17 oct 2011

Castilla



Castilla,
la de Machado,
la austera, la augusta llana,
son tus sendas escenarios
de innumerables andanzas.
Son tus campos, tus paisajes,
tan recios como tu raza.
Los rayos del sol con fuerza
tus horizontes abrasan;
trigo, maíz, girasoles,
olivares, robles, parras.
Tus huertas, tus castillos
y tus silos te engalanan;
son en tu llano elegante
como tenues pinceladas.


¿Recuerdas esas sandalias
tan gastadas de tu Santa?
Pies benditos que en su andar
amorosos te besaban,
¡qué agotados y dolientes
por tu piel se arrastraban!


Son tus pequeñas aldeas
como cuentas de un rosario
que una luna de nácar
cariñosamente engarza.
¡Qué derroche de fragancias
en tu paleta dorada!,
¡qué despliegue de cantueso,
de romero, espliego y jara!,
¡qué aroma sutil desprenden
esas tus cepas y matas!
Las alegres amapolas
bordan tu traje de gala.


Tus cañadas,
rutas de rudos pastores,
parecen de oro labradas.
Tu rebaño trashumante
se recoge en las majadas.


¡Cuántas noches tu Teresa
entre tus noches velaba!
Oigo el eco de sus pasos
por tus vetustas calzadas...



* Este poema ganó el 3r premio en la XIX Competición Internacional  Féile Filíochta de 2007.

26 sept 2011

Eran enormes dinosaurios blancos...


Eran enormes dinosaurios blancos elevando sus largos cuellos hacia el cielo.
Era una manada de dinosaurios fantasmagóricos.
Dormían en lo más profundo del valle y al despertar comenzaron a estirarse, elásticos, como si fueran de goma; doblaban y triplicaban su colosal envergadura una y otra vez, ¡qué espectáculo!
Sus colas cimbreantes se elevaban majestuosas para luego fundirse con el azul del cielo. Sus cuerpos creaban figuras imposibles; contorsionistas deshuesados de piel vaporosa, desmembrándose voluptuosamente entre aromas bucólicos y cálidas sombras.
Sus fauces desdentadas arrojaban húmedas bocanadas al aire a las tierras recién segadas. Se bebían los arroyos, el rocío, el cauce del río y hasta el aliento de las vacas.
Sus cerebros se desmelenaban en coquetas filigranas.
Parecían salidos del pincel de un Goya delirante, de la pluma esperpéntica de Valle Inclán, del Infierno del Dante, de un grabado apocalíptico de Durero, de un cuento ebrio de Poe o de un relato fantástico de H. G. Wells.
Se iban apoderando del valle, subían y subían más en una lentísima escalada, con elegancia, en una orquestada  multiplicación, como movidos por una música imperceptible.






Sus patas robustas se hacían frágiles por momentos, se agitaban ondulantes, sus crestas describían elegantes espirales, sus torsos se hinchaban, sus vientres se unían; era una danza pausada, a cámara lenta, muy, muy lenta..., a ritmo de pavana.
Algunos se desintegraban en extrañas aves amorfas, casi transparentes, dejando entrever el verde manto de las laderas. Tras un efímero aleteo, volvían a su origen para engordar esos miembros descoyuntados en una especie de transformación o transfiguración mimética, camuflados en una masa compacta de espeso algodón.
Sobre sus cabezas se abrió un resquicio circular y una luz sesgada los deslumbró; algunos la desafiaron agitando sus garras, lanzando aullidos mudos, revolviéndose como heridos por el súbito resplandor; otros se rindieron a su fulgurante esplendor, al mágico reflejo esmeralda que descubría su vaporosa desnudez, su pálida silueta, su ondulado perfil.


Duró poco el milagro.


¿Dónde estaban los árboles, las peñas, los picos, los curvos caminos...?
El tiempo viajaba al ralentí, casi estático; era la hora de manecillas perezosas, de relojes de Einstein, de manzanas flotantes desafiando a Newton, de duendes invisibles bailando en corro al son del amanecer.
De norte a sur, fundiéndose los unos con los otros, penetrando e intercambiando su descomunal corpulencia, lo llenaron todo hasta que todo se hizo blanco.
El gran dinosaurio se había adueñado del horizonte hasta hacerlo desaparecer.
El gran dinosaurio blanco era ahora el señor de los prados, del paisaje ante mis ojos.
Su gran boca se abría como queriendo engullir también el aire, los pájaros y el alma de la gran montaña.
¡Qué espectacular banquete!






Una vuelta completa de reloj y todo alrededor ha vuelto a su ser...
Eran inofensivos, puros, engendrados por la madre naturaleza para morir como nacieron; una prole sumisa, hijos embebidos y embobados por ella, la hermosa hechicera, la dama dorada del amanecer.
El gran dinosaurio blanco se diluyó y el verde terciopelo fue llenando el paisaje con suave cadencia.
Mis nublados dinos han regresado a las profundidades.


Blanco, perla, gris, musgo y serrín.
Los murciélagos y los grillos no se han enterado de nada.



