26 dic. 2012

Paz y buena voluntad


En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: 
«No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» 
Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 
«¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad.»
(Lc 2, 8-14)

Pastorcilla quiero ser
para ir con mi rebaño
hasta el Portal de Belén
y
ofrecerle al Niño Dios
la leche de mis ovejas,
que le va a sentar muy bien,
y
un corderito pequeño
de vellón suave, muy tierno,
que le abrigue por la noche
arrrimadito a su piel.


Mi deseo en este día de Navidad:
Paz interior.
Paz familiar.
Paz en el mundo.
Buena voluntad para todos.


14 dic. 2012

A cámara lenta

A cámara lenta quiero revivir
los buenos momentos que me dio la vida.
A cámara lenta... a cámara lenta...
a ese ritmo blando de un tiempo sereno gozando la siesta. 

El primer aliento que precede a un beso,
tímida caricia que rozó mi pecho,
a cámara lenta...a cámara lenta,
sintiendo acercarse sus cálidos labios a mi boca trémula, 
despacio...despacio...,
a ritmo de tango en nubes etéreas.

Ese abrazo tierno que cambió mi mundo,
la mano confiada que en la mía tiembla
aquella mañana de brisa tan gélida,
la mano de un ángel, mi niña pequeña.
A cámara lenta...a cámara lenta...
como muere la encendida llama derritiendo la cera. 

El vuelo del pájaro surcando mi cielo en la primavera,
volando los sueños cual raudas cometas.
Saborear con calma aquel pan moreno,
crujiendo en mi boca su dura corteza,
la miga tan blanca mojada en la leche recién ordeñada, 
caliente de soles de otoño y pastadas vacas.
A cámara lenta... a cámara lenta...
como navegando en el humo espeso de una chimenea.

Empaparme bajo el manto fresco de nuestra cascada
oculta entre peñas, poco a poco mojando mi pelo
mientras él se ríe observando la blusa pegada a mi senos.
A cámara lenta...a cámara lenta...
como el vago adagio de una mala orquesta.

Tumbarme en la yerba bajo las estrellas contemplando
a Venus, en la noche más larga que guardo recuerdo
sintiendo el latir de su hombría muy cerca del cuerpo,
latente la luna, la pasión paciente guardando silencio. 
A cámara lenta...a cámara lenta
como desnudando los brazos inertes de una muñeca.

La voz de mi padre entona unos versos, sus dedos 
tocan las teclas amarillentas del piano ya viejo; 
mi madre susurra oraciones antiguas, monótonos rezos, 
me quedo dormida envuelta en dulces ensueños.
A cámara lenta...a cámara lenta...
¡Dios!, ¿por qué el tiempo no para cuando lo queremos? 

Una y otra vez escucho el coro de frailes en el monasterio
cantando la Salve a la Virgen, ¡místico misterio!, las notas del órgano
llegan hasta lo más alto del alto crucero, llenando la nave, 
sus voces parecen ecos perecederos, no quiero que cesen,
me llevan muy lejos, llegan tan adentro...
A cámara lenta, sí, y rebobinando, que ansío de nuevo
vivir dulcemente tan bellos momentos. 

¡Ah!, si pudiera ralentizarlos, pararlos para siempre,
descansar ingrávidamente en su eterno consuelo...


17 oct. 2012

Marina

Soñadas islas de los dioses, mis islas galegas.
La niña sirena, abrasada de soles, abrazos sueña.
Orilla tan blanca que parece de nieve en vez de arena.
Una brisa dorada se pasea descalza sobre la playa.
Las olas de nácar marean medusas, mecen las barcas.
La luna se acuna entre escamas de plata.
Vuelan blancas velas.

El faro hace guiños y guía a las ánimas a los cementerios.
Lloran ballenas varadas en suspiros de huecas calaveras.
A costa da morte, vidas marineras.
Conchas y valvas, canto de caracolas, vulva virginal.
Huele a eucaliptus, susurran las ramas, el aire en las dunas.
Dulces aturuxos que quiebran la bruma.

