5 abr. 2016

No hay palabras


No hay palabras, decimos,
no hay palabras nuevas para reflejar
cuánto nos amamos. Todo está dicho.
Ah..., ese callado abrazo del amor
que nos envuelve, que nos devuelve 
la fe en nosotros mismos. Ese beso redentor. 
Ese eterno suspiro. Ese no decir nada 
porque todo está entendido.
 
 Esa mirada azul que lentamente nos desnuda.
Ese cálido aliento acariciando el oído.

 No quedan palabras bellas en el diccionario.
 De tanto usar las mismas, las hemos convertido
en sonidos huecos, en ecos aburridos.
Pero seguimos hablando, hablando de más, 
y los poetas seguimos escribiendo,
¡qué tercos somos!, sin rendirnos. 
 
Palabras que nos enciendan el alma.
Habría que inventarlas, encontrar ese fuego escondido.
Sólo en el último segundo de la vida
nos alumbra esa llama, esa luz divina,
que nos envuelve con la belleza del silencio.
 Dios nos dice, "Calla. Yo soy la Palabra"
Y en ella abandonados partimos los humanos
confundidos.