El pastor recorre el entorno con su mirada. Se acomoda en el lecho de hierba y saca de su viejo zurrón una hogaza y un buen pedazo de queso; antes de hincarle el diente, bebe un chorro del tinto que guarda su odre. Ya puede ver a sus cabras en los riscos.
 
No ha sido un espejismo.
No ha sido una jugarreta de mi imaginación.
Esta madrugada, al salir al porche, juro que lo vi: una manada de dinosaurios blancos elevándose al infinito...


Habían invadido el despertar del día, el dulce saludo de Dios.



11 sept 2011

Regalos de amor



Anoche cocí 3 huevos duros para mi marido y para mí.
Me comí uno y cuando dejé los otros dos sobre la mesa, muy juntitos, vi una cabeza y un tronco, así que decidí pintar la cara con boli y añadir las extremidades, ¿cómo...? Miré a mi alrededor y el papel de la cocina parecía estarme diciendo, "yo te sirvo para lo que buscas", y así fue.
El pelo con las dos coletas salió del mismo material.
¿Y por qué no añadirle un toque de humor mezclado con algún detallito de  inocente erotismo?, jejeje, sí, había que ponerle unas provocadoras domingas a la dama de blanco. El ombligo tampoco podía faltar, ese puntito mágico de unión materna.
Quedé contenta con mi "escultura".
Coloqué todo dentro de una taza y dejé mi creación cerca de la vitrocerámica para sorprender a mi marido cuando bajara a preparar su café, ¿qué pensaría...? Me entraba la risa sólo de pensarlo, ¡me había quedado tan sexy su desayuno!


Esta mañana me despertó el sonido de la cafetera, como de costumbre, y una carcajada, ¡ya había visto mi regalo!
Cuando bajé a preparar mi desayuno, me recibió con una sonrisa de oreja a oreja y un beso especial.


Por la tarde se puso a cortar el césped.
Salí a hacerle compañía y cuál no sería mi sorpresa cuando veo que ha hecho un enorme corazón con la hierba no cortada; seguramente pensaría que no me iba a dar cuenta: dice que no suelo fijarme en lo que me rodea.
Esta vez se equivocó.



- ¡Qué chulo te ha quedado el corazón!, me encanta, cariño.
- Lo he hecho para que veas que pienso en ti siempre, hasta cuando estoy cortando la XXX  (bip-bip- bip) hierba. 

(todo lo anterior dicho en el idioma de Shakespeare porque mi poeta americano todavía no entiende bien el de Cervantes)


Y eso es todo por hoy, mis queridas y queridos lectores.
Un día especial con dos bonitos regalos de amor.
¡Es tan fácil hacer felices a los que queremos!
Se me olvidaba decir que bauticé a mi muñequita sexy con el nombre de "Huevina".

Así se ha quedado la pobre después del desayuno...


... pero su corazón sigue ahí...


26 jul 2011

Huellas en la Arena



Una antigua alumna me envió ayer un email que me hizo recordar esta hermosísima lectura cristiana:

Una noche tuve un sueño...

Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor
y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba,
percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena:
unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó ante nosotros
miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena,
y noté que muchas veces en el camino de mi vida
quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía
en los momentos más difíciles de mi vida.
Eso realmente me perturbó
y pregunté entonces al Señor:

"Señor, cuando decidí seguirte
tú me dijiste que andarías conmigo,
a lo largo del camino,
pero mirando atrás,
durante los peores momentos de mi vida,
encuentro sólo un par de pisadas.
No comprendo porqué me abandonaste
en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, el Señor,
clavando en mi su mirada infinita me contestó:

"Hijo mío, yo te he amado siempre
y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles.
Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas
fue justamente allí donde te llevaba en mis brazos".


Alguien lo ha convertido en una preciosa poesía:

Una noche en sueños vi
que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.
Soñé que veía en los cielos
mi vida representada
en una seria de escenas
que en silencio contemplaba.
Dos pares de firmes huellas
en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba
como amigos conversando.
Miraba atento esas huellas
reflejadas en el cielo
pero algo extraño observé
y sentí gran desconsuelo.
Observé que algunas veces
al reparar en las huellas
en vez de ver los dos pares,
veía sólo un par de ellas.
Y observaba también yo
que aquel sólo par de huellas
se advertía mayormente
en mis noches sin estrellas.
En las horas de mi vida
llenas de angustia y tristeza
cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.
Pregunte triste a Jesús:
“¡Señor, ¿Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción
siempre andarías conmigo…?
Pero noto con tristeza
que en medio de mis querellas
cuando más siento el sufrir
veo sólo un par de huellas.
¿Dónde están las otras dos
que indican Tu compañía
cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?
Y, Jesús me contestó:
con ternura y comprensión:
"Escucha bien, hijo mío,
comprendo tu confusión.
Siempre te amé y te amaré
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.


Mas si ves solo dos huellas
en la arena al caminar,
y no ves las otras dos
que se debieran notar,
 
es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas
porque te llevo en Mis brazos".


