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11 dic 2013

Naufragio

Soy la misma que amaste hace mil lunas
con el ímpetu de un río desbordando mi mar,
la que sigue tus huellas perdidas en la arena
para bañar tu piel en su sol y en su sal.
 
Soy todas las sirenas - todas y ninguna -
que se ahogaron en tierra queriéndote amar,
las que te sumieron en sus ondas de espuma
dormido entre sus brazos de algas y coral.
 
Soy la brisa morena que acuna la marea
devolviendo a la playa tu cuerpo de azahar
para beberte a sorbos hasta morirme, llena
de tu amor naufragado, de tu aliento final.
 
 



17 oct 2012

Marina

Soñadas islas de los dioses, mis islas galegas.
La niña sirena, abrasada de soles, abrazos sueña.
Orilla tan blanca que parece de nieve en vez de arena.
Una brisa dorada se pasea descalza sobre la playa.
Las olas de nácar marean medusas, mecen las barcas.
La luna se acuna entre escamas de plata.
Vuelan blancas velas.

El faro hace guiños y guía a las ánimas a los cementerios.
Lloran ballenas varadas en suspiros de huecas calaveras.
A costa da morte, vidas marineras.
Conchas y valvas, canto de caracolas, vulva virginal.
Huele a eucaliptus, susurran las ramas, el aire en las dunas.
Dulces aturuxos que quiebran la bruma.

Ancla de hierro, oxidada de llantos de sal y de piedra.
Chove miudiño sobre la ribeira.
Noche queimada, esqueletos de conchas, acostados los remos.
Nasas vacías mendigando entre espuma abundante faena.
Eco viejo de zanfonias.

Ríe la náusea vomitando en la ría de sus desgracias.
Unha taciña de Ribeiro...?, bosteza la taberna.
Orujo en llamas, embrujo azucarado que embriaga el alma.
Es hora de meigas.

Por entre las rocas se juegan la vida bravas percebeiras.
Se oyen lamentos de gaitas lejanas bajo las estrellas.
As gaitas choran, as gaitas penan.

Sueñan en barcos cerca del puerto dormidas gaviotas.
En la lonja lejana olor a marisco, a pulpo, a almejas.
Pescador triste, entre una pesadilla de tiburones naufraga tu pena.
Negra sombra que ya no asombras, que ya ni arredras.


26 jul 2011

Huellas en la Arena



Una antigua alumna me envió ayer un email que me hizo recordar esta hermosísima lectura cristiana:

Una noche tuve un sueño...

Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor
y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba,
percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena:
unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó ante nosotros
miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena,
y noté que muchas veces en el camino de mi vida
quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía
en los momentos más difíciles de mi vida.
Eso realmente me perturbó
y pregunté entonces al Señor:

"Señor, cuando decidí seguirte
tú me dijiste que andarías conmigo,
a lo largo del camino,
pero mirando atrás,
durante los peores momentos de mi vida,
encuentro sólo un par de pisadas.
No comprendo porqué me abandonaste
en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, el Señor,
clavando en mi su mirada infinita me contestó:

"Hijo mío, yo te he amado siempre
y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles.
Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas
fue justamente allí donde te llevaba en mis brazos".


Alguien lo ha convertido en una preciosa poesía:

Una noche en sueños vi
que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.
Soñé que veía en los cielos
mi vida representada
en una seria de escenas
que en silencio contemplaba.
Dos pares de firmes huellas
en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba
como amigos conversando.
Miraba atento esas huellas
reflejadas en el cielo
pero algo extraño observé
y sentí gran desconsuelo.
Observé que algunas veces
al reparar en las huellas
en vez de ver los dos pares,
veía sólo un par de ellas.
Y observaba también yo
que aquel sólo par de huellas
se advertía mayormente
en mis noches sin estrellas.
En las horas de mi vida
llenas de angustia y tristeza
cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.
Pregunte triste a Jesús:
“¡Señor, ¿Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción
siempre andarías conmigo…?
Pero noto con tristeza
que en medio de mis querellas
cuando más siento el sufrir
veo sólo un par de huellas.
¿Dónde están las otras dos
que indican Tu compañía
cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?
Y, Jesús me contestó:
con ternura y comprensión:
"Escucha bien, hijo mío,
comprendo tu confusión.
Siempre te amé y te amaré
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.


Mas si ves solo dos huellas
en la arena al caminar,
y no ves las otras dos
que se debieran notar,
 
es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas
porque te llevo en Mis brazos".


Podéis escucharla en este bonito video en la cálida voz del periodista y locutor argentino Omar Cerasuolo.


Para terminar, os dejo el enlace de una hermosa canción en inglés, Footprints in the Sand, inspirada en esas huellas de Jesús, cantada por Leona Lewis, de su álbum Spirit.