29 ene. 2012

Hasta no sé cuándo, amig@s


Querid@s amig@s:
Ayer recibí este comunicado de nuestro proveedor de Internet :


"Estimado/a Cliente,
Nos dirigimos a usted para comunicarle que a partir del próximo día 2 de febrero Distecable no
podrá continuar prestando el servicio de Internet del que actualmente disfrutan debido a que el
Gobierno de Cantabria nos ha comunicado su decisión de no prorrogar el contrato del mismo con
nuestra empresa".


La conexión era vía satélite, a través de un modem.
No sé si encontraremos otro proveedor para esta zona tan apartada del mundo.
En fin, otra consecuencia de la crisis, de los ajustes que deben hacer las Comunidades para no tener déficit.

¡Os echaré de menos a tod@s!

Espero que sea... ¡hasta pronto!


16 ene. 2012

Candela


Con los fríos de otoño llega Candela
a su puesto en la esquina cada mañana,
encorvada, cubierta con su toquilla de gruesa lana,
una falda de rayas, amplia, muy hueca;
una manta raída sobre las piernas,
y un delantal; toda de negro, como el carbón
que encenderá las brasas de su fogón,
dos pares de calcetines, con alpargatas,
un pañuelo que oculta sus viejas canas,
guantes en los que faltan algunos dedos
muestran sus sabañones, manos de hierro; 
rostro arrugado, ojos pequeños,
nariz muy afilada, pómulos secos,
labios enrojecidos. Tiemblan sus huesos.
Un burdo tenderete le da cobijo,
un paraguas la cubre ... con agujeros.
Observando ese mundo que la rodea
aguarda sentadita hasta que anochezca.

- Todos los Santos, ¡será un buén día!

Aterida en la silla junto a su anafe
y un saco de castañas recién cogidas,
espera a que los niños llenen la calle,
que se acerquen contentos con sus sonrisas.

- ¡Castañas, castañas calentitas!

El fuelle aviva el fuego y en la rejilla,
una a una, coloca sus tesoros sobre las brasas,
escarba bien la lumbre con las tenazas,
vueltas y más vueltas con la paleta,
¡cómo crujen y alegres chisporrotean!
Ya se abren, dan la cara, gruesas, hermosas,
ardientes en sus cáscaras, ¡qué vanidosas!
Su olor llena la calle y en las aceras
chiquillos y chiquillas van hacia ellas.

En un cartón se lee con letra incierta
"Castañitas asadas.
 Media docena 1 peseta".

- Mamá, quiero castañas.

Se acerca despacito con su moneda
y en envoltorio de cucurucho,
 de papel prensa, la señora le pone
sus seis castañas echando humo.

- Están recientes, niña, muy calentitas,
  cuidado, no te quemes, espérate un poquito
  para comerlas.


- ¡Gracias, abuela!

"Abuela"...,
dos lágrimas ruedan por sus mejillas.
Aterida, esboza una sonrisa,
casi una mueca,
 la castañera Señá Candela


12 ene. 2012

Era...




Lo aprendió todo degustando la vida
- ávidamente a veces, otras a pequeños sorbos -,
no tenía títulos, ni honores, ni medallas,
no supo nunca que los sabios de arriba
prefieren un cómodo sillón a las agallas.

Su fantasía era su armadura
y halló a la aurora entre violetas dormida;
la flecha del amor voló tan alta
que no valieron ni torres ni murallas.

Era su verso florido y perfumado
un canto a la creación, arte hechicero,
bordado con primor, con ardor de enamorado,
su primer deber, su alegre prisionero.

No se rindió jamás al halago o al dinero,
no agasajó al poderoso ni al rico con su verbo,
pero tejió guirnaldas con dulces palabras
para elogiar la memoria de sus muertos.

Montado en su corcel de blancas crines
galopó contra el viento a la esperanza,
libre de ataduras, de amores tiranos, de imposibles.
al son de vibrantes sonetos y líricas estanzas.
Por sus venas corría sangre de románticos juglares,
la savia antigua de una raza de gigantes
que lucharon por su fe sin rendirse a la mudanza.
Curtió su casta piel con soles insolentes,
cantó al encanto de cándidas doncellas,
se bañó en el reflejo de mil lunas
y, borracho de guiños de coquetas estrellas,
soñó entre los brazos de mareadas dunas.

Saboreó la miel de sus pasiones puras
derrotando al grito encarnado de su cuerpo
- hierro candente que no marcó su carne -,
blandiendo su espada de cristiano acero.

Cantor de utopías, esclavo del señor vocabulario,
era su voz templada caricia, pirueta sublime,
musitada plegaria, la más dulce pócima secreta.
Era mi trovador, mi mago, mi patético poeta.

6 ene. 2012

Los Reyes Magos


Mami,
nada de lo que pedí
me lo han echado los Reyes
porque pedí ser feliz
y me han echado juguetes.

No pedí lindos vestidos
ni un peluche parlanchín;
no pedí dulces, ni libros,
ni un perrito saltarín.

Pedí que en mi hogar reinara
la alegría y la ilusión,
que nadie me regañara
por no saber la lección.

Pedí ver a mi papá
todos los días del año,
no sólo por Navidad
como si fuera un extraño.

Al rey Melchor le pedí
que tú estuvieras en casa
siempre cerquita de mí:
me dejas con la muchacha.

Cuando nací me enviaste
a una cara guardería.
Del trabajo vuelves tarde
y, a veces, ya estoy dormida.

No quisiste darme el pecho,
otra me dio el biberón...
¿Por qué me trajiste al mundo
si sólo te escucho "adiós"?

Al rey Gaspar le pedí
comer toda la semana
no en el cole, sino aquí,
la rica comida que hagas.

A Baltasar le pedí
que nadie más me pegara,
que papá volviera, sí,
y me arropara en la cama.

En mi carta no pedía
ningún costoso regalo;
si los Reyes lo sabían,
¿por qué no me han hecho caso...?

Fui buena, estudié bastante
y ahora veo con tristeza
que esto que tengo delante
puede comprarse en las tiendas.

De mayor diré mentiras
como todos los mayores;
ahora soy muy pequeñina,
mi alegría no me robes.

¿Dónde está ese hermanito
que crecía en tu interior?
Ahora jugaría conmigo,
¿paró Dios su corazón?

"No mientas, hija" - me dices -
"no debes nunca engañar",
pero...a veces me castigas
cuando digo la verdad.

Tú sólo quieres ser libre,
no estar en casa, salir,
ser mujer pero no madre
cuando piensas sólo en ti.

Yo quiero ser tu muñeca
y tú mi reina serás,
hazme caso, ten paciencia,
no me des gritos, mamá.

Cuéntame cuentos de noche
para que no tenga miedo,
cántame lindas canciones
y cómeme con tus besos.

Yo prefiero estar contigo
a tener mucho dinero;
los niños sí somos sabios:
sólo de amor entendemos.

Mami...,
los Reyes se han olvidado
de que no quiero juguetes...


El niño Jesús estaba
con San José y María:
feliz en pobre morada
en su Sagrada Familia.