8 mar. 2014

A una desconocida


Día Internacional de la Mujer

Entre velos naciste,
mi musulmana,
entre velos te veo
cubriéndote la cara,
por un par de agujeros,
encarcelada,
sólo veo tus ojos, grandes y bellos,
pupilas de azabache
clavándose en mi cuerpo
como una espada
y
adivino que tienes
herida el alma,
que sufres con tu pena
larga y callada
escondiendo en tu pecho
dos dagas blancas,
una de media luna
muy afilada,
la otra de acero rosa,
envenenada.
En tu hondo misterio
no desvelada.


Déjame que te libre
con mis palabras,
que te vista de novia
con flores blancas,
que te diga al oído
que en tus manos morenas
llevas escrito el nombre
que no recuerdas,
el de un cristiano viejo, enamorado
de tu boca secreta,
de tu silencio esclavo,
de tu oscura silueta.




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