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24 feb 2014

Un grado más y...


Un grado más y me quemo
cuando alcanzó mi cintura,
uno menos y me vuelvo de hielo
para ponerme a su altura
y rozar con mis manos el azul del cielo.
¡Cuán amarga es mi andadura!

Que le tuve y no le tengo
y no acaba mi tortura.
Busco con prisa un termómetro nuevo
para lograr la cordura
que me robó sin piedad su cruel "te quiero"
una noche negra, roja de locura.

Aquel abrazo moreno
enredada en su ternura,
desató en mi ser un deseo fiero,
quedando sin atadura,
tanto tiempo callado, prisionero,
y ahora herida, sin cura.

Busco al ladrón traicionero
que se llevó a la aventura,
envuelto el amor en silencio de acero,
la sed de mi alma pura.
Cada madrugada, rota, aún espero
la sombra de su figura.



5 ene 2014

Suite para dos

Cálidas notas de violonchelo,
tus dedos despiertan mi piel
acercándose tímidamente
a mi pecho trémulo.
Lloran las largas cuerdas
desgarrados lamentos;
mi cuello se eleva para acabar rendido
bajo la negra sombra de tu cabeza.
Unísono latido de corazones.
Cerca, muy cerca,
en sentida armonía,
el arco de tu boca besa la mía;
prietas las piernas
ciñendo mi cintura con un "te quiero".
Dorado pez. Acero fiero.
Me tensas las clavijas y casi muero.
la - re -sol - do.
Acordes no ensayados.
Caballo desbocado, perdido el freno.
Caderas talladas
en ébano fino, corazón de arce,
la luna se enamora
de nuestros suspiros.
Cada pausa es un pulso de nuestra alma,
un soplo nacarado de madrugada.
Voz de los bosques, voz vibrante de madera,
eco apasionado de boca prisionera.
 
Y así, afinada, acaba la virtud indiscreta
en las manos virtuosas de su poeta.
 
(Ahora, sin partitura, me toca a mí...)