Ancla de hierro, oxidada de llantos de sal y de piedra.
Chove miudiño sobre la ribeira.
Noche queimada, esqueletos de conchas, acostados los remos.
Nasas vacías mendigando entre espuma abundante faena.
Eco viejo de zanfonias.

Ríe la náusea vomitando en la ría de sus desgracias.
Unha taciña de Ribeiro...?, bosteza la taberna.
Orujo en llamas, embrujo azucarado que embriaga el alma.
Es hora de meigas.

Por entre las rocas se juegan la vida bravas percebeiras.
Se oyen lamentos de gaitas lejanas bajo las estrellas.
As gaitas choran, as gaitas penan.

Sueñan en barcos cerca del puerto dormidas gaviotas.
En la lonja lejana olor a marisco, a pulpo, a almejas.
Pescador triste, entre una pesadilla de tiburones naufraga tu pena.
Negra sombra que ya no asombras, que ya ni arredras.


5 oct. 2012

Más que mujer

Dedicado a mi madre

Flor hermosa,
madreselva blanca,
alma de fértil primavera,
tierra fecunda germinada
entre cardos y duras tormentas,
tu aroma perfuma el aire
con tu dulce calma,
con blanda paciencia.


Luz serena,
cálida llama de mañanas trémulas.
No hay viento que tumbe tu atalaya,
tan fuerte que no entiendes
que otros tallos se quiebren
mientras el tuyo no tiembla ante nada.


Tus ramas y tus hojas de tierna enredadera
trepan seguros al cielo,
abrazan y protegen los muros,
las piedras de tu hoguera.

Raíces arraigadas firmemente
al suelo que te asienta.

Los años no han vencido tu voz,
no han quebrado tu risa
ni arrugado tu paciente mirada,
el brillo risueño de tus ojos
a pesar del llanto silencioso
en tus horas calladas.


Madre amada,
perdona mi cercana lejanía,
mi lejana distancia.
La calidez de tu infinita ternura
abriga mi esperanza.


Cuidaste de todos,
y ahora aquí de ti, nadie...,
sólo Dios,
madre,
tan sola y, sin embargo,
del recuerdo de los tuyos
siempre acompañada.


Gracias por el regalo de la vida,
por darme tantos años enteros de la tuya,
por alimentarme con tu suave néctar,
por impregnarme de tu dulce savia,
por seguirme queriendo a pesar de la partida,
partido el corazón en dos,
el tuyo y el mío en aquella despedida,
nunca un adiós, nunca olvidada.


De ti me queda lo más bello de mi vida,
ese amor generoso que sabe darlo todo,
un cauce de agua mansa,
un río caudaloso que nunca se vacía
en el inmenso mar de tu añoranza.


Más que mujer, madre,
madre siempre,
cada segundo de tu existencia,
madre buena.

Infinita nostalgia...



18 sept. 2012

Alegría


Haiku

Rima la risa
asomada a la puerta
de tu sonrisa

Ríe la rosa
arrimada a las alas
de mariposa

Vuela la prisa
abrazada a las mangas
de tu camisa

Habla la prosa
apoyada en las ramas 
de la mimosa

Calla la brisa
asustada del viento
de la cornisa

Canta la esposa
alejada del verde
de la jarosa



26 ago. 2012

Serpientes de luz

Interpretación de esta fotografía de Leovi titulada Serpientes de luz salen de mi corazón 


amenazante criatura
de pulido bronce,
gigantesca luciérnaga engañosa,
delirante creación arrancada de cuajo
de un tierno y torturado corazón.
abiertas las fauces,
lengua hambrienta de carne fresca,
dispuesta a devorar
a su oscuro oponente
derrotado en la triste batalla del amor,
el guerrero del negro perfil ya muerto,
la mirada cerrada,
el abollado casco aún puesto,
vencido por el miedo
o tal vez estrangulado
por el abrazo traidor
de esta serpiente de curvas sinuosas,
tentadora,
silbante,
peligrosa,
- promete el paraíso en una rosa -
que en unos segundos
lo engullirá entero,
sin piedad,
¿quién seré yo de los dos...?

otros ojos,
desde arriba,
son testigos
del horror.

ya sabes...
si me dejas ahora.


