que andarías conmigo,
a lo largo del camino,
pero mirando atrás,
durante los peores momentos de mi vida,
encuentro sólo un par de pisadas.
No comprendo porqué me abandonaste
en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, el Señor,
clavando en mi su mirada infinita me contestó:

"Hijo mío, yo te he amado siempre
y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles.
Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas
fue justamente allí donde te llevaba en mis brazos".


Alguien lo ha convertido en una preciosa poesía:

Una noche en sueños vi
que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.
Soñé que veía en los cielos
mi vida representada
en una seria de escenas
que en silencio contemplaba.
Dos pares de firmes huellas
en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba
como amigos conversando.
Miraba atento esas huellas
reflejadas en el cielo
pero algo extraño observé
y sentí gran desconsuelo.
Observé que algunas veces
al reparar en las huellas
en vez de ver los dos pares,
veía sólo un par de ellas.
Y observaba también yo
que aquel sólo par de huellas
se advertía mayormente
en mis noches sin estrellas.
En las horas de mi vida
llenas de angustia y tristeza
cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.
Pregunte triste a Jesús:
“¡Señor, ¿Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción
siempre andarías conmigo…?
Pero noto con tristeza
que en medio de mis querellas
cuando más siento el sufrir
veo sólo un par de huellas.
¿Dónde están las otras dos
que indican Tu compañía
cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?
Y, Jesús me contestó:
con ternura y comprensión:
"Escucha bien, hijo mío,
comprendo tu confusión.
Siempre te amé y te amaré
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.


Mas si ves solo dos huellas
en la arena al caminar,
y no ves las otras dos
que se debieran notar,
 
es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas
porque te llevo en Mis brazos".


Podéis escucharla en este bonito video en la cálida voz del periodista y locutor argentino Omar Cerasuolo.


Para terminar, os dejo el enlace de una hermosa canción en inglés, Footprints in the Sand, inspirada en esas huellas de Jesús, cantada por Leona Lewis, de su álbum Spirit.


22 jun. 2011

Imágenes y palabras para un día de niebla


Niebla que me abrumas siempre que te acercas, con tus mil misterios, con tus alas ciegas.
Niebla que regalas sueños y quimeras en abrazos tiernos de dama pasiega.
Niebla campesina, húmeda plegaria, fugaz pasajera.
Niebla caprichosa, tímida doncella, que disfrazas el paisaje de enigmas sin respuesta.
Niebla temerosa, temida enemiga, etérea compañera.
Niebla humilde y grande, que humillas al sol, que envuelves en magia callejos y sendas.
Niebla sigilosa, apareces y te esfumas sin rozarme apenas.
Niebla melancólica, riegas de esperanza los praos y acequias.
Niebla delicada, gemido del cielo, dulce plañidera.


Desafiante, recibes al estío vestida de armiño, sentadita a la puerta.
Novia del rocío, hermana de brumas, hija de tinieblas.
Sueño de las hadas, de duendes, de anjanas, de gnomos de leyenda.
Nacida en vapores, difusa te elevas y en callada calma te alejas serena.
Cómplice de dudas, amiga de amantes, reina fiel y fértil de la gran foresta.


Tu hechizo me atrapa, entorno los ojos y escucho tus quejas...
Quiebran tu silencio los cantos de grillos que entonan monótonos una cantilena.
¡Qué hermoso ese coro de píos, de trinos, de oscuros murmullos y susurros de aneas!
Invisible concierto de mugidos, relinchos, de cencerros anónimos, de balidos de aldea.
Las gallinas callan mientras que su gallo fino cacarea.
El arroyo fresco canta entre guijarros y el hacha acompaña tocando madera.
De pronto, un silbido humano rompe la armonía; silueta borrosa, pasos que se acercan...


Tejen las arañas sus sutiles telas que las tenues gotas adornan en perlas.
Acaricia las ramas una brisa húmida, besa mi rostro, refresca la tierra.
- ¿Qué te pasa, rosa?, ¿por qué bajas - dime - triste tu cabeza?
- No estoy triste, niña, mas el tiempo pesa y mi débil tallo ya no me sustenta.
Efímera rosa, dejas en tus pétalos memoria en aromas de eterna belleza.


Rica yerba verde, disipada en matices con grises de seda.
Las babosas se arrastran dejando su rastro de viscosa muestra.
Helechos orgullosos abren sus hojas cual lanzas sedientas.
Chirrían por el prado ejes de carretas; el ganado, al paso, borra antiguas huellas.
Tres alondras pasan volando ligeras.


Pica el hombre el dalle al ritmo que marca su celosa dueña.
Voces sin rostro atraviesan el aire, lejanas, difusas, inciertas.
La hiedra se esponja y crece trepando los troncos que enreda.
Se adivinan colores, reviven olores, las chovas tímidamente aletean.
Una mariposa dibuja en el aire una pirueta.


