31 mar. 2014

Caridad política

Dedicado a Adolfo Suárez (1932-2014), el gran caballero de la política española.

Políticos de mente estrecha y mano larga, 
de puño cerrado al pobre, amigos de dádivas,
de lengua afilada por el odio y los recuerdos
de un pasado clavado cual espada 
en la memoria de una España circuncisa.
Políticos enanos que servís a la ambición,
no a la razón, no a la verdad, no a la justicia,
azotes de gente honesta, humilde, confiada,
del pueblo sabio y siempre soberano 
que hoy honra a un hombre de su estirpe,
de su misma raza, caballero castellano
que supo servir a Dios y a su patria sin engaños, 
que unió en vez de dividir y, traicionado, 
sufrió del desengaño, del total abandono 
de aquellos que fueron sus amigos
en momentos de gloria, aclamado 
por un cambio largamente deseado,
luego sus enemigos más atroces 
para dejarlo solo ante el abismo,
sin su rey, solo en su escaño, vacío, 
amenazado por el fragor de sables,
por disparos de locos bendecidos.
Vacío, como su mente de recuerdos,
el de su gloria y su derrota, y, tras ésta,
privado por la garra de la parca 
del dulce amparo de la amada esposa,
pero con Dios y el amor de los suyos 
hasta el final de su largo calvario.


Políticos cretinos, de engaños compartidos,
os asustan los gigantes cuernilargos
alimentados con las vísceras de antaño;
os amargan las grises pesadillas
de votos conseguidos con trampas
y mentiras, de promesas incumplidas.
Jugáis sin ciencia ni conciencia
con los anhelos de crédulos vasallos.
Políticos sin casta, charlatanes de frases
de tanto repetidas oxidadas y aburridas,
actores del reino de la farsa democrática,
caretas y caretos de rancias caraduras;
siervos de Pantagruel y de la dama boba,
del vicio, al servicio de vosotros mismos...
APRENDED 
del hombre que hizo de su política
un puente de concordia entre las dos orillas,
sin insultos, con elegancia no acostumbrada,
que tendió la mano a todos sin prejuicios,
un fiel seguidor de Cristo que ejerció el poder
con honradez, sin adular, sin amiguismos,
que gobernó con prudencia y sano juicio
practicando esa virtud que os es desconocida: 
la inestimable y necesaria CARIDAD POLÍTICA.


8 mar. 2014

A una desconocida


Día Internacional de la Mujer

Entre velos naciste,
mi musulmana,
entre velos te veo
cubriéndote la cara,
por un par de agujeros,
encarcelada,
sólo veo tus ojos, grandes y bellos,
pupilas de azabache
clavándose en mi cuerpo
como una espada
y
adivino que tienes
herida el alma,
que sufres con tu pena
larga y callada
escondiendo en tu pecho
dos dagas blancas,
una de media luna
muy afilada,
la otra de acero rosa,
envenenada.
En tu hondo misterio
no desvelada.


Déjame que te libre
con mis palabras,
que te vista de novia
con flores blancas,
que te diga al oído
que en tus manos morenas
llevas escrito el nombre
que no recuerdas,
el de un cristiano viejo, enamorado
de tu boca secreta,
de tu silencio esclavo,
de tu oscura silueta.