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11 ago 2014

Mientras paseo


-I-
Las vacas le han robado
el perfil a la montaña
y ahora son sus lomos
los que ocultan el sol
del atardecer.

-II-
¿Se mueve la nube?
¿Se mueve la luna?
¿Se mueve la Tierra?
Se mueven las tres,
pero la quietud
lo envuelve todo.
Debe ser que no se ponen de acuerdo.

-III-
Hay un parche luminoso
en el cielo ondulado
donde la luna yace
entre nubecillas de algodón.

-IV-
El sol vive de noche
en la faz de la luna
lo mismo que la madre dormida
en el rostro de su niña pequeña.

-V-
El amor no muere:
sólo cambia de piel.


13 sept 2013

A la una

Entre bromas y veras
me han salido estos versos
sobre sombras y estrellas
para grandes y pequeños
para gente de la Tierra
que a veces mira al cielo.
 

A la una
la luna se baña
en la laguna
y
el sol
la alumbra
sin gana ninguna.
 

El sol enciende
la cara redonda
de la luna
y
la encandila
mientras ella se sonroja
cuando lo mira.


A las dos
el sol muy cansado
se pone su pijama
y
la luna
se hunde en la noche
rechoncha y descalza.

 

Si el sol no sale
¿qué hará la luna
para animarle?
y
¿qué hará el sol
si ella le hace cosquillas
en el mentón?

 


A las tres
no sale el sol
no brilla la luna
y
harto Dios de los dos
apaga al primero
y la luz dice adiós.


La luz dice
"dejo este mundo cruel
completamente a oscuras"

y
Dios responde
"¿quién verá mi obra
si tú no me curras?".



A las cuatro
un hombre sabio
inventa la bombilla
y
el sol no sale
ni de su asombro
ni de su sombrilla.


Incluso
las mujeres
se niegan a alumbrar
y
las demás hembras
se cargan sin control
la natalidad


A las cinco
un bombero
apaga un fuego
y
todas las cerillas
pierden la cabeza
por unas astillas.


Al sol
que más calienta
todos se arriman
y
viven en la luna
los que se piensan
que ellos no sudan.


A las seis
la luna llorona
gime oculta en el cielo
y
dos enamorados
después de la boda
la echan de menos.



 Hasta los faros
a los barcos perdidos
dejan de guiar
y
los faroles
acuerdan fundirse
¡me cachis en la mar!


A las siete
el sol y la luna
deciden platicar
y
Dios los escucha
mientras las luciérnagas
dejan de brillar.


Nuestro planeta
se queda a dos velas
sumido en la negrura
y
los iluminados
nos lo echan en cara
con cara dura.


A las ocho
con todo a oscuras
no salen más flores
y
caen las hojas
sin su sabia clorofila
mustias y amarillas.


"Esto es
un lío del carajo"
dicen los ángeles
(implorando perdón)
y
mirando hacia abajo
observan que Luzbel
abandona su trabajo.



A las nueve
todas las baterías
se van a esconder
y
los móviles no llaman
la gente enmudece
los relojes también.



A las diez
una estrella fugaz
recorre el firmamento
y
grita desde lo alto
a todos los astros
"nuestro rey ha muerto".


A las once
el sol moribundo
cambia de opinión
y
con gran ardor
lanza rayos y centellas
a su alrededor.



A las doce
la luna ya alumbra
con todas sus ganas
y
Dios encantado
celebra el fin de la huelga
tirando petardos.



Aquel mediodía
se forma en el océano
una horrible tormenta
y
tremendos relámpagos
todos ciegos de espanto
vuelven a caer.


 

A la una
la nueva luna
se mece en su cuna
y
un astrónomo mayor
observando el espacio
puede ver a Dios.

 


14 dic 2012

A cámara lenta

A cámara lenta quiero revivir
los buenos momentos que me dio la vida.
A cámara lenta... a cámara lenta...
a ese ritmo blando de un tiempo sereno gozando la siesta. 

