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22 mar 2016

Palmas y olivo


La palma más hermosa la lleva el niño 
y su madre ramita de verde olivo.
Procesiones, saetas, dolor revivido
y cristianos celebrando desde el olvido.

Sonriente en un borrico, Dios va montado
entre palmas y risas, alegres cantos;
el gentío lo aclama cual soberano,
¡Hosanna al que ha venido para salvarnos!
Abren su paso flores, ramas y mantos.

Jesús, ¡qué pena!,
los que ayer te aclamaban
hoy te condenan.

Un rey que con espinas han coronado,
con clavos y entre mofas crucificado,
pero Cristo clemente en su Calvario,
pues "no saben lo que hacen", ha perdonado.

Sólo Él desde la cruz nos sigue amando.
Ciudad Santa que llora nuestros pecados.


13 abr 2012

Quédate con nosotros


Muy tristes iban andando
dos hombres, a paso lento,
caminito de Emaús.
Tristes se iban lamentando
de la muerte de Jesús,
de todo lo acontecido que
en sus estrechos cerebros
no encontraba explicación;
sacerdotes envidiosos,
pérfidos gobernadores
que habían enviado a la Cruz
al sabio profeta, aquel
que iba a librar Israel;
de aquellas buenas mujeres
que, a la salida del sol,
 cuando iban a ungir su cuerpo
vieron el sepulcro abierto,
¡vacío!, y a dos ángeles al lado
anunciando a Jesús resucitado...


Iban charlando y, de pronto,
un hombre se les unió,
-- ¿sobre qué vais discutiendo? --
un hombre cuyas palabras
les llenaba corazón,
mas no lo reconocieron,
¿cómo podían ser tan ciegos?

Al llegar a su destino,
el caminante divino
dijo que seguía adelante
pero ellos, llenos de  ardor,
lo invitaron a quedarse,
a cenar en el mesón.
La noche estaba cayendo...


Una vez que partió el pan
lo bendijo junto al vino,
se lo dio, y fue entonces
cuando sus ojos se abrieron.
Desapareció ante ellos...


De vuelta a Jerusalén,
alborozados, gozosos,
contaron lo sucedido
a los once que encontraron
allí con otros reunidos.

- ¡Es cierto! ¡Resucitó!
¡Jesús comió con nosotros
en la aldea de  Emaús!


Dios sale siempre al encuentro
en medio de nuestras penas,
pero cerramos los ojos,
los oídos, el corazón;
no sentimos su presencia
hasta que una luz, inmensa,
nos desvela su apariencia
y nos llena de fulgor.

- ¡No te vayas!
Sólo en Tí encontramos paz,
fuente de vida, verdad.

Quédate con nosotros...


7 abr 2012

Gracias


... Amaos los unos a los otros como Yo os he amado ...

Gracias mi Dios por tu Amor,
por tu sangre derramada,
por perdonar mis pecados,
por la Luz de tus palabras.

... Yo soy el pan de vida.
El que venga a mí, no tendrá hambre,
el que crea en mí no tendrá nunca sed...

Gracias por darme Tu Vida
pues sin ella me dejaras
me encontraría perdida,
lejos de toda esperanza.

... Quien no toma su cruz y me sigue no es digno de mí ...

A la sombra de tu Cruz
quiero vivir cobijada
sintiendo que, entre tus brazos,
encuentra sosiego mi alma.

... Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados ...

Sólo en Tí hallo descanso
bajo Tu dulce mirada;
sólo en Tí entiendo que amar
es dar a cambio de nada.



Entre tambores y cirios
pasa la Semana Santa
con sus pasos y saetas
llorando la madrugada...

26 jul 2011

Huellas en la Arena



Una antigua alumna me envió ayer un email que me hizo recordar esta hermosísima lectura cristiana:

Una noche tuve un sueño...

Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor
y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba,
percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena:
unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó ante nosotros
miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena,
y noté que muchas veces en el camino de mi vida
quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía
en los momentos más difíciles de mi vida.
Eso realmente me perturbó
y pregunté entonces al Señor:

"Señor, cuando decidí seguirte
tú me dijiste que andarías conmigo,
a lo largo del camino,
pero mirando atrás,
durante los peores momentos de mi vida,
encuentro sólo un par de pisadas.
No comprendo porqué me abandonaste
en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, el Señor,
clavando en mi su mirada infinita me contestó:

"Hijo mío, yo te he amado siempre
y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles.
Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas
fue justamente allí donde te llevaba en mis brazos".


Alguien lo ha convertido en una preciosa poesía:

Una noche en sueños vi
que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.
Soñé que veía en los cielos
mi vida representada
en una seria de escenas
que en silencio contemplaba.
Dos pares de firmes huellas
en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba
como amigos conversando.
Miraba atento esas huellas
reflejadas en el cielo
pero algo extraño observé
y sentí gran desconsuelo.
Observé que algunas veces
al reparar en las huellas
en vez de ver los dos pares,
veía sólo un par de ellas.
Y observaba también yo
que aquel sólo par de huellas
se advertía mayormente
en mis noches sin estrellas.
En las horas de mi vida
llenas de angustia y tristeza
cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.
Pregunte triste a Jesús:
“¡Señor, ¿Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción
siempre andarías conmigo…?
Pero noto con tristeza
que en medio de mis querellas
cuando más siento el sufrir
veo sólo un par de huellas.
¿Dónde están las otras dos
que indican Tu compañía
cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?
Y, Jesús me contestó:
con ternura y comprensión:
"Escucha bien, hijo mío,
comprendo tu confusión.
Siempre te amé y te amaré
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.