12 ago. 2012

Maltrato

- Alterius sub nutu degitur aetas (= se pasa la vida bajo la voluntad de otra persona). 
  (Lucrecio)
- Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien 
  cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.
  (Luis Cernuda)
- Porque cuando uno vive el ciclo completo de las relaciones amorosas siempre acaba recibiendo    
  una mala noticia acerca de sí mismo; siempre acabas descubriendo que eres mucho más
  despreciable de lo que pensabas, capaz de mezquindad, de celos, de deseo de posesión, de cosas
  deleznables, horribles.
  (Jaime Gil de Biedma)
- Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio,
  contigo porque me matas y sin ti porque me muero.
  (Anónimo)

Me aferré
a ti
cual loca mariposa 
que abraza
el tallo de la rosa
para vivir.

*

Volé
hacia ti
como ingenua polilla
que se arrima
a la luz de la llama
buscando guía.

*

Me confundí
en tu hiel
como mosca golosa
que desea libar
la dulzura
de la miel.


*

Mordí
tu beso
como ratón
que en el cepo
sólo ve
el queso.


*

Quedé
enredada
como incauta abeja
en la sutil maraña
de tu
bien tejida
tela de araña.

*

Corrí
hacia ti
como ágil cervatillo
que persigue
a la luna
en el filo
de un cuchillo.

*

Saboreé
de lleno
cual perro fiel
la frescura salvaje
de tu
mórbida piel.


*

Quedé
como paloma
presa herida
en la
jaula dorada
de tus celos y mentiras.
*

Me embriagué
como una gata en celo
del placer consentido
de tus
golpes
y
aullidos.


*

Me acerqué
a ti
cual delfín perdido
en la triste orilla
del mar varado
de mi vida.

*

¿Para vivir...?


 Es la mujer del hombre lo más bueno...

Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.

Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.

Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel, y a veces una arpía.

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.

(Lope de Vega)



Soneto 126

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;


no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;


huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave
,
olvidar el provecho, amar el daño;



creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


(Lope de Vega)

31 jul. 2012

La elección



A una niña le dieron a elegir entre un hermoso diamante y una hermosa rosa...

Cogió el diamante y lo estuvo observando durante largo rato en la palma de su mano.
Le gustaban los reflejos que despedía bajo los rayos del sol.

No tiene colores porque es puro, un diamante perfecto - le dijo el gemólogo -
Y es el mineral más duro. Es casi impenetrable.

Su valor es tan grande que podrías conseguir todo lo que quisieras - le dijo el banquero.

La pequeña se quedó pensativa.
Se fue a la habitación donde su abuela dormitaba y le dijo al diamante:

- Haz que sonría mi yaya, que lleva muchos días enferma.

Acercó el diamante al corazón de su abuela y esperó, pero esta no se movió.

Me has engañado - le dijo al banquero - no me ha conseguido lo que quiero.

Luego se subió a un peñasco y dejó caer el diamante, que se estrelló contra el suelo y se partió en mil pedazos.

Me has engañado, - le dijo al gemólogo - se ha roto.


Cogió la rosa y volvió a entrar en la habitación de su abuela. Se la puso sobre el corazón y esperó... La anciana abrió los ojos, extendió una de sus manos y acercó la rosa a su rostro.

¡Qué bien huele! - dijo con una dulce sonrisa mientras sus ojos se volvían a cerrar muy lentamente.

La niña salió, se volvió a subir al peñasco y dejó caer la flor. Algunos de sus pétalos quedaron esparcidos entre las rocas, pero el corazón de la rosa estaba intacto.

- Me quedo con la rosa.

El gemólogo estaba indignado.

- Te dije que el diamante era muy duro, pero si hubieras sido lista no lo hubieras dejado caer.

El banquero estaba más indignado todavía:

- Eres tonta, niña. Si hubieras vendido ese diamante, podrías haber llevado a tu abuela a un buen sanatorio para que se curara. 

