25 dic. 2013

Ven, ven, ven

Ensimismada
la abuela contempla el retrato del abuelo
mientras los niños rodean el Belén
cantando villancicos que llegan al cielo,
pidiendo para el mundo paz y bien.
 
Gozosas
bailan sin parar las gentes del pueblo
entre el olor de la leña y la sartén
sobre un manto de blanco terciopelo,
con eco de campanas de Jerusalén.
 
Encendido
al calor del hogar se funde el hielo;
quedó vació de abrazos el andén
y hasta el más pobre halla consuelo
tras bajar sin equipaje del último tren.
 
Feliz
la madre adorna con flores su pelo,
el padre bendice la mesa. Amén.
Huele a Navidad, huele a caramelo.
Ven a ver al Niño Dios. Ven, ven, ven.
 
 


11 dic. 2013

Naufragio

Soy la misma que amaste hace mil lunas
con el ímpetu de un río desbordando mi mar,
la que sigue tus huellas perdidas en la arena
para bañar tu piel en su sol y en su sal.
 
Soy todas las sirenas - todas y ninguna -
que se ahogaron en tierra queriéndote amar,
las que te sumieron en sus ondas de espuma
dormido entre sus brazos de algas y coral.
 
Soy la brisa morena que acuna la marea
devolviendo a la playa tu cuerpo de azahar
para beberte a sorbos hasta morirme, llena
de tu amor naufragado, de tu aliento final.
 
 



11 nov. 2013

Los no nacidos

... y llegó a un lugar
habitado por seres cuasi-amorfos
de apenas edad, de todos los meses del año,
del uno al nueve, del uno al doce,
de un macabro calendario colgado
en la puerta de un servicio de bar
o en la fría pared de una sala de hospital.
Sangrienta marea de un mar que no cesa.
 
...y llegó sin saber cómo a este lugar de
pedacitos desgajados de carne humana
desechada y deshecha, alimento de cloaca,
productos inertes de un amor incierto
o del más terrible y desolado desamor.
Excusado horror, mordaza, miedo mordaz.
Esa mentira que quisiera ser verdad
pues ¿por qué matar si no hay vida...?
Ahogado latido de otro incipiente corazón.
La cobardía con disfraz de libertad.

Esa pálida lápida que lúgubre flota.

Los no nacidos,
los sin ningún nombre, muertos anónimos,
esperanzas vanas en senos maternos,
que no maternales. Menos que carne de morralla.
Condenados al más callado olvido.
Su primer recuerdo fue esa voz hermosa,
el sollozo apagado y el largo silencio.
El último, aquella punzante frialdad.
Luego... nada más.
Viaje de retorno a la oscuridad.
 
... y llegó en un viento gélido a ese lugar
y se encontró con diminutas criaturas
de llantos huecos, de ojos inquisidores,
de vientres sin nudos,
de bocas descosidas vacías de besos,
rostros mudos, manitas cerradas en pequeños puños,
apretadas sobre tiernos pechos
hambrientos de amor.
 
... y descubrió con espanto
un rincón ajeno de piernas y brazos 
descoyuntados, tripas revueltas, cabecitas calvas,
ansiosas bocas chupándose el dedo pulgar.
Y un ángel sosteniendo un palpitante corazón.
Tan hirientemente tiernos, en cueros,
los no nacidos
le preguntaban a Dios la razón
de su no existencia y la respuesta
les vino en un soplo amoroso
desgarrando el cielo. Un parto celestial.
Vuelta pues a la casa paterna, al abrazo
huérfano de la incomprensible divinidad.
...y se encontró con la mirada de unos ojos
diminutos asomando bajo el manto blando
de una nube blanca,
tan azules y alegres como fueron los suyos.
 
...mamá, mamá...
 
...y se marchó de allí,
a su infierno eterno, sin llamas ni demonios,
sin poder regar esas cuencas ardiendo,
¿qué mayor castigo que esos ojos reconocidos
clavados para siempre en el hueco de los suyos?

 
... y se marchó de allí, sin quererlo, en el mismo
viento gélido, a su oculto escondrijo, arrastrando
esos huesos quebrados de su largo
esqueleto, apretando los dientes
hasta hacerlos chirriar, golpeándose
el hueco de ese vientre fecundo
cuya mortal herida nunca pudo matar.
 
