25 dic 2013

Ven, ven, ven

Ensimismada
la abuela contempla el retrato del abuelo
mientras los niños rodean el Belén
cantando villancicos que llegan al cielo,
pidiendo para el mundo paz y bien.
 
Gozosas
bailan sin parar las gentes del pueblo
entre el olor de la leña y la sartén
sobre un manto de blanco terciopelo,
con eco de campanas de Jerusalén.
 
Encendido
al calor del hogar se funde el hielo;
quedó vació de abrazos el andén
y hasta el más pobre halla consuelo
tras bajar sin equipaje del último tren.
 
Feliz
la madre adorna con flores su pelo,
el padre bendice la mesa. Amén.
Huele a Navidad, huele a caramelo.
Ven a ver al Niño Dios. Ven, ven, ven.
 
 


11 dic 2013

Naufragio

Soy la misma que amaste hace mil lunas
con el ímpetu de un río desbordando mi mar,
la que sigue tus huellas perdidas en la arena
para bañar tu piel en su sol y en su sal.
 
Soy todas las sirenas - todas y ninguna -
que se ahogaron en tierra queriéndote amar,
las que te sumieron en sus ondas de espuma
dormido entre sus brazos de algas y coral.
 
Soy la brisa morena que acuna la marea
devolviendo a la playa tu cuerpo de azahar
para beberte a sorbos hasta morirme, llena
de tu amor naufragado, de tu aliento final.
 
 



11 nov 2013

Los no nacidos

... y llegó a un lugar
habitado por seres cuasi-amorfos
de apenas edad, de todos los meses del año,
del uno al nueve, del uno al doce,
de un macabro calendario colgado
en la puerta de un servicio de bar
o en la fría pared de una sala de hospital.
Sangrienta marea de un mar que no cesa.
 
...y llegó sin saber cómo a este lugar de
pedacitos desgajados de carne humana
desechada y deshecha, alimento de cloaca,
productos inertes de un amor incierto
o del más terrible y desolado desamor.
Excusado horror, mordaza, miedo mordaz.
Esa mentira que quisiera ser verdad
pues ¿por qué matar si no hay vida...?
Ahogado latido de otro incipiente corazón.
La cobardía con disfraz de libertad.

Esa pálida lápida que lúgubre flota.

Los no nacidos,
los sin ningún nombre, muertos anónimos,
esperanzas vanas en senos maternos,
que no maternales. Menos que carne de morralla.
Condenados al más callado olvido.
Su primer recuerdo fue esa voz hermosa,
el sollozo apagado y el largo silencio.
El último, aquella punzante frialdad.
Luego... nada más.
Viaje de retorno a la oscuridad.
 
... y llegó en un viento gélido a ese lugar
y se encontró con diminutas criaturas
de llantos huecos, de ojos inquisidores,
de vientres sin nudos,
de bocas descosidas vacías de besos,
rostros mudos, manitas cerradas en pequeños puños,
apretadas sobre tiernos pechos
hambrientos de amor.
 
... y descubrió con espanto
un rincón ajeno de piernas y brazos 
descoyuntados, tripas revueltas, cabecitas calvas,
ansiosas bocas chupándose el dedo pulgar.
Y un ángel sosteniendo un palpitante corazón.
Tan hirientemente tiernos, en cueros,
los no nacidos
le preguntaban a Dios la razón
de su no existencia y la respuesta
les vino en un soplo amoroso
desgarrando el cielo. Un parto celestial.
Vuelta pues a la casa paterna, al abrazo
huérfano de la incomprensible divinidad.
...y se encontró con la mirada de unos ojos
diminutos asomando bajo el manto blando
de una nube blanca,
tan azules y alegres como fueron los suyos.
 
...mamá, mamá...
 
...y se marchó de allí,
a su infierno eterno, sin llamas ni demonios,
sin poder regar esas cuencas ardiendo,
¿qué mayor castigo que esos ojos reconocidos
clavados para siempre en el hueco de los suyos?