Lloran en el césped lágrimas las piedras.
Ocultas quedaron las cimas, las peñas.
Quietud, no agonía; paz que el alma llena.
Un claro me deja ver el humo blanco de una chimenea:
coquetas volutas que crecen y ascienden despacio, lentas, sí, muy lentas...
Adivino abajo el tejado viejo de una cabaña; una sombra roja sube la escalera.


Niebla, lenta te penetro, te palpo y tu hondo aliento con el mío se mezcla.
¿Cuál es el secreto que guardan mimosas tus vagas mareas?
Trepas por los riscos, danzas por el valle a orillas del Miera.
Hoy las raudas horas se detienen densas.
Entre sombras de luces veladas siento a Dios más cerca.


Parece que la vida, cansada, se rinde un momento, adormece y espera...

17 jun. 2011

Video de unas vacaciones



El pasado mes de mayo, Shawn y su prometida Christina vinieron desde Estados Unidos a pasar unos días con nosotros en familia.
Mi esposo hizo este hermoso video para el recuerdo con fotos tomadas por nosotros.
Podréis disfrutar con hermosos lugares de nuestra Cantabria Infinita, de montañas, cascadas, valles, cabañas, pueblos, riscos, lugares emblemáticos; de días misteriosos de niebla y alegres de sol, de los enormes macizos calizos de los Picos de Europa - los mágicos Lagos de Covadonga en Asturias e impresionantes vistas desde Fuente Dé -, de la belleza de Santander y su bahía; de la grandeza arquitectónica y espiritual de la catedral de Burgos.
Veréis alguna vaca y más de una cabra por nuestras carreteras pasiegas.

Christina lleva a Cristo en su nombre.
Shawn es una variante de Sean, nombre irlandés variante de John, que significa "regalo de Dios".

Espero que os guste.

24 abr. 2011

Un video para mi esposo



Este es el regalo que le hice a mi esposo por el Día de los Enamorados.
Sí, ya han pasado más de dos meses desde San Valentín, pero nunca es tarde y todos los días son buenos para celebrar el amor.
La mayor parte del video es romántico, pero tiene partes divertidas también: AMOR y HUMOR, ¡la mejor mezcla para ser feliz!
El título es Vals del Día de los Enamorados, una letanía.
Es una Letanía porque es una composición reiterativa elogiando al hombre que amo.
Casi todas las líneas del poema tienen una palabra que empieza con la sílaba VAL-, por eso la palabra Vals del título tiene un doble sentido: el plural de val y el baile vienés. Juego con valses, valles y con varios nombres que comienzan con val-, tales como Valdepeñas, Valentinoválvula o Valéry.
La música de dos hermosos valses acompaña a las imágenes de la primera parte: el primero, The Chairman's Waltz, es de la película Memorias de una Geisha, de John Williams. El segundo es el Valse des Ondines, de Cecile Corbel.
Sigue la preciosa canción Mi amor eterno, cantada por su compositor Lionel Richie acompañado por Diana Ross.
Al final suena la famosa Nana de Mozart.
Está escrito en inglés, pero podéis escucharme recitándolo en castellano.
Espero que os guste.
Gracias por vuestra amable visita y... FELICES PASCUAS.


Cristo resucitó, ¡ALELUYA!

15 abr. 2011

Crucifixum en azul


Ayer me puse a pensar en la Semana Santa y de repente me vino la inspiración y el deseo de pintar a Cristo en la Cruz.
Es la primera vez en mi vida que me atrevo a hacerlo movida por algo que me resulta difícil explicar.
Creo que algo más que mi mente guiaba mi mano cuando lo estaba pintando...

Sobre un fondo negro puse una mancha azul alargada que, poco a poco, pincelada a pincelada, fue tomando la forma del  crucificado. El mismo fondo me servía para trazar los rasgos, los nervios, la musculatura.
El rostro fue lo que me llevó más tiempo.


Aunque parezca extraño,  no tuve que rectificar nada.

Una vez concluida la figura de Cristo, le puse la corona de espinas y los clavos. Luego tomé un rojo intenso para la sangre manando abundante de sus heridas.
Aparte, pinté la cruz y, una vez terminada, coloqué al crucificado sobre ella y le di volumen y sombras.
Lo último que hice fue poner el rótulo latino I.N.R.I  en la Cruz con unos clavos.

Hice varias versiones, con distintas luces, fondos y tonos.

Mi Cristo es azul porque he querido destacar el color de la cianosis por la falta de oxígeno en la sangre, porque es el color del Cielo y porque significa Paz.
Mi Cristo está desnudo porque creo que quiso morir despojado de todo, absolutamente de todo.
Dos gruesas lágrimas, dos perlas divinas, resbalan por sus mejillas.

El boceto original

- Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Gracias, Señor, por amarnos tanto, por amarnos infinitamente, eternamente, con ese Amor tan grande con el que nadie nos ha amado ni nos amará jamás.