 
...hijo, ¿dónde estás?...

 

24 oct. 2013

Y el viento rizó la rosa

Y el viento rizó la rosa, la erizó hasta sus entrañas,
la vapuleó con vehemencia sin conseguir destrozarla,
la despeinó sin piedad dejándola ensimismada
y más que una flor hermosa parecía coliflor
o un repollo color rosa. Tres días de vendaval
han vuelto loca a la rosa con sus pétalos rizados,
ensortijada y absorta en su florido rosal.
Rosa tan repimpolluda no la he visto yo jamás.
Rosa incierta de permanente belleza. Desmelenada
y coqueta. Rosa incierta de verdad.
 
¿Fuiste a la peluquería? - preguntó la mariposa.
Le dio un ataque de nervios - sentenció la araña parda.
Murió electrocutada - pensó la sabia raposa.

 Y la rosa primorosa - otra rosa maltratada -,
se consumía en silencio en su rosa sequedad.
Las demás, rendidas, tronchados sus tallos,
heridas, se reían de ella, sus hermanas rojas
envidiosas de su ya perdido porte y hermosura.
De ella, la más alta, la más erguida,
la rosa rosa más delicada, más femenina.

 
Los pétalos crespos de la rosa enhiesta
se quedaron yertos desobedeciendo
la ira del viento otoñal. Ella continuaba altiva
desafiando al aire furioso que la maldecía.
- Pequeña orgullosa, ¿no ves a las otras
a mí sometidas?, ¿qué haces ahí tan sola,
tan fea, tan arrugada sin ningún consuelo?
 
Silencio, silencio...
 
Volaban raudas las hojas hacia la colina seguidas
de ramas, de plumas de pájaros de alas desgajadas.
La rosa rizada de este otoño recién estrenado
resiste enrevesada proclamando su bella locura,
su difícil libertad, su florida rebeldía.
 
 


4 oct. 2013

Blancaflor



Campanita vaporosa de mi prado baldío.
Falda danzarina de un alado ballet.
Sombrerito chino de un osezno polar.
Carpa almidonada de un circo glaciar.
Seno sinuoso de cándida nieve.
Tulipa ondulosa de lúcido relieve.
Cúpula nervada de mudas caracolas.
Círculo centrífugo de picudas olas.
Rastro azucarado de una estrella fugaz.
Ruedecilla dentada de papel de fumar.
Tacita caprichosa de blanda porcelana.
Molinete florido de feria serrana.
Cáliz lechoso de lívido tallo.
Ventosa flácida de pétalo en rayos.
Clara de huevo cayendo en picado.
Paracaídas celeste de un ángel en pecado.
Sombrilla nacarada de un vago caracol.
Merengue imposible de corola sin color.
Manga enrevesada de nata pastelera.
Pañuelo nupcial de tacto de seda.
Cucurucho vacuo de lascivia virginal.
Pálido sueño de un desértico erial.
Paloma preñada de un loco soñador.
Platillo volante de polvos de arroz.
Sujetador mini de una vaca lechera.
Luna llena mordida en una borrachera.
Aeródromo sutil de araña patilarga.
Beso tímido de la tierra al alba.

 
 
Brotó blanca
de repente, con el amanecer,
azúcar glasé y, en el fondo, cinco pepitas de oro,
de un largo capullo arrugado,
cual bebé recién parido,
y
se abrió esplendorosa con sus cinco volantes,
sin sus cinco sentidos,
lanzando sus puntas afiladas al aire,
un florido paraguas otoñal entre verdes matojos,
hambrienta de aire y de sol,
ebria de blancura,
desafiante en su erguida soledad,
erección purísima,
pequeña y presumida,
enormemente orgullosa de su linda humildad.
Rodeada de enormes hojas,
algunas ajadas, otras rotas,
sustentando su frágil equilibrio,
su engañosa danza,
en un escenario de espesa verdura.
 
Blancaflor,
nacida entre la yerba,
enamorada del sol y de ella,
blandamente acunada por el viento,
finge que danza mientras lanza
su inocencia en callado lamento.

