28 feb. 2012

La tierra preñada


Duerme la vida bajo la nieve;
espera paciente el paso del dios del frío
y se llena de brotes sumergidos,
de ateridos bulbos, de raíces prolongadas,
de henchidas simientes silentes.

Duerme paciente la vida bajo la nieve,
callada y confiada, cual amante enamorada,
esperando esa cálida caricia que la hará renacer.

Latente, su frágil corazón alienta
un eco de esperanza, acompasando sus latidos
al ritmo monótono del tiempo.

En aparente quietud, oculta y tímidamente,
la vida va germinando más vida,
preñada de un estallido infinito de colores,
mientras los hombres la pisan, ignorantes
de que ella, bajo sus pies,
sigue soñando encendidas primaveras.


 

4 comentarios:

Clarissa Rodriguez dijo...

Doña Eñe, me alegra mucho que estés de regreso.

Que hermosos versos los tuyos!
Todos los ciclos de la tierra y de la vida humana tienen su belleza y descansan en la mano del Buen Dios y Padre nuestro.

Un gran abrazo!

Doña Eñe dijo...

> Clarissa
Te echaba de menos, amiga.
Gracias por tu fidelidad y cariñosa vuelta a mi blog con tus hermosas palabras.
Un abrazo.
:)

edelia sanz dijo...

¡Qué alegría,amiga,leerte de nuevo!
Ese "apagón" ha durado demasiado tiempo.Pero tu luz interior sigue alumbrando,para ella no ha habido interrupción. Tu mente, siempre creativa, se ha llenado de ideas bellas y gracias a tu blog participaremos de ellas. Un abrazo y feliz regreso.

Doña Eñe dijo...

> Edelia
¡Holaaaa, Edeliaaaa!
Gracias por tu visita y alegre bienvenida.
Un abrazo.
:)