5 oct 2012

Más que mujer

Dedicado a mi madre

Flor hermosa,
madreselva blanca,
alma de fértil primavera,
tierra fecunda germinada
entre cardos y duras tormentas,
tu aroma perfuma el aire
con tu dulce calma,
con blanda paciencia.


Luz serena,
cálida llama de mañanas trémulas.
No hay viento que tumbe tu atalaya,
tan fuerte que no entiendes
que otros tallos se quiebren
mientras el tuyo no tiembla ante nada.


Tus ramas y tus hojas de tierna enredadera
trepan seguros al cielo,
abrazan y protegen los muros,
las piedras de tu hoguera.

Raíces arraigadas firmemente
al suelo que te asienta.

Los años no han vencido tu voz,
no han quebrado tu risa
ni arrugado tu paciente mirada,
el brillo risueño de tus ojos
a pesar del llanto silencioso
en tus horas calladas.


Madre amada,
perdona mi cercana lejanía,
mi lejana distancia.
La calidez de tu infinita ternura
abriga mi esperanza.


Cuidaste de todos,
y ahora aquí de ti, nadie...,
sólo Dios,
madre,
tan sola y, sin embargo,
del recuerdo de los tuyos
siempre acompañada.


Gracias por el regalo de la vida,
por darme tantos años enteros de la tuya,
por alimentarme con tu suave néctar,
por impregnarme de tu dulce savia,
por seguirme queriendo a pesar de la partida,
partido el corazón en dos,
el tuyo y el mío en aquella despedida,
nunca un adiós, nunca olvidada.


De ti me queda lo más bello de mi vida,
ese amor generoso que sabe darlo todo,
un cauce de agua mansa,
un río caudaloso que nunca se vacía
en el inmenso mar de tu añoranza.


Más que mujer, madre,
madre siempre,
cada segundo de tu existencia,
madre buena.

Infinita nostalgia...



18 sept 2012

Alegría


Haiku

Rima la risa
asomada a la puerta
de tu sonrisa

Ríe la rosa
arrimada a las alas
de mariposa

Vuela la prisa
abrazada a las mangas
de tu camisa

Habla la prosa
apoyada en las ramas 
de la mimosa

Calla la brisa
asustada del viento
de la cornisa

Canta la esposa
alejada del verde
de la jarosa



26 ago 2012

Serpientes de luz

Interpretación de esta fotografía de Leovi titulada Serpientes de luz salen de mi corazón 


amenazante criatura
de pulido bronce,
gigantesca luciérnaga engañosa,
delirante creación arrancada de cuajo
de un tierno y torturado corazón.
abiertas las fauces,
lengua hambrienta de carne fresca,
dispuesta a devorar
a su oscuro oponente
derrotado en la triste batalla del amor,
el guerrero del negro perfil ya muerto,
la mirada cerrada,
el abollado casco aún puesto,
vencido por el miedo
o tal vez estrangulado
por el abrazo traidor
de esta serpiente de curvas sinuosas,
tentadora,
silbante,
peligrosa,
- promete el paraíso en una rosa -
que en unos segundos
lo engullirá entero,
sin piedad,
¿quién seré yo de los dos...?

otros ojos,
desde arriba,
son testigos
del horror.

ya sabes...
si me dejas ahora.


12 ago 2012

Maltrato

- Alterius sub nutu degitur aetas (= se pasa la vida bajo la voluntad de otra persona). 
  (Lucrecio)
- Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien 
  cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.
  (Luis Cernuda)
- Porque cuando uno vive el ciclo completo de las relaciones amorosas siempre acaba recibiendo    
  una mala noticia acerca de sí mismo; siempre acabas descubriendo que eres mucho más
  despreciable de lo que pensabas, capaz de mezquindad, de celos, de deseo de posesión, de cosas
  deleznables, horribles.
  (Jaime Gil de Biedma)
- Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio,
  contigo porque me matas y sin ti porque me muero.
  (Anónimo)

Me aferré
a ti
cual loca mariposa 
que abraza
el tallo de la rosa
para vivir.

*

Volé
hacia ti
como ingenua polilla
que se arrima
a la luz de la llama
buscando guía.

*

Me confundí
en tu hiel
como mosca golosa
que desea libar
la dulzura
de la miel.


*

Mordí
tu beso
como ratón
que en el cepo
sólo ve
el queso.


*

Quedé
enredada
como incauta abeja
en la sutil maraña
de tu
bien tejida
tela de araña.

*

Corrí
hacia ti
como ágil cervatillo
que persigue
a la luna
en el filo
de un cuchillo.

*

Saboreé
de lleno
cual perro fiel
la frescura salvaje
de tu
mórbida piel.


*

Quedé
como paloma
presa herida
en la
jaula dorada
de tus celos y mentiras.
*

Me embriagué
como una gata en celo
del placer consentido
de tus
golpes
y
aullidos.


*

Me acerqué
a ti
cual delfín perdido
en la triste orilla
del mar varado
de mi vida.

*

¿Para vivir...?


 Es la mujer del hombre lo más bueno...

Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.

Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.

Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel, y a veces una arpía.

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.

(Lope de Vega)



Soneto 126

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;


no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;


huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave
,
olvidar el provecho, amar el daño;



creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


(Lope de Vega)

31 jul 2012

La elección



A una niña le dieron a elegir entre un hermoso diamante y una hermosa rosa...

Cogió el diamante y lo estuvo observando durante largo rato en la palma de su mano.
Le gustaban los reflejos que despedía bajo los rayos del sol.

