Mostrando entradas con la etiqueta tierra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tierra. Mostrar todas las entradas

11 dic 2013

Naufragio

Soy la misma que amaste hace mil lunas
con el ímpetu de un río desbordando mi mar,
la que sigue tus huellas perdidas en la arena
para bañar tu piel en su sol y en su sal.
 
Soy todas las sirenas - todas y ninguna -
que se ahogaron en tierra queriéndote amar,
las que te sumieron en sus ondas de espuma
dormido entre sus brazos de algas y coral.
 
Soy la brisa morena que acuna la marea
devolviendo a la playa tu cuerpo de azahar
para beberte a sorbos hasta morirme, llena
de tu amor naufragado, de tu aliento final.
 
 



4 jun 2012

Si Dios...

(Escrito el día de mi honomástica: Domingo de la Santísima Trinidad)


Si Dios no me lleva al Cielo
cuando me muera,
no debo quejarme, no,
pues ya lo tuve en la Tierra.

¿Qué mayor belleza
que alimentar nuestras almas
de sabia naturaleza?

El suave verdor del valle,
las largas trenzas de hiedra,
el canto limpio del agua,
esa  infinita arboleda...

Si Dios premia aquí a los que ama
con sufrimientos y penas,
no debe quererme mucho
cuando de gozos me llena.

¿Qué mayor tesoro
que preferir el brillo del rocío
al destello del oro?

Amaneceres soñados
que puedo soñar despierta,
aroma de enamorados
entre susurros de siesta.

Si Dios me muestra su Amor
en el que ahora me rodea,
no debo pedirle más
sino rendirme a su entrega.

¿Qué mayor contento
que emborracharse de lluvia
al conjuro del viento?

Dulces trinos vespertinos,
ecos de voces eternas,
rimas en piedra labradas
con el cincel de un poeta.

Si Dios me lo ha dado todo
sin que yo se lo pidiera,
¿no debo entregarme toda
a su voluntad primera?

¿Qué mayor fortuna
que dormirme en abrazos
empapados de luna?

Caminar con pies descalzos
acariciando la hierba,
con los pasos de mi amor
siguiendo mi misma senda.

Si un día Dios me dejara
abandonada, indefensa,
¿podría entonces pedirle
que llamara ya a mi puerta?

¿Qué mayor riqueza
que no desear nada
pues sobra hasta la pobreza?

Si Dios ya me ha dado el Cielo,
¿qué será lo que me espera...?


28 feb 2012

La tierra preñada


Duerme la vida bajo la nieve;
espera paciente el paso del dios del frío
y se llena de brotes sumergidos,
de ateridos bulbos, de raíces prolongadas,
de henchidas simientes silentes.

Duerme paciente la vida bajo la nieve,
callada y confiada, cual amante enamorada,
esperando esa cálida caricia que la hará renacer.

Latente, su frágil corazón alienta
un eco de esperanza, acompasando sus latidos
al ritmo monótono del tiempo.

En aparente quietud, oculta y tímidamente,
la vida va germinando más vida,
preñada de un estallido infinito de colores,
mientras los hombres la pisan, ignorantes
de que ella, bajo sus pies,
sigue soñando encendidas primaveras.