El primer aliento que precede a un beso,
tímida caricia que rozó mi pecho,
a cámara lenta...a cámara lenta,
sintiendo acercarse sus cálidos labios a mi boca trémula, 
despacio...despacio...,
a ritmo de tango en nubes etéreas.

Ese abrazo tierno que cambió mi mundo,
la mano confiada que en la mía tiembla
aquella mañana de brisa tan gélida,
la mano de un ángel, mi niña pequeña.
A cámara lenta...a cámara lenta...
como muere la encendida llama derritiendo la cera. 

El vuelo del pájaro surcando mi cielo en la primavera,
volando los sueños cual raudas cometas.
Saborear con calma aquel pan moreno,
crujiendo en mi boca su dura corteza,
la miga tan blanca mojada en la leche recién ordeñada, 
caliente de soles de otoño y pastadas vacas.
A cámara lenta... a cámara lenta...
como navegando en el humo espeso de una chimenea.

Empaparme bajo el manto fresco de nuestra cascada
oculta entre peñas, poco a poco mojando mi pelo
mientras él se ríe observando la blusa pegada a mi senos.
A cámara lenta...a cámara lenta...
como el vago adagio de una mala orquesta.

Tumbarme en la yerba bajo las estrellas contemplando
a Venus, en la noche más larga que guardo recuerdo
sintiendo el latir de su hombría muy cerca del cuerpo,
latente la luna, la pasión paciente guardando silencio. 
A cámara lenta...a cámara lenta
como desnudando los brazos inertes de una muñeca.

La voz de mi padre entona unos versos, sus dedos 
tocan las teclas amarillentas del piano ya viejo; 
mi madre susurra oraciones antiguas, monótonos rezos, 
me quedo dormida envuelta en dulces ensueños.
A cámara lenta...a cámara lenta...
¡Dios!, ¿por qué el tiempo no para cuando lo queremos? 

Una y otra vez escucho el coro de frailes en el monasterio
cantando la Salve a la Virgen, ¡místico misterio!, las notas del órgano
llegan hasta lo más alto del alto crucero, llenando la nave, 
sus voces parecen ecos perecederos, no quiero que cesen,
me llevan muy lejos, llegan tan adentro...
A cámara lenta, sí, y rebobinando, que ansío de nuevo
vivir dulcemente tan bellos momentos. 

¡Ah!, si pudiera ralentizarlos, pararlos para siempre,
descansar ingrávidamente en su eterno consuelo...


17 oct 2012

Marina

Soñadas islas de los dioses, mis islas galegas.
La niña sirena, abrasada de soles, abrazos sueña.
Orilla tan blanca que parece de nieve en vez de arena.
Una brisa dorada se pasea descalza sobre la playa.
Las olas de nácar marean medusas, mecen las barcas.
La luna se acuna entre escamas de plata.
Vuelan blancas velas.

El faro hace guiños y guía a las ánimas a los cementerios.
Lloran ballenas varadas en suspiros de huecas calaveras.
A costa da morte, vidas marineras.
Conchas y valvas, canto de caracolas, vulva virginal.
Huele a eucaliptus, susurran las ramas, el aire en las dunas.
Dulces aturuxos que quiebran la bruma.

Ancla de hierro, oxidada de llantos de sal y de piedra.
Chove miudiño sobre la ribeira.
Noche queimada, esqueletos de conchas, acostados los remos.
Nasas vacías mendigando entre espuma abundante faena.
Eco viejo de zanfonias.

Ríe la náusea vomitando en la ría de sus desgracias.
Unha taciña de Ribeiro...?, bosteza la taberna.
Orujo en llamas, embrujo azucarado que embriaga el alma.
Es hora de meigas.

Por entre las rocas se juegan la vida bravas percebeiras.
Se oyen lamentos de gaitas lejanas bajo las estrellas.
As gaitas choran, as gaitas penan.

Sueñan en barcos cerca del puerto dormidas gaviotas.
En la lonja lejana olor a marisco, a pulpo, a almejas.
Pescador triste, entre una pesadilla de tiburones naufraga tu pena.
Negra sombra que ya no asombras, que ya ni arredras.