5 abr. 2016

No hay palabras


No hay palabras, decimos,
no hay palabras nuevas para reflejar
cuánto nos amamos. Todo está dicho.
Ah..., ese callado abrazo del amor
que nos envuelve, que nos devuelve 
la fe en nosotros mismos. Ese beso redentor. 
Ese eterno suspiro. Ese no decir nada 
porque todo está entendido.
 
 Esa mirada azul que lentamente nos desnuda.
Ese cálido aliento acariciando el oído.

 No quedan palabras bellas en el diccionario.
 De tanto usar las mismas, las hemos convertido
en sonidos huecos, en ecos aburridos.
Pero seguimos hablando, hablando de más, 
y los poetas seguimos escribiendo,
¡qué tercos somos!, sin rendirnos. 
 
Palabras que nos enciendan el alma.
Habría que inventarlas, encontrar ese fuego escondido.
Sólo en el último segundo de la vida
nos alumbra esa llama, esa luz divina,
que nos envuelve con la belleza del silencio.
 Dios nos dice, "Calla. Yo soy la Palabra"
Y en ella abandonados partimos los humanos
confundidos.


24 mar. 2016

Dios no ha muerto


Me estremece el ruido de tambores
quebrando un plomizo silencio...
Bajo mi balcón, pasa ceremoniosa la procesión.
Llamas de antorchas. Rostros cubiertos.
Es como si el mundo se hubiese parado de repente
para contemplar el paso de algo incierto,
de la muerte revivida a la luz de cirios encendidos.
Motores apagados. No hay chistidos ni siseos.
El asfalto arañado por las cadenas.
Marchan a paso lento los nazarenos,
mujeres con peinetas, negras mantillas, 
que acompañan al Cristo en el madero.
Se apiña la gente sencilla en las aceras. 
Farolillos de plata, rosarios, rezos.
Gemidos contenidos, miradas curiosas,
dolor estremecido en blancos pañuelos.
Una voz desgarrada desgrana una saeta
y todos paran. Lloro por dentro.
Olor a fé amarga, a cera de penitencia.
Tras ellos, el Santo Entierro.
Los pies desnudos de los porteadores 
lo mueven con pausado y cadencioso balanceo;
exquisita madera pálida, inspirada talla,
el Amor yacente en un trono de presos.
Se desangran las vetas del Ecce Homo.
Un beso vuela desde mi boca hasta su cuerpo.
Dobla la esquina la Dolorosa
con diez puñales clavados en el pecho;
la angustia en manto de dorado luto.
Lágrimas quietas en su rostro sereno.
Llanto por el Hijo. Llanto por el pueblo.
La calle se viste de crespones tristes,
pasa la Cofradía de Jesús Nazareno.
La sombra de un penitente con su cruz a cuestas
se extiende mansamente por el suelo.
Una niña suelta la mano de su madre
y con una sonrisa le ofrece un vaso lleno;
- "Bebe, es agua de la fuente" -
y él la mira mientras sigue al cortejo. 
Le pesan sus pecados, no su carga:
la fuerza de la fe mitiga el peso.

La campana de la iglesia ha enmudecido.
Espaldas flageladas. Adoquines bermejos.
Duermen los pájaros en las altas ramas.
Sobre las picudas cabezas se rasga el cielo
y una lluvia compasiva alivia el dolor de las heridas.
Duelen más las del alma, hieren dentro.

Calado hasta los huesos por la gracia divina,
debajo del capirote reza un ateo.
Que Dios no ha muerto,
que Dios no ha muerto,
aunque callen las voces del cementerio.


22 mar. 2016

Palmas y olivo


La palma más hermosa la lleva el niño 
y su madre ramita de verde olivo.
Procesiones, saetas, dolor revivido
y cristianos celebrando desde el olvido.

Sonriente en un borrico, Dios va montado
entre palmas y risas, alegres cantos;
el gentío lo aclama cual soberano,
¡Hosanna al que ha venido para salvarnos!
Abren su paso flores, ramas y mantos.

Jesús, ¡qué pena!,
los que ayer te aclamaban
hoy te condenan.

Un rey que con espinas han coronado,
con clavos y entre mofas crucificado,
pero Cristo clemente en su Calvario,
pues "no saben lo que hacen", ha perdonado.

Sólo Él desde la cruz nos sigue amando.
Ciudad Santa que llora nuestros pecados.


3 nov. 2015

Falsa identidad

Presenté dos poemas al XXXI Premio de Poesía Cafetín Croché (Octubre 2015)
Este es el segundo.
No conseguí ningún premio, pero puse todo mi empeño en escribir algo digno y bello.
Gracias a la loca inspiración, cuando me visita por sorpresa, y al aliento constante de mi esposo que me animó a presentarme.