Tierna florecilla sin ningún olor,
sin apenas peso, sin casi color,
tal vez mañana,
 cuando los ecos de estos leves versos
te despierten de nuevo,
dejarás caer mustia
tu breve vida.
 
Bella sorpresa,
regalo efímero
de un Dios
generoso y juguetón.
 
 




13 sept. 2013

A la una

Entre bromas y veras
me han salido estos versos
sobre sombras y estrellas
para grandes y pequeños
para gente de la Tierra
que a veces mira al cielo.
 

A la una
la luna se baña
en la laguna
y
el sol
la alumbra
sin gana ninguna.
 

El sol enciende
la cara redonda
de la luna
y
la encandila
mientras ella se sonroja
cuando lo mira.


A las dos
el sol muy cansado
se pone su pijama
y
la luna
se hunde en la noche
rechoncha y descalza.

 

Si el sol no sale
¿qué hará la luna
para animarle?
y
¿qué hará el sol
si ella le hace cosquillas
en el mentón?

 


A las tres
no sale el sol
no brilla la luna
y
harto Dios de los dos
apaga al primero
y la luz dice adiós.


La luz dice
"dejo este mundo cruel
completamente a oscuras"

y
Dios responde
"¿quién verá mi obra
si tú no me curras?".



A las cuatro
un hombre sabio
inventa la bombilla
y
el sol no sale
ni de su asombro
ni de su sombrilla.


Incluso
las mujeres
se niegan a alumbrar
y
las demás hembras
se cargan sin control
la natalidad


A las cinco
un bombero
apaga un fuego
y
todas las cerillas
pierden la cabeza
por unas astillas.


Al sol
que más calienta
todos se arriman
y
viven en la luna
los que se piensan
que ellos no sudan.


A las seis
la luna llorona
gime oculta en el cielo
y
dos enamorados
después de la boda
la echan de menos.



 Hasta los faros
a los barcos perdidos
dejan de guiar
y
los faroles
acuerdan fundirse
¡me cachis en la mar!


A las siete
el sol y la luna
deciden platicar
y
Dios los escucha
mientras las luciérnagas
dejan de brillar.


Nuestro planeta
se queda a dos velas
sumido en la negrura
y
los iluminados
nos lo echan en cara
con cara dura.


A las ocho
con todo a oscuras
no salen más flores
y
caen las hojas
sin su sabia clorofila
mustias y amarillas.


"Esto es
un lío del carajo"
dicen los ángeles
(implorando perdón)
y
mirando hacia abajo
observan que Luzbel
abandona su trabajo.



A las nueve
todas las baterías
se van a esconder
y
los móviles no llaman
la gente enmudece
los relojes también.



A las diez
una estrella fugaz
recorre el firmamento
y
grita desde lo alto
a todos los astros
"nuestro rey ha muerto".


A las once
el sol moribundo
cambia de opinión
y
con gran ardor
lanza rayos y centellas
a su alrededor.



A las doce
la luna ya alumbra
con todas sus ganas
y
Dios encantado
celebra el fin de la huelga
tirando petardos.



Aquel mediodía
se forma en el océano
una horrible tormenta
y
tremendos relámpagos
todos ciegos de espanto
vuelven a caer.


 

A la una
la nueva luna
se mece en su cuna
y
un astrónomo mayor
observando el espacio
puede ver a Dios.

 


4 ago. 2013

Un cierto no sé qué

La voz,
los ojos,
las manos
y ... un cierto no sé qué.
 
Las palabras susurradas,
las tiernas miradas,
las suaves caricias
y ... algo etéreo.
 
El silencio,
la ausencia,
la indiferencia
y ese regalo inexplicable
que es el amor.
 
 


26 jul. 2013

No sin mi móvil

Para el fin de semana, algo de humor sobre este objeto imprescindible que es el móvil.
Perdonadme porque en el romance que he escrito a veces empleo un lenguaje muy poco - o nada - poético.
Se puede intentar cantar con la música de "Tengo un tractor amarillo".