La pequeña se volvió a ellos apretando el corazón de la rosa contra su pecho.

- Los tontos sois vosotros dos.
  Mi abuela estaba triste y se ha dormido contenta. Ninguna medicina la hubiera           
  podido curar.
  El diamante se ha roto porque no me dijísteis que era frágil.
  Esta rosa conserva la última sonrisa de mi abuela.
  Plantaré sus semillas en el jardín y tendré más rosas, sonrisas nuevas, en    
  primavera. 
  Los trozos de ese diamante no sirven ya para nada. Si los entierro, no saldrán más. 
  Los tontos sois vosotros dos por preferir una piedra a una flor.

21 jul. 2012

Al atardecer


                    Los atardeceres son aún más hermosos en verano
                    porque prolongan la luz de las tímidas horas.
                          Se va haciendo de noche tan lentamente
                          que la oscuridad no nos sorprende;
                          nos va envolviendo sutilmente,
                          como cuando una madre adormece a su hijo
                          amorosamente entre sus brazos...

                          Hoy la temperatura afuera era tan agradable
                              que no se notaba,
                                 una caricia imperceptible,
                                        un beso soñado.

                      Aquí en la montaña se escucha el silencio...

Los perros, las gallinas y las vacas ya duermen.
    El vecino terminó de picar su dalle.
       Los pájaros descansan entre las ramas
             y en sus nidos.
Todavía no revolotean los murciélagos
      alrededor del porche.

                          Estuve paseando para desintoxicarme
                              de tanta mala noticia,
                                 harta de escuchar hablar de la prima de riesgo,
                                     de los índices bursátiles,
                                         de escuchar a los políticos intentando
                                              explicar lo inexplicable,
                                        siempre lo mismo,
                                        un día tras otro,
                                escuchando mentiras que tranquilizan a los tontos
                                             y
                                                  verdades a medias que asustan a casi todos.

             Aquí en la montaña
             la crisis se vive y se ve desde otra perspectiva,
             como si fuera menos con nosotros,
pero sabemos que las plagas se extienden
y
llegan a los rincones más insospechados.

En estos tiempos malos
      algunas personas se han dado cuenta
            de que han caído en el engaño del falso progreso,
¿demasiado tarde...?

Ese becerro de oro, tan brillante,
      tan falso como las falsas promesas
           de dietas milagrosas,
                 la inexpresiva belleza del botox,

                     el amor comprado,
                         los chollos bancarios,

                             el café descafeinado,
                                  la felicidad drogada...

                                           Difícil limpiar la mente de tanta basura,
                                           incluso aquí,
                                           en la montaña.

Me detuve a contemplar
cómo las nubes se iban adueñando
del horizonte,
bajando majestuosamente
como un telón de vaporoso terciopelo,
en un principio transparente,
espeso y opaco luego.

El verde se iba tornando gris.
Notaba la humedad refrescando mi rostro,

empapándome el alma,
lavando parte de mi pensamiento.

Distinguí un pequeño resplandor de esmeralda:
una luciérnaga.

Se desvaneció pronto.

           El telón había bajado hasta ocultar todo el paisaje.
           La montaña había desaparecido.
           Fin del espectáculo.
           Me encontraba sumergida en una inmensa nube.
           Era hora de mirar en mi interior...
          
                                                   Sola,
                                                   silenciosamente
                                                   sola
                                                   en
                                                   medio
                                                   de
                                                   esa
                                                   especie
                                                   de
                                                   nada
                                                   tangible.
  
Entonces
no sé qué me impulsó a extender los brazos
y
elevarlos hacia el cielo,
un cielo azul imaginado.

                                 Apenas sentía el mullido césped bajo mis pies descalzos.
                                 Me puse de puntillas.
                                 Intentaba alcanzar lo inalcanzable.
                                 Unas alas, unas alas...
                                 No.
                              
Respiré profundamente,
bebiéndome el aire perlado
en largos sorbos
y
me sentí vacía de todo
y
llena de Dios.