Podéis escucharla en este bonito video en la cálida voz del periodista y locutor argentino Omar Cerasuolo.


Para terminar, os dejo el enlace de una hermosa canción en inglés, Footprints in the Sand, inspirada en esas huellas de Jesús, cantada por Leona Lewis, de su álbum Spirit.


22 jun 2011

Imágenes y palabras para un día de niebla


Niebla que me abrumas siempre que te acercas, con tus mil misterios, con tus alas ciegas.
Niebla que regalas sueños y quimeras en abrazos tiernos de dama pasiega.
Niebla campesina, húmeda plegaria, fugaz pasajera.
Niebla caprichosa, tímida doncella, que disfrazas el paisaje de enigmas sin respuesta.
Niebla temerosa, temida enemiga, etérea compañera.
Niebla humilde y grande, que humillas al sol, que envuelves en magia callejos y sendas.
Niebla sigilosa, apareces y te esfumas sin rozarme apenas.
Niebla melancólica, riegas de esperanza los praos y acequias.
Niebla delicada, gemido del cielo, dulce plañidera.


Desafiante, recibes al estío vestida de armiño, sentadita a la puerta.
Novia del rocío, hermana de brumas, hija de tinieblas.
Sueño de las hadas, de duendes, de anjanas, de gnomos de leyenda.
Nacida en vapores, difusa te elevas y en callada calma te alejas serena.
Cómplice de dudas, amiga de amantes, reina fiel y fértil de la gran foresta.


Tu hechizo me atrapa, entorno los ojos y escucho tus quejas...
Quiebran tu silencio los cantos de grillos que entonan monótonos una cantilena.
¡Qué hermoso ese coro de píos, de trinos, de oscuros murmullos y susurros de aneas!
Invisible concierto de mugidos, relinchos, de cencerros anónimos, de balidos de aldea.
Las gallinas callan mientras que su gallo fino cacarea.
El arroyo fresco canta entre guijarros y el hacha acompaña tocando madera.
De pronto, un silbido humano rompe la armonía; silueta borrosa, pasos que se acercan...


Tejen las arañas sus sutiles telas que las tenues gotas adornan en perlas.
Acaricia las ramas una brisa húmida, besa mi rostro, refresca la tierra.
- ¿Qué te pasa, rosa?, ¿por qué bajas - dime - triste tu cabeza?
- No estoy triste, niña, mas el tiempo pesa y mi débil tallo ya no me sustenta.
Efímera rosa, dejas en tus pétalos memoria en aromas de eterna belleza.


Rica yerba verde, disipada en matices con grises de seda.
Las babosas se arrastran dejando su rastro de viscosa muestra.
Helechos orgullosos abren sus hojas cual lanzas sedientas.
Chirrían por el prado ejes de carretas; el ganado, al paso, borra antiguas huellas.
Tres alondras pasan volando ligeras.


Pica el hombre el dalle al ritmo que marca su celosa dueña.
Voces sin rostro atraviesan el aire, lejanas, difusas, inciertas.
La hiedra se esponja y crece trepando los troncos que enreda.
Se adivinan colores, reviven olores, las chovas tímidamente aletean.
Una mariposa dibuja en el aire una pirueta.


Lloran en el césped lágrimas las piedras.
Ocultas quedaron las cimas, las peñas.
Quietud, no agonía; paz que el alma llena.
Un claro me deja ver el humo blanco de una chimenea:
coquetas volutas que crecen y ascienden despacio, lentas, sí, muy lentas...
Adivino abajo el tejado viejo de una cabaña; una sombra roja sube la escalera.


Niebla, lenta te penetro, te palpo y tu hondo aliento con el mío se mezcla.
¿Cuál es el secreto que guardan mimosas tus vagas mareas?
Trepas por los riscos, danzas por el valle a orillas del Miera.
Hoy las raudas horas se detienen densas.
Entre sombras de luces veladas siento a Dios más cerca.


Parece que la vida, cansada, se rinde un momento, adormece y espera...

17 jun 2011

Video de unas vacaciones



El pasado mes de mayo, Shawn y su prometida Christina vinieron desde Estados Unidos a pasar unos días con nosotros en familia.
Mi esposo hizo este hermoso video para el recuerdo con fotos tomadas por nosotros.
Podréis disfrutar con hermosos lugares de nuestra Cantabria Infinita, de montañas, cascadas, valles, cabañas, pueblos, riscos, lugares emblemáticos; de días misteriosos de niebla y alegres de sol, de los enormes macizos calizos de los Picos de Europa - los mágicos Lagos de Covadonga en Asturias e impresionantes vistas desde Fuente Dé -, de la belleza de Santander y su bahía; de la grandeza arquitectónica y espiritual de la catedral de Burgos.
Veréis alguna vaca y más de una cabra por nuestras carreteras pasiegas.

Christina lleva a Cristo en su nombre.
Shawn es una variante de Sean, nombre irlandés variante de John, que significa "regalo de Dios".

Espero que os guste.