Sobre las fotos que ilustran mi entrada, acabo de enterarme de que en la catedral de San Juan, en la ciudad holandesa de Den Bosch, se puede ver a un ángel con vaqueros y un teléfono móvil, sí, dicen que con un solo botón para comunicarse directamente con Dios...
Mis versos no tienen nada que ver con este ángel, pero lo encontré después de escribirlos, me llamó la atención y aquí está:


No me muevo sin mi móvil
y sin mi móvil me muero,
¿cómo pudieron vivir
sin el móvil mis abuelos?
Si algún día lo perdiera
mi vida sería un infierno
pues en él llevo apuntados
todas mis citas y eventos:
la disco con mis amigos,
quedada en el aeropuerto,
el finde con botellón,
el encuentro de moteros,
la revisión del dentista,
la hora con mi peluquero,
la talla que usa mi novio,
la marca de sus vaqueros,
la dirección de sus padres,
lo que le debo al casero.


Es mi reloj, mi memoria,
mi constante compañero.
Sin mi móvil no soy nada,
perdido en todo momento,
sin mi móvil ya estaría
fiambre en el cementerio.
Los mensajes del wassup,
- "guasa" lo llaman los viejos - ,
mis contactos, facebook, twitter,
los emails en mi correo,
las fotos de la pandilla,
Internet siempre que quiero,
un sinfín de aplicaciones,
el chat, los videos, los juegos,
¡ah!, ¿qué sería yo sin él?,
¡un humano sin cerebro!
Hablo a la vez con mi chico,
con un compi y con mi perro.


- Quiero otro móvil, papá,
que el que tengo va muy lento,
hace ruiditos extraños
y está oxidado por dentro;
debió mojarse de Coca
en la fiesta del colegio.

- Mañana te compro uno,
un ofertón si renuevo
con un plan hecho a medida
para pagar cuota cero,
tres carcasas de regalo
una gorra y un mechero,
SMS a go-go,
roaming free en el extranjero.

- Jo, papi, ¡voy a flipar!
y sin gastarte dinero.

- Cuando llegue la factura
ya veremos, ya veremos...


Tengo un android cojonudo
que llevo hasta cuando meo,
carcasas de mil colores,
los más modernos diseños,
melodías MP3,
¡qué tonos frikis cañeros!,
una cámara divina,
fondos variados de ensueño,
un ultra slim con FM,
¡todo por 33 euros!


- ¿De quién es este mensaje?
¿Me estás poniendo los cuernos?

- Es de mi madre, cariño,
ya sabes que yo te quiero.

- ¿Tu madre te llama "churri"
y te invita a un crucero?

- Ya conoces a mi madre...

- Pues por eso no te creo;
tu madre no tiene móvil,
tu madre no suelta un euro;
nena, no, que esto no cuela,
¡vete a otro con el cuento!


  No me duermo sin mi móvil
y sin mi móvil no duermo,
bien pegadito a mi oreja
incluso cuando me acuesto
por si suena por la noche
y no me pilla despierto.
Cuando estoy haciendo el amor
los dos tenemos el nuestro,
el suyo bajo la almohada
el mío en el cabecero.

¡rrrrrriiiiiiinggggg, rrrrriiiiiinnngggg!

- Espera, cariño, espera
que me llama el fontanero,
que debe venir mañana
a poner un grifo nuevo.

¡tilín-tilín!, tilín-tilín!

- Espera, cielo, paciencia,
el vecino del tercero,
dice que tiene goteras
y en el techo un agujero.

¡rrrrrrriiiiiiinggggg, rrrrriiiiiinnngggg!

- ¿Y si apagamos los móviles?

- ¡No!, ¡no!,¡sigue tú sin mí
que yo contigo no puedo!
Esta llamada es urgente,
¡lo primero es lo primero!


En la capital se ven
casos que dejan perplejo;
voy a contar uno aquí
para que sirva de ejemplo
de movilitis aguda
llevada al último extremo:
ayer vi a un tío en el centro,
un móvil en cada oreja
y otro colgando del pecho,
muy excitado, todo rojo,
gritos a diestro y siniestro.

Yo...procuro controlarme
pero corro muchos riesgos,
todo el día descargando
montón de programas nuevos.


- ¿Estás sola, vida mía?