12 jun. 2012

Miedo


Me dijiste...


"Tengo miedo de perderme
en mitad de tu nombre
entre tu alada falda y tu blanco vientre,
al borde del abismo de tus labios
en ese beso tuyo aún no amanecido.

Tengo miedo de herirte hondo
con mi amor desbocado,
de rasgar ese incorrupto velo
y, sin embargo, puede más 
mi fuego de hombre que el rojo de tu sangre;
tú,
tan virginal,
tan nívea la mirada,
tan distante de mi ardiente sexo.


Tengo miedo de naufragar bajo tu enagua,
de perderme en tu mundo cerrado,
prisionero
de tu cándida cintura,
de tus piernas púdicas,
de tu púbico pelo.

Tengo miedo del temblor
de tu pecho,
de tu pulso acelerado,
de tu incógnita mirada
cuando me acerco.


Tengo miedo de mí mismo
pues te amo toda entera
y, si te parto en dos,
si quiebro tu cálida inocencia,
no encontraré la forma luego
de restaurar tu intacta belleza.

Tengo miedo de vaciar
mi deseo sin llenarte,
de quedarme vacío sin saber
si lo que siento es amor
o simplemente mi viril instinto.


Tal vez, si me contengo,
te estaría amando eternamente
como un sueño inalcanzable.

Se desea con ansia lo que no se tiene
y, si se logra,
llega luego de puntillas el tedio traicionero.
¿Sería pues mi amor por ti constante
hasta la muerte?
¿Sentiría la misma sed de ti
si ahora te bebo?
¿Tendría la misma hambre si te como
con mis besos?


Tengo miedo de poseerte al fin
y dejar de quererte
como a tantas otras antes,
mas ... si te dejo ahora,
¿quién robará tu primer gemido
sin temer, como yo,
mancillarte?


Te quiero tanto, amor,
y es por eso
que tengo tanto miedo".

Me dijiste...
y ahora soy yo,
amor, 
la que tengo miedo de perderte.

10 jun. 2012

Coplillas de enamorada

(Algo ligero y festivo para un domingo)
   
        

Yo quisiera, chiquillo,
ser corbata rodeando tu cuello
con el nudo seguro de mi cariño.
Bastón de madera
sirviéndote de firme apoyo
la vida entera.
Un gran espejo
viendo en mi plateado azogue
tu fiel reflejo.
Paraguas de madera
para guardarte de las lluvias
en primavera.
Un calendario
para recordar juntos
aniversarios.
Reloj de pulsera
para tener a todas horas
tu mirada en mi esfera.

Yo quisiera, amor mío,
ser cinturón
apretada a tu talle con mi pasión.
Mullido sillón
para dormirte entre mis brazos
en el salón.
Peine y cepillo
para enredarme en tu pelo
y en tu flequillo.
Calcetines
para empapar tu sudor fatigado
cuando camines.
Gorro de pana
para leer en tu cerebro
cuánto me amas.
Brocha y maquinilla
para afeitar tu barba
resbalando mimosa por tus mejillas.
Suave pañuelo
para empapar tus lágrimas
en mi blanco consuelo.
Volante del coche
para viajar entre tus manos
de día y de noche.
Un llavero
para abrirte las puertas
del mundo entero.


Yo quisiera, mi niño,
ser pantalones
para abrigar bien tus muslos
y tus riñones.
Cremallera
para abrirme o cerrarme
cuando tú quieras.
Tijeritas de aseo
para perfilar tus uñas
con mi filo de acero.
Esponja y gel
para acariciarte en la ducha
recorriendo tu piel.
Edredón de plumas
para cubrir tus sueños
con mi blanda ternura.
Un boli Bic 
bailando entre tus dedos
y con mi capuchita hacerte ¡clic!
Zapatillas
para aliviar tus pies cansados
con mis cosquillas.