 
... y se marchó de allí, sin quererlo, en el mismo
viento gélido, a su oculto escondrijo, arrastrando
esos huesos quebrados de su largo
esqueleto, apretando los dientes
hasta hacerlos chirriar, golpeándose
el hueco de ese vientre fecundo
cuya mortal herida nunca pudo matar.
 
 
...hijo, ¿dónde estás?...

 

24 oct 2013

Y el viento rizó la rosa

Y el viento rizó la rosa, la erizó hasta sus entrañas,
la vapuleó con vehemencia sin conseguir destrozarla,
la despeinó sin piedad dejándola ensimismada
y más que una flor hermosa parecía coliflor
o un repollo color rosa. Tres días de vendaval
han vuelto loca a la rosa con sus pétalos rizados,
ensortijada y absorta en su florido rosal.
Rosa tan repimpolluda no la he visto yo jamás.
Rosa incierta de permanente belleza. Desmelenada
y coqueta. Rosa incierta de verdad.
 
¿Fuiste a la peluquería? - preguntó la mariposa.
Le dio un ataque de nervios - sentenció la araña parda.
Murió electrocutada - pensó la sabia raposa.

 Y la rosa primorosa - otra rosa maltratada -,
se consumía en silencio en su rosa sequedad.
Las demás, rendidas, tronchados sus tallos,
heridas, se reían de ella, sus hermanas rojas
envidiosas de su ya perdido porte y hermosura.
De ella, la más alta, la más erguida,
la rosa rosa más delicada, más femenina.

 
Los pétalos crespos de la rosa enhiesta
se quedaron yertos desobedeciendo
la ira del viento otoñal. Ella continuaba altiva
desafiando al aire furioso que la maldecía.
- Pequeña orgullosa, ¿no ves a las otras
a mí sometidas?, ¿qué haces ahí tan sola,
tan fea, tan arrugada sin ningún consuelo?
 
Silencio, silencio...
 
Volaban raudas las hojas hacia la colina seguidas
de ramas, de plumas de pájaros de alas desgajadas.
La rosa rizada de este otoño recién estrenado
resiste enrevesada proclamando su bella locura,
su difícil libertad, su florida rebeldía.
 
 


4 oct 2013

Blancaflor



Campanita vaporosa de mi prado baldío.
Falda danzarina de un alado ballet.
Sombrerito chino de un osezno polar.
Carpa almidonada de un circo glaciar.
Seno sinuoso de cándida nieve.
Tulipa ondulosa de lúcido relieve.
Cúpula nervada de mudas caracolas.
Círculo centrífugo de picudas olas.
Rastro azucarado de una estrella fugaz.
Ruedecilla dentada de papel de fumar.
Tacita caprichosa de blanda porcelana.
Molinete florido de feria serrana.
Cáliz lechoso de lívido tallo.
Ventosa flácida de pétalo en rayos.
Clara de huevo cayendo en picado.
Paracaídas celeste de un ángel en pecado.
Sombrilla nacarada de un vago caracol.
Merengue imposible de corola sin color.
Manga enrevesada de nata pastelera.
Pañuelo nupcial de tacto de seda.
Cucurucho vacuo de lascivia virginal.
Pálido sueño de un desértico erial.
Paloma preñada de un loco soñador.
Platillo volante de polvos de arroz.
Sujetador mini de una vaca lechera.
Luna llena mordida en una borrachera.
Aeródromo sutil de araña patilarga.
Beso tímido de la tierra al alba.