- Sola estoy, no tengas celos.

- Pues escucho algún ronquido.

- Es la peli que estoy viendo.

- ¡Baja el volumen!

- Lo bajo....

- Pues aún lo sigo oyendo.

- Será el motor de algún coche...

- O el "motor" de alguien durmiendo.


Puedo vivir sin comer,
puedo vivir sin hacerlo,
pero este bicho es mi alma,
¡forma parte de mi cuerpo!
Bendito sea Martin Cooper
el papá del gran invento,
el genio de Motorola,
¡eso es tener gran ingenio!
Cuando suena tengo náuseas,
cuando vibra me estremezco,
cuando se calla me asusto,
cuando llama me acelero,
¿será el chaval macizorro
que me arreó ayer un beso?
Tiembla el cacharro en mi mano,
la taquicardia en mi pecho,
el sudor baña mi frente
hasta que por fin contesto
y resulta que es mi hermana
que se ha perdido en el metro.

- Voy en dirección contraria
y llego tarde al concierto
donde toco la guitarra
con mi grupito roquero.

- Coge el plano, pregunta a alguien,
perderte así, ¡no lo entiendo!

 
- Me equivoqué de estación
y en vez de ir hacia Estrecho
ya he pasado Ciudad Real.

- ¿Pero tú has cogido el metro
o el AVE para Sevilla?
¿Vas viajando a campo abierto?

- ¡Yo qué sé por dónde voy!
El móvil este que tengo
me vino sin GPS
y no tiene callejero,
ni mapas, es una M,
se lo daré al chatarrero.

- Hermanita, por Tutatis,
¿por qué no usas el seso?

- ¿Para qué si un buen móvil
me lo da todo ya hecho?

Sin mi móvil estoy manco,
sin mi móvil yo me estreso,
sin él el mundo no existe,
sin él me falta el aliento.
Lo cargo cada dos horas
y si se me cae al suelo
recambio pronto la pila
por si sufrió un desperfecto.


- ¿Dónde está mi móvil, mami?,
que lo busco y no lo encuentro,
¿y si me lo han trincado
mientras estaba durmiendo?

- Está aquí, que te he llamado
y suena en este puchero.

- Menos mal que ha respondido,
es astuto, ¡manda huevos!

Tiene la pantalla táctil
que acaricio con mis dedos,
tecnología, ¡la más punta!,
un modelo pionero,
de última generación,
¡la envidia del barrio entero!,
un smartphone de alta gama,
elegante, color negro.
Utilizo manos libres
en la ducha y el aseo
porque quiero que me dure
y que no se ponga feo.
Lo cuido más que a mi madre,
en funda de terciopelo.
Cuando me vaya del mundo
no se olviden de poner
mi buen móvil en el féretro
para seguir chateando
con las personas que quiero,
las que queden en la Tierra
y las que estén en el Cielo.

Hasta Dios ha renovado
teléfonos obsoletos
y ha añadido contactos
de sus fieles pedigüeños.


- ¡Descuelga, niña, descuelga,
que está sonando el teléfono!

- ¿Que descuelgue...?,
yaya, ¡que yo no descuelgo!,
que ya no hay cables ni disco
ni hablo por un agujero.

- ¡Aysss!, estos jóvenes de ahora
con cacharros tan modernos.

  No me muevo sin mi móvil
y sin mi móvil me muero,
¿cómo pudieron vivir
sin el móvil mis abuelos...?

 

19 jun. 2013

los libros de Chema

. dedicado al gran fotógrafo español Chema Madoz  (Madrid -1958)
. donde las únicas mayúsculas son la de su nombre y la de su inseparable compañera 

ejemplares de luto,
siempre de riguroso luto,

tapas duras protegiendo
pálidas páginas desnudas

o
salpicadas
de oscuras y claras palabras.

azabache y nieve.
sandwich de corteza morena
y
blando relleno.

blanco y negro,
negro y blanco
y
las cálidas sombras.
nada más.
libros,
libros anónimos,
sin títulos, en cueros,
libros que nos hablan
mudos.

con hojas peligrosas,
cortantes, asesinas,
de brillante filo.

