12 jun. 2012

Miedo


Me dijiste...


"Tengo miedo de perderme
en mitad de tu nombre
entre tu alada falda y tu blanco vientre,
al borde del abismo de tus labios
en ese beso tuyo aún no amanecido.

Tengo miedo de herirte hondo
con mi amor desbocado,
de rasgar ese incorrupto velo
y, sin embargo, puede más 
mi fuego de hombre que el rojo de tu sangre;
tú,
tan virginal,
tan nívea la mirada,
tan distante de mi ardiente sexo.


Tengo miedo de naufragar bajo tu enagua,
de perderme en tu mundo cerrado,
prisionero
de tu cándida cintura,
de tus piernas púdicas,
de tu púbico pelo.

Tengo miedo del temblor
de tu pecho,
de tu pulso acelerado,
de tu incógnita mirada
cuando me acerco.


Tengo miedo de mí mismo
pues te amo toda entera
y, si te parto en dos,
si quiebro tu cálida inocencia,
no encontraré la forma luego
de restaurar tu intacta belleza.

Tengo miedo de vaciar
mi deseo sin llenarte,
de quedarme vacío sin saber
si lo que siento es amor
o simplemente mi viril instinto.


Tal vez, si me contengo,
te estaría amando eternamente
como un sueño inalcanzable.

Se desea con ansia lo que no se tiene
y, si se logra,
llega luego de puntillas el tedio traicionero.
¿Sería pues mi amor por ti constante
hasta la muerte?
¿Sentiría la misma sed de ti
si ahora te bebo?
¿Tendría la misma hambre si te como
con mis besos?


Tengo miedo de poseerte al fin
y dejar de quererte
como a tantas otras antes,
mas ... si te dejo ahora,
¿quién robará tu primer gemido
sin temer, como yo,
mancillarte?


Te quiero tanto, amor,
y es por eso
que tengo tanto miedo".

Me dijiste...
y ahora soy yo,
amor, 
la que tengo miedo de perderte.

3 comentarios:

Edelia Sanz dijo...

Miedo, belleza, amor, placer, sensualidad....
¡Una argamasa de gran consistencia!
Como siempre, sensacional.
Un abrazo, amiga.

Doña Eñe dijo...

> Edelia:
Muchas gracias amiga.
Un abrazo.

Clarissa Rodriguez dijo...

Este "miedo" es en realidad una sensualidad deslumbrante, muy audaz y con mucha fuerza.

Un abrazo, Doña Eñe