26 ago 2012

Serpientes de luz

Interpretación de esta fotografía de Leovi titulada Serpientes de luz salen de mi corazón 


amenazante criatura
de pulido bronce,
gigantesca luciérnaga engañosa,
delirante creación arrancada de cuajo
de un tierno y torturado corazón.
abiertas las fauces,
lengua hambrienta de carne fresca,
dispuesta a devorar
a su oscuro oponente
derrotado en la triste batalla del amor,
el guerrero del negro perfil ya muerto,
la mirada cerrada,
el abollado casco aún puesto,
vencido por el miedo
o tal vez estrangulado
por el abrazo traidor
de esta serpiente de curvas sinuosas,
tentadora,
silbante,
peligrosa,
- promete el paraíso en una rosa -
que en unos segundos
lo engullirá entero,
sin piedad,
¿quién seré yo de los dos...?

otros ojos,
desde arriba,
son testigos
del horror.

ya sabes...
si me dejas ahora.


12 ago 2012

Maltrato

- Alterius sub nutu degitur aetas (= se pasa la vida bajo la voluntad de otra persona). 
  (Lucrecio)
- Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien 
  cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.
  (Luis Cernuda)
- Porque cuando uno vive el ciclo completo de las relaciones amorosas siempre acaba recibiendo    
  una mala noticia acerca de sí mismo; siempre acabas descubriendo que eres mucho más
  despreciable de lo que pensabas, capaz de mezquindad, de celos, de deseo de posesión, de cosas
  deleznables, horribles.
  (Jaime Gil de Biedma)
- Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio,
  contigo porque me matas y sin ti porque me muero.
  (Anónimo)

Me aferré
a ti
cual loca mariposa 
que abraza
el tallo de la rosa
para vivir.

*

Volé
hacia ti
como ingenua polilla
que se arrima
a la luz de la llama
buscando guía.

*

Me confundí
en tu hiel
como mosca golosa
que desea libar
la dulzura
de la miel.


*

Mordí
tu beso
como ratón
que en el cepo
sólo ve
el queso.


*

Quedé
enredada
como incauta abeja
en la sutil maraña
de tu
bien tejida
tela de araña.

*

Corrí
hacia ti
como ágil cervatillo
que persigue
a la luna
en el filo
de un cuchillo.

*

Saboreé
de lleno
cual perro fiel
la frescura salvaje
de tu
mórbida piel.


*

Quedé
como paloma
presa herida
en la
jaula dorada
de tus celos y mentiras.
*

Me embriagué
como una gata en celo
del placer consentido
de tus
golpes
y
aullidos.


*

Me acerqué
a ti
cual delfín perdido
en la triste orilla
del mar varado
de mi vida.

*

¿Para vivir...?


 Es la mujer del hombre lo más bueno...

Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.

Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.

Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel, y a veces una arpía.

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.

(Lope de Vega)



Soneto 126

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;


no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;


huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave
,
olvidar el provecho, amar el daño;



creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


(Lope de Vega)

31 jul 2012

La elección



A una niña le dieron a elegir entre un hermoso diamante y una hermosa rosa...

Cogió el diamante y lo estuvo observando durante largo rato en la palma de su mano.
Le gustaban los reflejos que despedía bajo los rayos del sol.

No tiene colores porque es puro, un diamante perfecto - le dijo el gemólogo -
Y es el mineral más duro. Es casi impenetrable.

Su valor es tan grande que podrías conseguir todo lo que quisieras - le dijo el banquero.

La pequeña se quedó pensativa.
Se fue a la habitación donde su abuela dormitaba y le dijo al diamante:

- Haz que sonría mi yaya, que lleva muchos días enferma.

Acercó el diamante al corazón de su abuela y esperó, pero esta no se movió.

Me has engañado - le dijo al banquero - no me ha conseguido lo que quiero.

Luego se subió a un peñasco y dejó caer el diamante, que se estrelló contra el suelo y se partió en mil pedazos.

Me has engañado, - le dijo al gemólogo - se ha roto.


Cogió la rosa y volvió a entrar en la habitación de su abuela. Se la puso sobre el corazón y esperó... La anciana abrió los ojos, extendió una de sus manos y acercó la rosa a su rostro.

¡Qué bien huele! - dijo con una dulce sonrisa mientras sus ojos se volvían a cerrar muy lentamente.