Yo quisiera, bien mío,
ser bicicleta
para llegar entre tus piernas hasta la meta. 
Gafas bifocales
para ver con tus verdes pupilas
tras mi cristales.
Un diccionario
para sentir tu índice
repasando mi vocabulario.
Camiseta
para escuchar los románticos latidos
de tu alma de poeta.
Cepillo de dientes
sorteando tu lengua
muy sonriente.
Calzoncillos
para sentir tus nalgas y tu vientre
entre mis hilos.
Tacita de porcelana
para besar tus labios cafeinados
cada mañana.


4 jun. 2012

Si Dios...

(Escrito el día de mi honomástica: Domingo de la Santísima Trinidad)


Si Dios no me lleva al Cielo
cuando me muera,
no debo quejarme, no,
pues ya lo tuve en la Tierra.

¿Qué mayor belleza
que alimentar nuestras almas
de sabia naturaleza?

El suave verdor del valle,
las largas trenzas de hiedra,
el canto limpio del agua,
esa  infinita arboleda...

Si Dios premia aquí a los que ama
con sufrimientos y penas,
no debe quererme mucho
cuando de gozos me llena.

¿Qué mayor tesoro
que preferir el brillo del rocío
al destello del oro?

Amaneceres soñados
que puedo soñar despierta,
aroma de enamorados
entre susurros de siesta.

Si Dios me muestra su Amor
en el que ahora me rodea,
no debo pedirle más
sino rendirme a su entrega.

¿Qué mayor contento
que emborracharse de lluvia
al conjuro del viento?

Dulces trinos vespertinos,
ecos de voces eternas,
rimas en piedra labradas
con el cincel de un poeta.

Si Dios me lo ha dado todo
sin que yo se lo pidiera,
¿no debo entregarme toda
a su voluntad primera?

¿Qué mayor fortuna
que dormirme en abrazos
empapados de luna?

Caminar con pies descalzos
acariciando la hierba,
con los pasos de mi amor
siguiendo mi misma senda.

Si un día Dios me dejara
abandonada, indefensa,
¿podría entonces pedirle
que llamara ya a mi puerta?

¿Qué mayor riqueza
que no desear nada
pues sobra hasta la pobreza?

Si Dios ya me ha dado el Cielo,
¿qué será lo que me espera...?


15 abr. 2012

Restos


Vivimos rodeados de voces del pasado,
-- nada se pierde --,
todo se ha transformado,
a fuego lento, a golpe de martillo,
a tumba abierta.

Los gusanos se comieron nuestros cuerpos,
el viento se llevó nuestras cenizas,
las grises, las quemadas, las caricias
en polvo convertidas,
tan lejanas algunas, tan recientes...
Incluso en el silencio más profundo
podemos escuchar los ecos de los nuestros;
sus voces permanecen incorruptas
rodeando el perfil del universo.
Nos hablan, nos gritan, nos susurran,
nos hablan de velados misterios
-- dentro, muy dentro --
en un idioma oculto, la lengua de lo eterno.
La muerte no existe, todo es vida
renovada en distinta materia acaecida.

Dejar de pensar, eso es morir,
no controlar los adioses, las lágrimas,
no sentir las certeras estocadas.
Llamamos quietud a no percibir el movimiento
de la sangre en las venas, de los átomos,
de los planetas más lejanos,
del propio pensamiento.

En cada uno de nosotros viven los restos
de miles de ancestros, de células de humanos,
de animales, de árboles, de objetos.
Aún así, únicos somos, esencialmente irrepetibles
mientras podamos decir un sí conscientemente,
la mente clara y claro el sentimiento;
mientras podamos decir no, únicos somos,
a pesar de los pulsos temblorosos,
de los pasos vacilantes,
a pesar de estar postrados en el lecho.

Somos la suma de unos restantes restos,
somos multiplicados, divididos;
somos rostros sonrientes, compungidos,
somos, al cabo, esa victoria triste del retrato
o esa alegre derrota del lánguido recuerdo,
una batalla ganada en cada beso,
-- amor, amor, ¡me dejaste sin sueños! --
una lucha perdida en cada exceso.