 
 
Brotó blanca
de repente, con el amanecer,
azúcar glasé y, en el fondo, cinco pepitas de oro,
de un largo capullo arrugado,
cual bebé recién parido,
y
se abrió esplendorosa con sus cinco volantes,
sin sus cinco sentidos,
lanzando sus puntas afiladas al aire,
un florido paraguas otoñal entre verdes matojos,
hambrienta de aire y de sol,
ebria de blancura,
desafiante en su erguida soledad,
erección purísima,
pequeña y presumida,
enormemente orgullosa de su linda humildad.
Rodeada de enormes hojas,
algunas ajadas, otras rotas,
sustentando su frágil equilibrio,
su engañosa danza,
en un escenario de espesa verdura.
 
Blancaflor,
nacida entre la yerba,
enamorada del sol y de ella,
blandamente acunada por el viento,
finge que danza mientras lanza
su inocencia en callado lamento.

Tierna florecilla sin ningún olor,
sin apenas peso, sin casi color,
tal vez mañana,
 cuando los ecos de estos leves versos
te despierten de nuevo,
dejarás caer mustia
tu breve vida.
 
Bella sorpresa,
regalo efímero
de un Dios
generoso y juguetón.
 
 




13 sept 2013

A la una

Entre bromas y veras
me han salido estos versos
sobre sombras y estrellas
para grandes y pequeños
para gente de la Tierra
que a veces mira al cielo.
 

A la una
la luna se baña
en la laguna
y
el sol
la alumbra
sin gana ninguna.
 

El sol enciende
la cara redonda
de la luna
y
la encandila
mientras ella se sonroja
cuando lo mira.


A las dos
el sol muy cansado
se pone su pijama
y
la luna
se hunde en la noche
rechoncha y descalza.

 

Si el sol no sale
¿qué hará la luna
para animarle?
y
¿qué hará el sol
si ella le hace cosquillas
en el mentón?

 


A las tres
no sale el sol
no brilla la luna
y
harto Dios de los dos
apaga al primero
y la luz dice adiós.


La luz dice
"dejo este mundo cruel
completamente a oscuras"

y
Dios responde
"¿quién verá mi obra
si tú no me curras?".



A las cuatro
un hombre sabio
inventa la bombilla
y
el sol no sale
ni de su asombro
ni de su sombrilla.


Incluso
las mujeres
se niegan a alumbrar
y
las demás hembras
se cargan sin control
la natalidad


A las cinco
un bombero
apaga un fuego
y
todas las cerillas
pierden la cabeza
por unas astillas.


Al sol
que más calienta
todos se arriman
y
viven en la luna
los que se piensan
que ellos no sudan.


A las seis
la luna llorona
gime oculta en el cielo
y
dos enamorados
después de la boda
la echan de menos.



 Hasta los faros
a los barcos perdidos
dejan de guiar
y
los faroles
acuerdan fundirse
¡me cachis en la mar!


A las siete
el sol y la luna
deciden platicar
y
Dios los escucha
mientras las luciérnagas
dejan de brillar.


Nuestro planeta
se queda a dos velas
sumido en la negrura
y
los iluminados
nos lo echan en cara
con cara dura.


A las ocho
con todo a oscuras
no salen más flores
y
caen las hojas
sin su sabia clorofila
mustias y amarillas.


"Esto es
un lío del carajo"
dicen los ángeles
(implorando perdón)
y
mirando hacia abajo
observan que Luzbel
abandona su trabajo.



A las nueve
todas las baterías
se van a esconder
y
los móviles no llaman
la gente enmudece
los relojes también.



A las diez
una estrella fugaz
recorre el firmamento
y
grita desde lo alto
a todos los astros
"nuestro rey ha muerto".


A las once
el sol moribundo
cambia de opinión
y
con gran ardor
lanza rayos y centellas
a su alrededor.



A las doce
la luna ya alumbra
con todas sus ganas
y
Dios encantado
celebra el fin de la huelga
tirando petardos.



Aquel mediodía
se forma en el océano
una horrible tormenta
y
tremendos relámpagos
todos ciegos de espanto
vuelven a caer.


 

A la una
la nueva luna
se mece en su cuna
y
un astrónomo mayor
observando el espacio
puede ver a Dios.