la cinta de seda ya no vale,
demasiado suave
para nuestra época.
un libro, el último de la fila,
esforzándose por no caer
para que los otros no caigan con él,
a punto de desmayarse
sostenido por la finísima arena
de una playa celtíbera.

a cal y canto
apunta, dispara la poesía.
o

aquel
con una mirilla
por donde puede
pasar volando un mosquito
o
asomar el ojo curioso
de un niño
o
la mirada inquisidora
de una vieja monja
o
la pupila gris
de una tímida doncella.
libros atravesados
de parte a parte, de lomo a lomo,
heridos de muerte en pleno corazón,
¿qué palabras sangran en silencio...?


un libro de gran formato
acunando a una edición de bolsillo,
ambos diciéndonos, contándose lo mismo,
las mismas palabras, continuadas.
un arco de libros por donde pasarán
los niños en fila con cuidado

- se miran, pero no se tocan -
guiados por la joven maestra
- sin rozarlos, que se caen-.
libro sobre libro, tanto monta...
llenos ambos de rechonchos bocadillos vacíos,
hambrientos,
páginas marcadas para ser mordidas,
digeridas pausadamente.
¡hambre de lectura!, ¡falta hace!
¿serán libros en blanco...?

un libro abierto
que sangra tinta china.
un par de gemelos
se libran de inmolarse en una tostadora
porque
no hay cable.

las imágenes se leen con deleite
en un lenguaje universal.
nada falta. nada sobra.
en el reino de lo imprescindible
lo superfluo estorba. 
 
sobre un reloj
el denso volumen
marca las horas abanicando al tiempo
lentamente,
a las 12 se cierra entero...
a las 9:15 se abre todo...
a las 9:30 puede deslomarse,
crujir entero desgajándose,
dejando sin manillas, huérfano,
al reloj,
parando, matando el tiempo.
un libro padre, todo un tomo,
que sostiene amorosamente
a su vástago recién nacido,
calentito aún de la imprenta.
un libro abierto presumido
que refleja uno de los volantes
de su falda
en un nítido espejo.
un libro madre - que no una libra -
acaba de alumbrar a su tomito,
como si estuviera sacando la lengua,
burlón,
escribiendo así el mejor capítulo
de su manoseada existencia,
abriéndose a todos y ofreciéndoles
horas de callada complacencia.
 


poemas imaginarios.
 
una hoja del libro de la vida,
los nervios templados, venas sin pulso,
dientes secos,
colmillos devoradores de sílabas,
de frases enteras, de bellos adjetivos,
-¿dónde cayeron las rimas otoñales?-,
entallada en el vacío,
una hoja escrita por las manos del viento
descendida, caída lánguidamente
para morir sin ser leída,
inmaculada,
sobre el banco solitario de madera.

¿las hojas muertas?

son los libros de Chema,
un poeta que deja que los ojos
de sus miradores creen versos
con sus rimas silentes, abiertas.

blanco y negro,
negro y blanco
y
esas cálidas sombras.
nada más.
palabras sin nombre
escritas a veces con mechones de pelo,
delicadas, agudas, suaves,
picudas,
orientales algunas.
un cuarteto de libros,
unidos para escribir un libro enorme
en inglés...
¡ah!

esa difícil entraña de la simplicidad.

Chema,
genio de la imagen,
hábil domador de la cámara
- su fiel Hasselblad,
compañera de viajes reales e imaginarios-,
observador agudo de lo cotidiano,
malabarista romántico,
experto equilibrista,
pintor de cámara,
un artista único,
diseñador de cócteles mágicos,
prodigiosos, provocadores,
soñador de nubes y alcantarillas,
inventor de poéticas partituras
- curvilíneas, reposadas,
entretenidas, sorprendentes -,

de sombras imposibles,
descubridor de ideas jamás meditadas,
pensador profundo,
provocador,
creador de contrastes,
mago del callado vocabulario,
homo sapiens
encerrado en su estudio-taller

con miles de cachivaches
 
con los que juega y se divierte
dotándolos de un valor insospechado,
exprimiéndolos con sus homónimos
para sacar un exquisito jugo,
ambrosía fotográfica,
manipulando los objetos más simples,
emparejándolos inteligentemente
y
que,
sin escribir absolutamente nada,
me ha hecho ver cosas cotidianas
de forma diferente.
luz que ilumina, sombras que alumbran.

trinidad de hojas,
la que asoma,
la que asombra,
la que puede asesinar.

