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29 jul 2014

Nunca fueron niños




Versión en castellano de mi poema "For they never were children"

Amamantados con la leche amarga de dioses vengativos,
sus nanas fueron el silbido de bombas,
sus juguetes, piedras, escombros, balas bendecidas.
Bajo el fuego enfurecido de un gigante sin conciencia,
jugaron a matar a enemigos sin nombre
y aprendieron a odiar en vez de amar.
Compartieron más sangre que paz bendito
y la avaricia de unos cuantos locos les arrebató su derecho a sonreír,
sus juegos inocentes. El sonido de las armas
acompañó sus sueños hechos de pesadillas.
Utilizados como escudos y bombas humanas,
el terror se convirtió en su único amigo no deseado
y el cielo se volvió infierno, la vida, miedo.
Engullidos sus patios de recreo por avaros profetas,
vieron a sus padres luchar, a sus padres morir,
a sus madres llorar y perder toda esperanza.
Algunos de ellos cayeron mientras corrían por las calles,
sus ojos oscuros intentando comprender qué era esa terrible locura,
y sus rostros recordaban a hombres desesperados.
Pues nunca fueron niños.




25 dic 2013

Ven, ven, ven

Ensimismada
la abuela contempla el retrato del abuelo
mientras los niños rodean el Belén
cantando villancicos que llegan al cielo,
pidiendo para el mundo paz y bien.
 
Gozosas
bailan sin parar las gentes del pueblo
entre el olor de la leña y la sartén
sobre un manto de blanco terciopelo,
con eco de campanas de Jerusalén.
 
Encendido
al calor del hogar se funde el hielo;
quedó vació de abrazos el andén
y hasta el más pobre halla consuelo
tras bajar sin equipaje del último tren.
 
Feliz
la madre adorna con flores su pelo,
el padre bendice la mesa. Amén.
Huele a Navidad, huele a caramelo.
Ven a ver al Niño Dios. Ven, ven, ven.
 
 


16 ene 2012

Candela


Con los fríos de otoño llega Candela
a su puesto en la esquina cada mañana,
encorvada, cubierta con su toquilla de gruesa lana,
una falda de rayas, amplia, muy hueca;
una manta raída sobre las piernas,
y un delantal; toda de negro, como el carbón
que encenderá las brasas de su fogón,
dos pares de calcetines, con alpargatas,
un pañuelo que oculta sus viejas canas,
guantes en los que faltan algunos dedos
muestran sus sabañones, manos de hierro; 
rostro arrugado, ojos pequeños,
nariz muy afilada, pómulos secos,
labios enrojecidos. Tiemblan sus huesos.
Un burdo tenderete le da cobijo,
un paraguas la cubre ... con agujeros.
Observando ese mundo que la rodea
aguarda sentadita hasta que anochezca.

- Todos los Santos, ¡será un buén día!

Aterida en la silla junto a su anafe
y un saco de castañas recién cogidas,
espera a que los niños llenen la calle,
que se acerquen contentos con sus sonrisas.

- ¡Castañas, castañas calentitas!

El fuelle aviva el fuego y en la rejilla,
una a una, coloca sus tesoros sobre las brasas,
escarba bien la lumbre con las tenazas,
vueltas y más vueltas con la paleta,
¡cómo crujen y alegres chisporrotean!
Ya se abren, dan la cara, gruesas, hermosas,
ardientes en sus cáscaras, ¡qué vanidosas!
Su olor llena la calle y en las aceras
chiquillos y chiquillas van hacia ellas.

En un cartón se lee con letra incierta
"Castañitas asadas.
 Media docena 1 peseta".

- Mamá, quiero castañas.

Se acerca despacito con su moneda
y en envoltorio de cucurucho,
 de papel prensa, la señora le pone
sus seis castañas echando humo.

- Están recientes, niña, muy calentitas,
  cuidado, no te quemes, espérate un poquito
  para comerlas.


- ¡Gracias, abuela!

"Abuela"...,
dos lágrimas ruedan por sus mejillas.
Aterida, esboza una sonrisa,
casi una mueca,
 la castañera Señá Candela


6 ene 2012

Los Reyes Magos


Mami,
nada de lo que pedí
me lo han echado los Reyes
porque pedí ser feliz
y me han echado juguetes.

No pedí lindos vestidos
ni un peluche parlanchín;
no pedí dulces, ni libros,
ni un perrito saltarín.

Pedí que en mi hogar reinara
la alegría y la ilusión,
que nadie me regañara
por no saber la lección.

Pedí ver a mi papá
todos los días del año,
no sólo por Navidad
como si fuera un extraño.

Al rey Melchor le pedí
que tú estuvieras en casa
siempre cerquita de mí:
me dejas con la muchacha.

Cuando nací me enviaste
a una cara guardería.
Del trabajo vuelves tarde
y, a veces, ya estoy dormida.

No quisiste darme el pecho,
otra me dio el biberón...
¿Por qué me trajiste al mundo
si sólo te escucho "adiós"?

Al rey Gaspar le pedí
comer toda la semana
no en el cole, sino aquí,
la rica comida que hagas.

A Baltasar le pedí
que nadie más me pegara,
que papá volviera, sí,
y me arropara en la cama.

En mi carta no pedía
ningún costoso regalo;
si los Reyes lo sabían,
¿por qué no me han hecho caso...?

Fui buena, estudié bastante
y ahora veo con tristeza
que esto que tengo delante
puede comprarse en las tiendas.

De mayor diré mentiras
como todos los mayores;
ahora soy muy pequeñina,
mi alegría no me robes.

¿Dónde está ese hermanito
que crecía en tu interior?
Ahora jugaría conmigo,
¿paró Dios su corazón?

"No mientas, hija" - me dices -
"no debes nunca engañar",
pero...a veces me castigas
cuando digo la verdad.

Tú sólo quieres ser libre,
no estar en casa, salir,
ser mujer pero no madre
cuando piensas sólo en ti.

Yo quiero ser tu muñeca
y tú mi reina serás,
hazme caso, ten paciencia,
no me des gritos, mamá.

Cuéntame cuentos de noche
para que no tenga miedo,
cántame lindas canciones
y cómeme con tus besos.

Yo prefiero estar contigo
a tener mucho dinero;
los niños sí somos sabios:
sólo de amor entendemos.

Mami...,
los Reyes se han olvidado
de que no quiero juguetes...


El niño Jesús estaba
con San José y María:
feliz en pobre morada
en su Sagrada Familia.


12 nov 2011

Carta de Navidad



He unido dos cuadros preciosos con tema infantil, los he modificado algo digitalmente y luego he añadido un sencillo texto.


                      

El primer cuadro, "Jouets", es del pintor francés Timoleon Lobrichon.
El segundo, "For the Squire", es del pintor británico Sir John Everett Millais.