Partidos en dos, partimos todos algún día
mientras la tierra recoge nuestros gastados huesos,
la carne virginal o apasionadamente acariciada;
mientras un aire compasivo, en invisibles alas,
se lleva  nuestras almas hacia el cielo,
el de los que creen, el de los que alguna vez creyeron.
Somos restos reciclados que otros reciclarán
en siglos venideros.
Sólo somos eso.
Aquí.

Luego... ni vivos ni muertos.
Distintos mismamente
más allá del limitado espacio,
del conflictivo obrar,
del imparable tiempo.


13 abr. 2012

Quédate con nosotros


Muy tristes iban andando
dos hombres, a paso lento,
caminito de Emaús.
Tristes se iban lamentando
de la muerte de Jesús,
de todo lo acontecido que
en sus estrechos cerebros
no encontraba explicación;
sacerdotes envidiosos,
pérfidos gobernadores
que habían enviado a la Cruz
al sabio profeta, aquel
que iba a librar Israel;
de aquellas buenas mujeres
que, a la salida del sol,
 cuando iban a ungir su cuerpo
vieron el sepulcro abierto,
¡vacío!, y a dos ángeles al lado
anunciando a Jesús resucitado...


Iban charlando y, de pronto,
un hombre se les unió,
-- ¿sobre qué vais discutiendo? --
un hombre cuyas palabras
les llenaba corazón,
mas no lo reconocieron,
¿cómo podían ser tan ciegos?

Al llegar a su destino,
el caminante divino
dijo que seguía adelante
pero ellos, llenos de  ardor,
lo invitaron a quedarse,
a cenar en el mesón.
La noche estaba cayendo...


Una vez que partió el pan
lo bendijo junto al vino,
se lo dio, y fue entonces
cuando sus ojos se abrieron.
Desapareció ante ellos...


De vuelta a Jerusalén,
alborozados, gozosos,
contaron lo sucedido
a los once que encontraron
allí con otros reunidos.

- ¡Es cierto! ¡Resucitó!
¡Jesús comió con nosotros
en la aldea de  Emaús!


Dios sale siempre al encuentro
en medio de nuestras penas,
pero cerramos los ojos,
los oídos, el corazón;
no sentimos su presencia
hasta que una luz, inmensa,
nos desvela su apariencia
y nos llena de fulgor.

- ¡No te vayas!
Sólo en Tí encontramos paz,
fuente de vida, verdad.

Quédate con nosotros...


7 abr. 2012

Gracias


... Amaos los unos a los otros como Yo os he amado ...

Gracias mi Dios por tu Amor,
por tu sangre derramada,
por perdonar mis pecados,
por la Luz de tus palabras.

... Yo soy el pan de vida.
El que venga a mí, no tendrá hambre,
el que crea en mí no tendrá nunca sed...

Gracias por darme Tu Vida
pues sin ella me dejaras
me encontraría perdida,
lejos de toda esperanza.

... Quien no toma su cruz y me sigue no es digno de mí ...

A la sombra de tu Cruz
quiero vivir cobijada
sintiendo que, entre tus brazos,
encuentra sosiego mi alma.

... Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados ...

Sólo en Tí hallo descanso
bajo Tu dulce mirada;
sólo en Tí entiendo que amar
es dar a cambio de nada.



Entre tambores y cirios
pasa la Semana Santa
con sus pasos y saetas
llorando la madrugada...

28 feb. 2012

La tierra preñada


Duerme la vida bajo la nieve;
espera paciente el paso del dios del frío
y se llena de brotes sumergidos,
de ateridos bulbos, de raíces prolongadas,
de henchidas simientes silentes.

Duerme paciente la vida bajo la nieve,
callada y confiada, cual amante enamorada,
esperando esa cálida caricia que la hará renacer.

Latente, su frágil corazón alienta
un eco de esperanza, acompasando sus latidos
al ritmo monótono del tiempo.

En aparente quietud, oculta y tímidamente,
la vida va germinando más vida,
preñada de un estallido infinito de colores,
mientras los hombres la pisan, ignorantes
de que ella, bajo sus pies,
sigue soñando encendidas primaveras.