Mas si ves solo dos huellas
en la arena al caminar,
y no ves las otras dos
que se debieran notar,
 
es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas
porque te llevo en Mis brazos".


Podéis escucharla en este bonito video en la cálida voz del periodista y locutor argentino Omar Cerasuolo.


Para terminar, os dejo el enlace de una hermosa canción en inglés, Footprints in the Sand, inspirada en esas huellas de Jesús, cantada por Leona Lewis, de su álbum Spirit.


15 abr 2011

Crucifixum en azul


Ayer me puse a pensar en la Semana Santa y de repente me vino la inspiración y el deseo de pintar a Cristo en la Cruz.
Es la primera vez en mi vida que me atrevo a hacerlo movida por algo que me resulta difícil explicar.
Creo que algo más que mi mente guiaba mi mano cuando lo estaba pintando...

Sobre un fondo negro puse una mancha azul alargada que, poco a poco, pincelada a pincelada, fue tomando la forma del  crucificado. El mismo fondo me servía para trazar los rasgos, los nervios, la musculatura.
El rostro fue lo que me llevó más tiempo.


Aunque parezca extraño,  no tuve que rectificar nada.

Una vez concluida la figura de Cristo, le puse la corona de espinas y los clavos. Luego tomé un rojo intenso para la sangre manando abundante de sus heridas.
Aparte, pinté la cruz y, una vez terminada, coloqué al crucificado sobre ella y le di volumen y sombras.
Lo último que hice fue poner el rótulo latino I.N.R.I  en la Cruz con unos clavos.

Hice varias versiones, con distintas luces, fondos y tonos.

Mi Cristo es azul porque he querido destacar el color de la cianosis por la falta de oxígeno en la sangre, porque es el color del Cielo y porque significa Paz.
Mi Cristo está desnudo porque creo que quiso morir despojado de todo, absolutamente de todo.
Dos gruesas lágrimas, dos perlas divinas, resbalan por sus mejillas.

El boceto original

- Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Gracias, Señor, por amarnos tanto, por amarnos infinitamente, eternamente, con ese Amor tan grande con el que nadie nos ha amado ni nos amará jamás.

- De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.
Gracias por perdonar nuestros pecados con tu infinita misericordia como perdonaste al buen ladrón que puso su confianza en Ti en el último momento.

- Mujer, ahí tienes a tu hijo.
  Juan, ahí tienes a tu madre.
Gracias por dejarnos a María como Madre espiritual, ¡qué hermoso regalo!

- Eli Eli lama sabachthani - Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? -
Muchas veces le preguntamos a Dios, como Tú lo hiciste como hombre que eras también, y no encontramos respuesta..., ¡ah!, ese silencio de Dios.
No entenderemos este silencio divino hasta que sepamos que de ese silencio nace la Resurrección.
Gracias por no abandonarnos, aunque no te sintamos cerca, aunque no escuchemos tu voz, aunque creamos que estamos solos.

- Tengo sed.
Tenías tanta sed, Jesús, tanta sed..., pero tu sed no era sólo fisiológica, sino también espiritual, como cuando le pediste agua a la Samaritana y le dijiste:  "si bebes del agua que Yo te daré, no volverás a tener sed".
Gracias por saciar nuestra sed con la Tuya en la Cruz.

- Todo está consumado.
Gracias por consumar tu misión redentora, por cumplir la voluntad del Padre.
Ayúdanos a imitarte obedeciendo los mandamientos de Dios, especialmente ese que dice Amaos los unos a los otros como Yo os he amado.

- Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Confiaste tu vida a las manos bondadosas de Dios.
Ya sólo te quedaba morir para dejar de sufrir y gozar de la Vida eterna.
Gracias por ofrecer tu Vida por nuestra salvación.

GRACIAS por tu AMOR.


Tres maravillosos sonetos en castellano a Cristo crucificado:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.


  ¡Tú me mueves, Señor!  Muéveme el verte      
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

  Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,       
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

  No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



Muere la vida, y vivo yo sin vida,
ofendiendo la vida de mi muerte,
sangre divina de las venas vierte,
y mi diamante su dureza olvida.

Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte,
y de su cuerpo la mayor herida.

¡Oh duro corazón de mármol frío!,
¿tiene tu Dios abierto el lado izquierdo,
y no te vuelves un copioso río?

Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y como no la tengo, no la pierdo.

~ Lope de Vega ~


Tú me ofreces la vida con tu muerte
y esa vida sin Ti yo no la quiero;
porque lo que yo espero, y desespero,
es otra vida en la que pueda verte.

Tú crees en mí. Yo a Ti, para creerte,
tendría que morirme lo primero;
morir en Ti, porque si en Ti no muero
no podría encontrarme sin perderte.


Que de tanto temer que te he perdido,
al cabo, ya no sé qué estoy temiendo:
porque de Ti y de mí me siento huido.


Mas con tanto dolor, que estoy sintiendo,
por ese amor con el que me has herido,
que vivo en Ti cuando me estoy muriendo.

~ José Bergamín ~

Recordando las Procesiones de Semana Santa, se me ocurrió después pintar un paso rodeado de nazarenos y una mujer tocada con peineta y mantilla presenciándola.
Es noche cerrada.
Azul, rojo y púrpura a la luz de los cirios que llevan los nazarenos y de la luna menguante.
He cambiado la cruz que aquí aparece distorsionada para darle más dramatismo.





~ Anónimo ~