No tiene colores porque es puro, un diamante perfecto - le dijo el gemólogo -
Y es el mineral más duro. Es casi impenetrable.

Su valor es tan grande que podrías conseguir todo lo que quisieras - le dijo el banquero.

La pequeña se quedó pensativa.
Se fue a la habitación donde su abuela dormitaba y le dijo al diamante:

- Haz que sonría mi yaya, que lleva muchos días enferma.

Acercó el diamante al corazón de su abuela y esperó, pero esta no se movió.

Me has engañado - le dijo al banquero - no me ha conseguido lo que quiero.

Luego se subió a un peñasco y dejó caer el diamante, que se estrelló contra el suelo y se partió en mil pedazos.

Me has engañado, - le dijo al gemólogo - se ha roto.


Cogió la rosa y volvió a entrar en la habitación de su abuela. Se la puso sobre el corazón y esperó... La anciana abrió los ojos, extendió una de sus manos y acercó la rosa a su rostro.

¡Qué bien huele! - dijo con una dulce sonrisa mientras sus ojos se volvían a cerrar muy lentamente.

La niña salió, se volvió a subir al peñasco y dejó caer la flor. Algunos de sus pétalos quedaron esparcidos entre las rocas, pero el corazón de la rosa estaba intacto.

- Me quedo con la rosa.

El gemólogo estaba indignado.

- Te dije que el diamante era muy duro, pero si hubieras sido lista no lo hubieras dejado caer.

El banquero estaba más indignado todavía:

- Eres tonta, niña. Si hubieras vendido ese diamante, podrías haber llevado a tu abuela a un buen sanatorio para que se curara. 

La pequeña se volvió a ellos apretando el corazón de la rosa contra su pecho.

- Los tontos sois vosotros dos.
  Mi abuela estaba triste y se ha dormido contenta. Ninguna medicina la hubiera           
  podido curar.
  El diamante se ha roto porque no me dijísteis que era frágil.
  Esta rosa conserva la última sonrisa de mi abuela.
  Plantaré sus semillas en el jardín y tendré más rosas, sonrisas nuevas, en    
  primavera. 
  Los trozos de ese diamante no sirven ya para nada. Si los entierro, no saldrán más. 
  Los tontos sois vosotros dos por preferir una piedra a una flor.

21 jul 2012

Al atardecer


                    Los atardeceres son aún más hermosos en verano
                    porque prolongan la luz de las tímidas horas.
                          Se va haciendo de noche tan lentamente
                          que la oscuridad no nos sorprende;
                          nos va envolviendo sutilmente,
                          como cuando una madre adormece a su hijo
                          amorosamente entre sus brazos...

                          Hoy la temperatura afuera era tan agradable
                              que no se notaba,
                                 una caricia imperceptible,
                                        un beso soñado.

                      Aquí en la montaña se escucha el silencio...

Los perros, las gallinas y las vacas ya duermen.
    El vecino terminó de picar su dalle.
       Los pájaros descansan entre las ramas
             y en sus nidos.
Todavía no revolotean los murciélagos
      alrededor del porche.

                          Estuve paseando para desintoxicarme
                              de tanta mala noticia,
                                 harta de escuchar hablar de la prima de riesgo,
                                     de los índices bursátiles,
                                         de escuchar a los políticos intentando
                                              explicar lo inexplicable,
                                        siempre lo mismo,
                                        un día tras otro,
                                escuchando mentiras que tranquilizan a los tontos
                                             y
                                                  verdades a medias que asustan a casi todos.

             Aquí en la montaña
             la crisis se vive y se ve desde otra perspectiva,
             como si fuera menos con nosotros,
pero sabemos que las plagas se extienden
y
llegan a los rincones más insospechados.

En estos tiempos malos
      algunas personas se han dado cuenta
            de que han caído en el engaño del falso progreso,
¿demasiado tarde...?

Ese becerro de oro, tan brillante,
      tan falso como las falsas promesas
           de dietas milagrosas,
                 la inexpresiva belleza del botox,

                     el amor comprado,
                         los chollos bancarios,

                             el café descafeinado,
                                  la felicidad drogada...

                                           Difícil limpiar la mente de tanta basura,
                                           incluso aquí,
                                           en la montaña.

Me detuve a contemplar
cómo las nubes se iban adueñando
del horizonte,
bajando majestuosamente
como un telón de vaporoso terciopelo,
en un principio transparente,
espeso y opaco luego.

El verde se iba tornando gris.
Notaba la humedad refrescando mi rostro,

empapándome el alma,
lavando parte de mi pensamiento.

Distinguí un pequeño resplandor de esmeralda:
una luciérnaga.

Se desvaneció pronto.

           El telón había bajado hasta ocultar todo el paisaje.
           La montaña había desaparecido.
           Fin del espectáculo.
           Me encontraba sumergida en una inmensa nube.
           Era hora de mirar en mi interior...
          
                                                   Sola,
                                                   silenciosamente
                                                   sola
                                                   en
                                                   medio
                                                   de
                                                   esa
                                                   especie
                                                   de
                                                   nada
                                                   tangible.
  
Entonces
no sé qué me impulsó a extender los brazos
y
elevarlos hacia el cielo,
un cielo azul imaginado.

                                 Apenas sentía el mullido césped bajo mis pies descalzos.
                                 Me puse de puntillas.
                                 Intentaba alcanzar lo inalcanzable.
                                 Unas alas, unas alas...
                                 No.
                              
Respiré profundamente,
bebiéndome el aire perlado
en largos sorbos
y
me sentí vacía de todo
y
llena de Dios.