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25 dic 2013

Ven, ven, ven

Ensimismada
la abuela contempla el retrato del abuelo
mientras los niños rodean el Belén
cantando villancicos que llegan al cielo,
pidiendo para el mundo paz y bien.
 
Gozosas
bailan sin parar las gentes del pueblo
entre el olor de la leña y la sartén
sobre un manto de blanco terciopelo,
con eco de campanas de Jerusalén.
 
Encendido
al calor del hogar se funde el hielo;
quedó vació de abrazos el andén
y hasta el más pobre halla consuelo
tras bajar sin equipaje del último tren.
 
Feliz
la madre adorna con flores su pelo,
el padre bendice la mesa. Amén.
Huele a Navidad, huele a caramelo.
Ven a ver al Niño Dios. Ven, ven, ven.
 
 


24 oct 2013

Y el viento rizó la rosa

Y el viento rizó la rosa, la erizó hasta sus entrañas,
la vapuleó con vehemencia sin conseguir destrozarla,
la despeinó sin piedad dejándola ensimismada
y más que una flor hermosa parecía coliflor
o un repollo color rosa. Tres días de vendaval
han vuelto loca a la rosa con sus pétalos rizados,
ensortijada y absorta en su florido rosal.
Rosa tan repimpolluda no la he visto yo jamás.
Rosa incierta de permanente belleza. Desmelenada
y coqueta. Rosa incierta de verdad.
 
¿Fuiste a la peluquería? - preguntó la mariposa.
Le dio un ataque de nervios - sentenció la araña parda.
Murió electrocutada - pensó la sabia raposa.

 Y la rosa primorosa - otra rosa maltratada -,
se consumía en silencio en su rosa sequedad.
Las demás, rendidas, tronchados sus tallos,
heridas, se reían de ella, sus hermanas rojas
envidiosas de su ya perdido porte y hermosura.
De ella, la más alta, la más erguida,
la rosa rosa más delicada, más femenina.

 
Los pétalos crespos de la rosa enhiesta
se quedaron yertos desobedeciendo
la ira del viento otoñal. Ella continuaba altiva
desafiando al aire furioso que la maldecía.
- Pequeña orgullosa, ¿no ves a las otras
a mí sometidas?, ¿qué haces ahí tan sola,
tan fea, tan arrugada sin ningún consuelo?
 
Silencio, silencio...
 
Volaban raudas las hojas hacia la colina seguidas
de ramas, de plumas de pájaros de alas desgajadas.
La rosa rizada de este otoño recién estrenado
resiste enrevesada proclamando su bella locura,
su difícil libertad, su florida rebeldía.