                                                           "Todo esto te daré 
                                                                  si postrándote ante mí
                                                 me adoras."
                                                (Mateo 4:9)





Vive dentro de mí
aunque no sale en las radiografías.
Trata de escapar por mi boca, por mis ojos,
por mi sexo. No le dejo.



¡Escúpeme!
¡Llórame!
¡Eyacúlame!


Intenta romperme el corazón,
hacérmelo pedacitos de hielo.
Intenta quitarme la fe, envenenarme con su voz.
Su aliento empaña el alma y oxida las ideas.
Lo siento revolverse en mi cerebro.
Golpea, vocifera, patalea en mi interior.
Sabe que soy más fuerte y se rebela.
Me araña el alma. Me muerde las entrañas.
Sube y baja por mi esqueleto.
Se columpia con descaro en mis costillas.
Cosquillea mis caderas. Las contonea.
Se arrastra voluptuoso por mi vientre.
Se sienta y salta sobre mi calavera.
La roe. La rasca. La rodea.
Nada desnudo por mis venas. Quema.
Sube hasta mi garganta. Me lo trago entero.
Pero no se rinde. Nunca. Nunca se rinde.


¡Suéltame!
¡Déjame salir de ti!
¡No me retengas!!


No sé si es lobo, buitre o hiena.
Me teme y lo temo (no lo sabe)
Aprieto sus cadenas.
Se ríe. Sus carcajadas me hieren,
se clavan hondo. Sangre.
Crecimos juntos, el ángel y el monstruo.
Cuando me miro en el espejo veo su rostro.
Con sus garras afiladas
quiere apoderarse de mis sueños.
Él, el dueño absoluto de mis peores pesadillas,
chilla, aunque sólo yo lo oigo, chilla.
Me tantea. Me tienta.
Me robó la inocencia.
Me lleva al límite. Me desalienta.
Me abrió de par en par las puertas
de la concupiscencia.
No lo dejo salir: me mataría.
Los dos condenados a vivir la misma vida.


¿Quién eres? ¿Quién soy yo...?


Soy tú. Tu yo indomable.
Esta noche escaparé.
No podrás detenerme ni con uñas ni con dientes.
Escrito está.
Entonces, sólo entonces, sabrás cómo eres.
La paloma cándida convertida en áspide.
Has querido afixiarme, degollarme.
 Sólo nos separará la muerte.
Yo volveré al averno.
¿Quieres venir conmigo
o enfrentarte a la nada para siempre?


¡Cállate!
¿Por qué me miento?
¿Por qué me mientes?





lema: Amarilis

julio 2015




En el enlace siguiente podéis leer los poemas premiados:


                                                         

28 oct. 2015

Soy ese verso triste

Presenté dos poemas al XXXI Premio de Poesía Cafetín Croché (Octubre 2015)
Este es el primero.
No conseguí ningún premio, pero puse todo mi empeño en escribir algo digno y bello.
Gracias a la loca inspiración, cuando me visita por sorpresa, y al aliento constante de mi esposo que me animó a presentarme.




                                                          
                                                             Un poema es una cosa que será.
                                                             Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
                                                             Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
                                                                  (Vicente Huidobro, "Altazor o el viaje en paracaídas")





soy ese verso triste
hijo del llanto y la melancolía
de cuerpo minúsculo
sin nombre ni apellidos
desnudo de caricias de recuerdos

acúname en tus manos
como al bebé recién nacido
que tus ojos me acaricien el negro cabello
con mimo y que sea el amor
el que juzgue clemente mis defectos

léeme léeme te digo
con pausas con sigilo
regálame tu voz para sentirme vivo
sácame del rincón
del desprecio y del olvido

es tu verbo mi verbo
el del cuerno sangriento las banderillas negras
el del moro almanzor y don pelayo
el de cristiano acero
me lame el alma la lengua de platero

¿qué soy si no me miras?
nada...

me despierto soñando
con ecos de neruda de tagore
erato susurrando mariposas al oído
mi único dios soy yo
rechazo los halagos de dioses del olimpo


soy un romeo apuñalado por julieta
el dante sin beatriz
segismundo freudiano
un quijote de a pie tatuando "dulcinea"
un ulises urbano perdido entre sirenas

persigo la fama de lo absurdo
el éxito esperpéntico
el juguete roto del niño consentido
lloro en adagios en suspiros
cuervo nocturno de poético graznido

soy ese verso triste
que nació sin quererlo
en un mar de crespones
vísteme de estreno y cuando el sol se apague
desnúdame de nuevo

llegados a este punto
mi cuerpo has consumido ya
de arriba abajo de lado a lado
no sé si con piedad de madre
o con la rabia del amante despechado

y ahora que concluyo sin remedio
muero aquí inconcluso
en este último verso

soy ese beso tuyo...



lema: Amarilis

julio 2015




En el enlace siguiente podéis leer los poemas premiados: