26 jul. 2013

No sin mi móvil

Para el fin de semana, algo de humor sobre este objeto imprescindible que es el móvil.
Perdonadme porque en el romance que he escrito a veces empleo un lenguaje muy poco - o nada - poético.
Se puede intentar cantar con la música de "Tengo un tractor amarillo".

Sobre las fotos que ilustran mi entrada, acabo de enterarme de que en la catedral de San Juan, en la ciudad holandesa de Den Bosch, se puede ver a un ángel con vaqueros y un teléfono móvil, sí, dicen que con un solo botón para comunicarse directamente con Dios...
Mis versos no tienen nada que ver con este ángel, pero lo encontré después de escribirlos, me llamó la atención y aquí está:


No me muevo sin mi móvil
y sin mi móvil me muero,
¿cómo pudieron vivir
sin el móvil mis abuelos?
Si algún día lo perdiera
mi vida sería un infierno
pues en él llevo apuntados
todas mis citas y eventos:
la disco con mis amigos,
quedada en el aeropuerto,
el finde con botellón,
el encuentro de moteros,
la revisión del dentista,
la hora con mi peluquero,
la talla que usa mi novio,
la marca de sus vaqueros,
la dirección de sus padres,
lo que le debo al casero.


Es mi reloj, mi memoria,
mi constante compañero.
Sin mi móvil no soy nada,
perdido en todo momento,
sin mi móvil ya estaría
fiambre en el cementerio.
Los mensajes del wassup,
- "guasa" lo llaman los viejos - ,
mis contactos, facebook, twitter,
los emails en mi correo,
las fotos de la pandilla,
Internet siempre que quiero,
un sinfín de aplicaciones,
el chat, los videos, los juegos,
¡ah!, ¿qué sería yo sin él?,
¡un humano sin cerebro!
Hablo a la vez con mi chico,
con un compi y con mi perro.


- Quiero otro móvil, papá,
que el que tengo va muy lento,
hace ruiditos extraños
y está oxidado por dentro;
debió mojarse de Coca
en la fiesta del colegio.

- Mañana te compro uno,
un ofertón si renuevo
con un plan hecho a medida
para pagar cuota cero,
tres carcasas de regalo
una gorra y un mechero,
SMS a go-go,
roaming free en el extranjero.

- Jo, papi, ¡voy a flipar!
y sin gastarte dinero.

- Cuando llegue la factura
ya veremos, ya veremos...


Tengo un android cojonudo
que llevo hasta cuando meo,
carcasas de mil colores,
los más modernos diseños,
melodías MP3,
¡qué tonos frikis cañeros!,
una cámara divina,
fondos variados de ensueño,
un ultra slim con FM,
¡todo por 33 euros!


- ¿De quién es este mensaje?
¿Me estás poniendo los cuernos?

- Es de mi madre, cariño,
ya sabes que yo te quiero.

- ¿Tu madre te llama "churri"
y te invita a un crucero?

- Ya conoces a mi madre...

- Pues por eso no te creo;
tu madre no tiene móvil,
tu madre no suelta un euro;
nena, no, que esto no cuela,
¡vete a otro con el cuento!


  No me duermo sin mi móvil
y sin mi móvil no duermo,
bien pegadito a mi oreja
incluso cuando me acuesto
por si suena por la noche
y no me pilla despierto.
Cuando estoy haciendo el amor
los dos tenemos el nuestro,
el suyo bajo la almohada
el mío en el cabecero.

¡rrrrrriiiiiiinggggg, rrrrriiiiiinnngggg!

- Espera, cariño, espera
que me llama el fontanero,
que debe venir mañana
a poner un grifo nuevo.

¡tilín-tilín!, tilín-tilín!

- Espera, cielo, paciencia,
el vecino del tercero,
dice que tiene goteras
y en el techo un agujero.

¡rrrrrrriiiiiiinggggg, rrrrriiiiiinnngggg!

- ¿Y si apagamos los móviles?