La niña salió, se volvió a subir al peñasco y dejó caer la flor. Algunos de sus pétalos quedaron esparcidos entre las rocas, pero el corazón de la rosa estaba intacto.

- Me quedo con la rosa.

El gemólogo estaba indignado.

- Te dije que el diamante era muy duro, pero si hubieras sido lista no lo hubieras dejado caer.

El banquero estaba más indignado todavía:

- Eres tonta, niña. Si hubieras vendido ese diamante, podrías haber llevado a tu abuela a un buen sanatorio para que se curara. 

La pequeña se volvió a ellos apretando el corazón de la rosa contra su pecho.

- Los tontos sois vosotros dos.
  Mi abuela estaba triste y se ha dormido contenta. Ninguna medicina la hubiera           
  podido curar.
  El diamante se ha roto porque no me dijísteis que era frágil.
  Esta rosa conserva la última sonrisa de mi abuela.
  Plantaré sus semillas en el jardín y tendré más rosas, sonrisas nuevas, en    
  primavera. 
  Los trozos de ese diamante no sirven ya para nada. Si los entierro, no saldrán más. 
  Los tontos sois vosotros dos por preferir una piedra a una flor.

21 jul 2012

Al atardecer


                    Los atardeceres son aún más hermosos en verano
                    porque prolongan la luz de las tímidas horas.
                          Se va haciendo de noche tan lentamente
                          que la oscuridad no nos sorprende;
                          nos va envolviendo sutilmente,
                          como cuando una madre adormece a su hijo
                          amorosamente entre sus brazos...

                          Hoy la temperatura afuera era tan agradable
                              que no se notaba,
                                 una caricia imperceptible,
                                        un beso soñado.

                      Aquí en la montaña se escucha el silencio...

Los perros, las gallinas y las vacas ya duermen.
    El vecino terminó de picar su dalle.
       Los pájaros descansan entre las ramas
             y en sus nidos.
Todavía no revolotean los murciélagos
      alrededor del porche.

                          Estuve paseando para desintoxicarme
                              de tanta mala noticia,
                                 harta de escuchar hablar de la prima de riesgo,
                                     de los índices bursátiles,
                                         de escuchar a los políticos intentando
                                              explicar lo inexplicable,
                                        siempre lo mismo,
                                        un día tras otro,
                                escuchando mentiras que tranquilizan a los tontos
                                             y
                                                  verdades a medias que asustan a casi todos.

             Aquí en la montaña
             la crisis se vive y se ve desde otra perspectiva,
             como si fuera menos con nosotros,
pero sabemos que las plagas se extienden
y
llegan a los rincones más insospechados.

En estos tiempos malos
      algunas personas se han dado cuenta
            de que han caído en el engaño del falso progreso,
¿demasiado tarde...?

Ese becerro de oro, tan brillante,
      tan falso como las falsas promesas
           de dietas milagrosas,
                 la inexpresiva belleza del botox,

                     el amor comprado,
                         los chollos bancarios,

                             el café descafeinado,
                                  la felicidad drogada...

                                           Difícil limpiar la mente de tanta basura,
                                           incluso aquí,
                                           en la montaña.

Me detuve a contemplar
cómo las nubes se iban adueñando
del horizonte,
bajando majestuosamente
como un telón de vaporoso terciopelo,
en un principio transparente,
espeso y opaco luego.

El verde se iba tornando gris.
Notaba la humedad refrescando mi rostro,

empapándome el alma,
lavando parte de mi pensamiento.

Distinguí un pequeño resplandor de esmeralda:
una luciérnaga.

Se desvaneció pronto.

           El telón había bajado hasta ocultar todo el paisaje.
           La montaña había desaparecido.
           Fin del espectáculo.
           Me encontraba sumergida en una inmensa nube.
           Era hora de mirar en mi interior...
          
                                                   Sola,
                                                   silenciosamente
                                                   sola
                                                   en
                                                   medio
                                                   de
                                                   esa
                                                   especie
                                                   de
                                                   nada
                                                   tangible.
  
Entonces
no sé qué me impulsó a extender los brazos
y
elevarlos hacia el cielo,
un cielo azul imaginado.

                                 Apenas sentía el mullido césped bajo mis pies descalzos.
                                 Me puse de puntillas.
                                 Intentaba alcanzar lo inalcanzable.
                                 Unas alas, unas alas...
                                 No.
                              
Respiré profundamente,
bebiéndome el aire perlado
en largos sorbos
y
me sentí vacía de todo
y
llena de Dios.

