Anoche cocí 3 huevos duros para mi marido y para mí.
Me comí uno y cuando dejé los otros dos sobre la mesa, muy juntitos, vi una cabeza y un tronco, así que decidí pintar la cara con boli y añadir las extremidades, ¿cómo...? Miré a mi alrededor y el papel de la cocina parecía estarme diciendo, "yo te sirvo para lo que buscas", y así fue.
El pelo con las dos coletas salió del mismo material.
¿Y por qué no añadirle un toque de humor mezclado con algún detallito de inocente erotismo?, jejeje, sí, había que ponerle unas provocadoras domingas a la dama de blanco. El ombligo tampoco podía faltar, ese puntito mágico de unión materna.
Quedé contenta con mi "escultura".
Coloqué todo dentro de una taza y dejé mi creación cerca de la vitrocerámica para sorprender a mi marido cuando bajara a preparar su café, ¿qué pensaría...? Me entraba la risa sólo de pensarlo, ¡me había quedado tan sexy su desayuno!
Esta mañana me despertó el sonido de la cafetera, como de costumbre, y una carcajada, ¡ya había visto mi regalo!
Cuando bajé a preparar mi desayuno, me recibió con una sonrisa de oreja a oreja y un beso especial.
Por la tarde se puso a cortar el césped.
Salí a hacerle compañía y cuál no sería mi sorpresa cuando veo que ha hecho un enorme corazón con la hierba no cortada; seguramente pensaría que no me iba a dar cuenta: dice que no suelo fijarme en lo que me rodea.
Esta vez se equivocó.
- ¡Qué chulo te ha quedado el corazón!, me encanta, cariño.
- Lo he hecho para que veas que pienso en ti siempre, hasta cuando estoy cortando la XXX (bip-bip- bip) hierba.
(todo lo anterior dicho en el idioma de Shakespeare porque mi poeta americano todavía no entiende bien el de Cervantes)
Y eso es todo por hoy, mis queridas y queridos lectores.
Un día especial con dos bonitos regalos de amor.
¡Es tan fácil hacer felices a los que queremos!
Se me olvidaba decir que bauticé a mi muñequita sexy con el nombre de "Huevina".
Así se ha quedado la pobre después del desayuno...
... pero su corazón sigue ahí...