- ¡No!, ¡no!,¡sigue tú sin mí
que yo contigo no puedo!
Esta llamada es urgente,
¡lo primero es lo primero!


En la capital se ven
casos que dejan perplejo;
voy a contar uno aquí
para que sirva de ejemplo
de movilitis aguda
llevada al último extremo:
ayer vi a un tío en el centro,
un móvil en cada oreja
y otro colgando del pecho,
muy excitado, todo rojo,
gritos a diestro y siniestro.

Yo...procuro controlarme
pero corro muchos riesgos,
todo el día descargando
montón de programas nuevos.


- ¿Estás sola, vida mía?

- Sola estoy, no tengas celos.

- Pues escucho algún ronquido.

- Es la peli que estoy viendo.

- ¡Baja el volumen!

- Lo bajo....

- Pues aún lo sigo oyendo.

- Será el motor de algún coche...

- O el "motor" de alguien durmiendo.


Puedo vivir sin comer,
puedo vivir sin hacerlo,
pero este bicho es mi alma,
¡forma parte de mi cuerpo!
Bendito sea Martin Cooper
el papá del gran invento,
el genio de Motorola,
¡eso es tener gran ingenio!
Cuando suena tengo náuseas,
cuando vibra me estremezco,
cuando se calla me asusto,
cuando llama me acelero,
¿será el chaval macizorro
que me arreó ayer un beso?
Tiembla el cacharro en mi mano,
la taquicardia en mi pecho,
el sudor baña mi frente
hasta que por fin contesto
y resulta que es mi hermana
que se ha perdido en el metro.

- Voy en dirección contraria
y llego tarde al concierto
donde toco la guitarra
con mi grupito roquero.

- Coge el plano, pregunta a alguien,
perderte así, ¡no lo entiendo!

 
- Me equivoqué de estación
y en vez de ir hacia Estrecho
ya he pasado Ciudad Real.

- ¿Pero tú has cogido el metro
o el AVE para Sevilla?
¿Vas viajando a campo abierto?

- ¡Yo qué sé por dónde voy!
El móvil este que tengo
me vino sin GPS
y no tiene callejero,
ni mapas, es una M,
se lo daré al chatarrero.

- Hermanita, por Tutatis,
¿por qué no usas el seso?

- ¿Para qué si un buen móvil
me lo da todo ya hecho?

Sin mi móvil estoy manco,
sin mi móvil yo me estreso,
sin él el mundo no existe,
sin él me falta el aliento.
Lo cargo cada dos horas
y si se me cae al suelo
recambio pronto la pila
por si sufrió un desperfecto.


- ¿Dónde está mi móvil, mami?,
que lo busco y no lo encuentro,
¿y si me lo han trincado
mientras estaba durmiendo?

- Está aquí, que te he llamado
y suena en este puchero.

- Menos mal que ha respondido,
es astuto, ¡manda huevos!

Tiene la pantalla táctil
que acaricio con mis dedos,
tecnología, ¡la más punta!,
un modelo pionero,
de última generación,
¡la envidia del barrio entero!,
un smartphone de alta gama,
elegante, color negro.
Utilizo manos libres
en la ducha y el aseo
porque quiero que me dure
y que no se ponga feo.
Lo cuido más que a mi madre,
en funda de terciopelo.
Cuando me vaya del mundo
no se olviden de poner
mi buen móvil en el féretro
para seguir chateando
con las personas que quiero,
las que queden en la Tierra
y las que estén en el Cielo.

Hasta Dios ha renovado
teléfonos obsoletos
y ha añadido contactos
de sus fieles pedigüeños.


- ¡Descuelga, niña, descuelga,
que está sonando el teléfono!

- ¿Que descuelgue...?,
yaya, ¡que yo no descuelgo!,
que ya no hay cables ni disco
ni hablo por un agujero.

- ¡Aysss!, estos jóvenes de ahora
con cacharros tan modernos.

  No me muevo sin mi móvil
y sin mi móvil me muero,
¿cómo pudieron vivir
sin el móvil mis abuelos...?