"el libro es un hojaldre de ideas"...¡qué belleza!,
¡cómo alimentan sus imágenes!
 

 
Chema,
ójala tus ojos
sigan mirando al mundo
a través de tus lentes,
al infinito, al suelo, a los cajones,
¡esto es talento!
dios nos libre de los falsos.

los colores para las flores.
 
palabras invisibles,
con chispa
bien afiladas,
¡peliagudas!

¡flash!
¡clic!

ayer me corté el índice
con la página nueva
de un libro, la primera,
cuchilla traicionera
de papel reciclado,
una herida limpia, profunda,
una sangre fresca, sabrosa,
que chupé con complacencia
y
hoy
he sabido que hay palabras hirientes
que nunca se dicen,
que nunca se escriben,
que nunca se riman,
para no herir aún más...
porque
el tiempo nos va matando
solapadamente
poquito a poco
y
nuestro mejor amigo,
el libro, vengador,
nos ayuda a matarlo.
 

`Para mí, los libros siempre han sido una especie de caja negra de la historia del pensamiento con sus fábulas y sus ficciones, que van dibujando, con el paso del tiempo, un magnífico mosaico de la humanidad´... `la lectura logra colocarte en un punto en el que puedes ver la realidad a través de los ojos de otro y eso siempre me ha parecido un ejercicio interesante y enriquecedor´.
(José María Rodríguez Madoz - Chema Madoz)

31 may. 2013

Esta loca primavera

Loca primavera,
líquida,
liquidada por un tiempo chiflado,
avaro, de pozos hambrientos de monedas,
sin fondo, sin la gruesa soga,
de deseos casi cuerdos,
sin humano fundamento.


Yo,
viendo
lo que está lloviendo
esta absurda primavera
que más parece un invierno
- agua, más agua, sólo agua
incesantemente
cayendo en largos crespones -,
de añoranzas me lleno.

Firmamento
colador de cielos negros,
cedazo de cálidas estrellas,
tamiz de húmedos sueños.

Gélido frío, blanda escarcha,
nieve terca cubriendo las cumbres
desafiando a un luto invernal.
El Cielo se mea con ganas
en la fértil tierra.
Estiércol,
todo huele a estiércol,
a mierda de ganado enfangada,
a un nauseabundo silencio.

Ráfagas fieras de viento.
 
Se despide este mayo triste
sin flores, sin días buenos.
El sol se ha puesto de huelga
entre nubes esquiroles
tras un cielo ceniciento.
Tiemblan las crías en sus nidos,
maúllan gatos hambrientos,
vagan flojos flacos perros,
mueren jatas hacinadas
en los establos mugrientos,
corneadas por las vacas,
por el mal tiempo encerradas,
locas vacas sin buen pienso.

Esta loca primavera
todo el suelo es un espejo
de gotas bailarinas
bajando, subiendo, reflejando
nubes plañideras, rostros perplejos.

Vuelan los paraguas,
vuelan los pañuelos de gruesa lana,
vuela aterido el viejo vencejo.
Cantabria sopla sus blancas velas
mar adentro, juegan altas olas
junto al cementerio
y el ángel de mármol
levanta su espada llamando
a un dios justiciero.
Caen rezando las gotas
sobre blancas tumbas
entre crisantemos.


Corren luengos los arroyos
preñados de cantos frescos
arrollando troncos, ramas
desgarradas, sin aliento.

Gimen lánguidas las hojas
suspiros de troncos huecos.

Doblan los débiles tallos
sus cabezas contra el suelo
y
se hunden en la yerba mojada,
empapada de charcos y cieno.
Moho, musgo, hongos,
dueños de un paisaje ajeno.
Duerme la azul regadera
en medio de grandes arañas
tejiendo agujeros.
 
¿Dónde yacen esas flores
de capullos abortados
con sus colores sangrientos?
Alas rotas de mariposas
giran y giran
en oxidados recuerdos.
 