- De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.
Gracias por perdonar nuestros pecados con tu infinita misericordia como perdonaste al buen ladrón que puso su confianza en Ti en el último momento.

- Mujer, ahí tienes a tu hijo.
  Juan, ahí tienes a tu madre.
Gracias por dejarnos a María como Madre espiritual, ¡qué hermoso regalo!

- Eli Eli lama sabachthani - Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? -
Muchas veces le preguntamos a Dios, como Tú lo hiciste como hombre que eras también, y no encontramos respuesta..., ¡ah!, ese silencio de Dios.
No entenderemos este silencio divino hasta que sepamos que de ese silencio nace la Resurrección.
Gracias por no abandonarnos, aunque no te sintamos cerca, aunque no escuchemos tu voz, aunque creamos que estamos solos.

- Tengo sed.
Tenías tanta sed, Jesús, tanta sed..., pero tu sed no era sólo fisiológica, sino también espiritual, como cuando le pediste agua a la Samaritana y le dijiste:  "si bebes del agua que Yo te daré, no volverás a tener sed".
Gracias por saciar nuestra sed con la Tuya en la Cruz.

- Todo está consumado.
Gracias por consumar tu misión redentora, por cumplir la voluntad del Padre.
Ayúdanos a imitarte obedeciendo los mandamientos de Dios, especialmente ese que dice Amaos los unos a los otros como Yo os he amado.

- Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Confiaste tu vida a las manos bondadosas de Dios.
Ya sólo te quedaba morir para dejar de sufrir y gozar de la Vida eterna.
Gracias por ofrecer tu Vida por nuestra salvación.

GRACIAS por tu AMOR.


Tres maravillosos sonetos en castellano a Cristo crucificado:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.


  ¡Tú me mueves, Señor!  Muéveme el verte      
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

  Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,       
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

  No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



Muere la vida, y vivo yo sin vida,
ofendiendo la vida de mi muerte,
sangre divina de las venas vierte,
y mi diamante su dureza olvida.

Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte,
y de su cuerpo la mayor herida.

¡Oh duro corazón de mármol frío!,
¿tiene tu Dios abierto el lado izquierdo,
y no te vuelves un copioso río?

Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y como no la tengo, no la pierdo.

~ Lope de Vega ~


Tú me ofreces la vida con tu muerte
y esa vida sin Ti yo no la quiero;
porque lo que yo espero, y desespero,
es otra vida en la que pueda verte.

Tú crees en mí. Yo a Ti, para creerte,
tendría que morirme lo primero;
morir en Ti, porque si en Ti no muero
no podría encontrarme sin perderte.


Que de tanto temer que te he perdido,
al cabo, ya no sé qué estoy temiendo:
porque de Ti y de mí me siento huido.


Mas con tanto dolor, que estoy sintiendo,
por ese amor con el que me has herido,
que vivo en Ti cuando me estoy muriendo.

~ José Bergamín ~

Recordando las Procesiones de Semana Santa, se me ocurrió después pintar un paso rodeado de nazarenos y una mujer tocada con peineta y mantilla presenciándola.
Es noche cerrada.
Azul, rojo y púrpura a la luz de los cirios que llevan los nazarenos y de la luna menguante.
He cambiado la cruz que aquí aparece distorsionada para darle más dramatismo.





~ Anónimo ~

24 mar. 2011

Postal para recordar a Japón


He creado esta postal en mi rinconcito de Red Bubble para ayudar a Japón con su venta:

http://www.redbubble.com/people/dulcina/art/6925989-2-sos-jap-n

Su precio es  2,29 €.
Lo que está escrito en caracteres japoneses significa ESPERANZA  希望  (kibō)
El fondo es la bandera de Japón, Hinomaru (disco del sol), sobre la que he dibujado una geisha muy triste llorando. Lleva un clavel blanco en el pelo porque esta flor en ese color significa luto y muerte entre los japoneses.
La bandera está desgarrada, convulsionada por el terrible tsunami y los terremotos que no cesan.
Finalmente, un sol rojo brillando hace las veces de una O en la palabra SOS: el sol volverá a salir en un nuevo amanecer para Japón.

También hice otras tarjetas en inglés, como esta que figura aquí debajo. 

12 mar. 2011

Oración para el día que Japón tembló



Oracion de la Serenidad
Reinhold Niebuhr

Dios Todopoderoso,
concédenos la gracia de aceptar
con serenidad las cosas que no se pueden cambiar,
valor para cambiar las que deberían cambiarse
y sabiduría para conocer la diferencia.

Viviendo cada día en plenitud,
disfrutando de cada momento como si fuera único,
aceptando las adversidades como un camino hacia la paz,
tomando, como lo hizo Jesús, este mundo pecador tal y como es,
no como nos gustaría que fuera,
confiando en que Tú harás que todas las cosas estén bien,
si nos entregamos a Tu voluntad,
de modo que podamos ser razonablemente felices en esta vida
y completamente felices Contigo en la venidera.
Amén