12 jun 2012

Miedo


Me dijiste...


"Tengo miedo de perderme
en mitad de tu nombre
entre tu alada falda y tu blanco vientre,
al borde del abismo de tus labios
en ese beso tuyo aún no amanecido.

Tengo miedo de herirte hondo
con mi amor desbocado,
de rasgar ese incorrupto velo
y, sin embargo, puede más 
mi fuego de hombre que el rojo de tu sangre;
tú,
tan virginal,
tan nívea la mirada,
tan distante de mi ardiente sexo.


Tengo miedo de naufragar bajo tu enagua,
de perderme en tu mundo cerrado,
prisionero
de tu cándida cintura,
de tus piernas púdicas,
de tu púbico pelo.

Tengo miedo del temblor
de tu pecho,
de tu pulso acelerado,
de tu incógnita mirada
cuando me acerco.


Tengo miedo de mí mismo
pues te amo toda entera
y, si te parto en dos,
si quiebro tu cálida inocencia,
no encontraré la forma luego
de restaurar tu intacta belleza.

Tengo miedo de vaciar
mi deseo sin llenarte,
de quedarme vacío sin saber
si lo que siento es amor
o simplemente mi viril instinto.


Tal vez, si me contengo,
te estaría amando eternamente
como un sueño inalcanzable.

Se desea con ansia lo que no se tiene
y, si se logra,
llega luego de puntillas el tedio traicionero.
¿Sería pues mi amor por ti constante
hasta la muerte?
¿Sentiría la misma sed de ti
si ahora te bebo?
¿Tendría la misma hambre si te como
con mis besos?


Tengo miedo de poseerte al fin
y dejar de quererte
como a tantas otras antes,
mas ... si te dejo ahora,
¿quién robará tu primer gemido
sin temer, como yo,
mancillarte?


Te quiero tanto, amor,
y es por eso
que tengo tanto miedo".

Me dijiste...
y ahora soy yo,
amor, 
la que tengo miedo de perderte.

10 jun 2012

Coplillas de enamorada

(Algo ligero y festivo para un domingo)
   
        

Yo quisiera, chiquillo,
ser corbata rodeando tu cuello
con el nudo seguro de mi cariño.
Bastón de madera
sirviéndote de firme apoyo
la vida entera.
Un gran espejo
viendo en mi plateado azogue
tu fiel reflejo.
Paraguas de madera
para guardarte de las lluvias
en primavera.
Un calendario
para recordar juntos
aniversarios.
Reloj de pulsera
para tener a todas horas
tu mirada en mi esfera.

Yo quisiera, amor mío,
ser cinturón
apretada a tu talle con mi pasión.
Mullido sillón
para dormirte entre mis brazos
en el salón.
Peine y cepillo
para enredarme en tu pelo
y en tu flequillo.
Calcetines
para empapar tu sudor fatigado
cuando camines.
Gorro de pana
para leer en tu cerebro
cuánto me amas.
Brocha y maquinilla
para afeitar tu barba
resbalando mimosa por tus mejillas.
Suave pañuelo
para empapar tus lágrimas
en mi blanco consuelo.
Volante del coche
para viajar entre tus manos
de día y de noche.
Un llavero
para abrirte las puertas
del mundo entero.


Yo quisiera, mi niño,
ser pantalones
para abrigar bien tus muslos
y tus riñones.
Cremallera
para abrirme o cerrarme
cuando tú quieras.
Tijeritas de aseo
para perfilar tus uñas
con mi filo de acero.
Esponja y gel
para acariciarte en la ducha
recorriendo tu piel.
Edredón de plumas
para cubrir tus sueños
con mi blanda ternura.
Un boli Bic 
bailando entre tus dedos
y con mi capuchita hacerte ¡clic!
Zapatillas
para aliviar tus pies cansados
con mis cosquillas.


Yo quisiera, bien mío,
ser bicicleta
para llegar entre tus piernas hasta la meta. 
Gafas bifocales
para ver con tus verdes pupilas
tras mi cristales.
Un diccionario
para sentir tu índice
repasando mi vocabulario.
Camiseta
para escuchar los románticos latidos
de tu alma de poeta.
Cepillo de dientes
sorteando tu lengua
muy sonriente.
Calzoncillos
para sentir tus nalgas y tu vientre
entre mis hilos.
Tacita de porcelana
para besar tus labios cafeinados
cada mañana.