Gris como la crisis,
gris,
como plomo de balas
que ha matado a la bella primavera
este año sin remedio.
Verde espesor de niebla,
turbio cómplice senil
de estos tibios, blandos versos.
 
Yerra la confusa hiedra
trepando el húmedo muro,
yerra el dalle chirriando de pena,
yerra el camino de hierro el arado,
yerra hasta el hombre del tiempo
asombrado, inundado
por tanto aguacero,
por la ilógica inclemencia,
por tanta tempestad a destiempo.
 
Y yo,
aquí,
pegada al cristal de la ventana
viendo
que ya no llega
esa ansiada y vaga primavera
y
que sigue aún lloviendo
sin pausa, sin freno,
lloro lágrimas granizas,
lloro lágrimas de piedra
con mi alma y con mi piel
de sol y de ardor sedienta.

 
Flores, flores...
¿para qué?,
los muertos ya no las ven.







21 abr. 2013

Donde mueren los pájaros


Sigo su menudo vuelo
ondulado y seguro,
danzando, meciéndose
en los hilos invisibles del viento
y
cada mañana sus trinos alegres
me sacan de ese mundo dormido
de nocturnos sueños.
 
Gorriones cantores,
poetas del cielo.
 
Al atardecer
los veo posarse tímidamente
en el húmedo prado
buscando alimento,
bebiendo las gotas que ofrece la yerba
en picudos besos.
Huyen
en cuanto descubren
que me acerco,
aunque vaya descalza
avanzando pasito a pasito.
No saben
que sólo busco la
suave calidez de su plumaje,
el secreto de sus alas,
pero no se dejan,
¿de qué tienen miedo?
Se posan
en las ramas más altas,
seguras, del roble más viejo
y
desde allí
vigilantes me miran
por si me muevo.
Me río y me pían,
y alguno, atrevido, hasta osa hacerme guiños
mientras balancea su ligero peso,
¡pequeño travieso!
 
Tras tiernos cortejos
a veces anidan
en lo alto de las gruesas vigas,
cálida madera
donde ponen e incuban diminutos huevos.
Crías que florecen con la primavera,
peladas, hambrientas.
 
La negra bandada de cuervos acecha,
grazna y chilla alto en la lejanía.

Los nuevos gorriones,
siempre juguetones,
sus pechos redondos
inflan en reposo
ocultando sus frágiles patas,
sus anchos cuellos.
 
Miles revolotean
en el ancho cielo,
pero...
¿sabes tú dónde yacen los pájaros muertos?
¿Quién puede decirme
dónde caen las aves suspirando versos?
 
¿Dónde esconde el bosque
ese cementerio de quietas alas,
de picos cerrados,
de heridos pechos?
¿Acaso el invierno
los lleva en sus brazos
y
se desvanecen
acariciados por su frío aliento?
 
Cuando mi llama lentamente se apague,
que alguien me lleve
donde mueren los pájaros
para irme como ellos
sin que nadie se entere,
dejándome reposar blandamente
entre las hojas secas
sobre un lecho impoluto de césped.
 
La pluma agotada,
rendida,
callada,
sí,
como ellos,
imperceptiblemente
volando sin nada,
envuelta en el cálido abrazo
de un manso y sencillo silencio.

 
Domingo por la mañana...
 
Amigos, hoy domingo, tan sólo 6 horas después de escribir mi poesía, he tenido una respuesta a mis versos.
De mañana, al salir al jardín, mis pasos me han conducido a la ventana trasera, la de la cocina, adornada por una enredadera.
Algo llamó mi atención.
Me quedé paralizada. Allí había un pajarillo inerte. Mi asombro dio paso a la pena.
Lo cogí con cuidado y acaricié su blando plumaje; aún estaba caliente, ¡tal vez le quedaba algo de vida y lo podía salvar!, pero no, no se movía...
Le hice unas fotos, algunas de las cuales publico abajo, y mañana lo enterraré.
Esta noche lo tengo en casa, envuelto en un paño de algodón. Sólo se le ve la menuda cabecita.
¿Espero un milagro...?
¿Qué querrá haberme dicho Dios...?