24 feb. 2014

Un grado más y...


Un grado más y me quemo
cuando alcanzó mi cintura,
uno menos y me vuelvo de hielo
para ponerme a su altura
y rozar con mis manos el azul del cielo.
¡Cuán amarga es mi andadura!

Que le tuve y no le tengo
y no acaba mi tortura.
Busco con prisa un termómetro nuevo
para lograr la cordura
que me robó sin piedad su cruel "te quiero"
una noche negra, roja de locura.

Aquel abrazo moreno
enredada en su ternura,
desató en mi ser un deseo fiero,
quedando sin atadura,
tanto tiempo callado, prisionero,
y ahora herida, sin cura.

Busco al ladrón traicionero
que se llevó a la aventura,
envuelto el amor en silencio de acero,
la sed de mi alma pura.
Cada madrugada, rota, aún espero
la sombra de su figura.



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